La Llorona del 12 de octubre de 2026
- 12/10/2026 00:00
En Azuero temen que la tragedia termine pasando factura al bolsillo, con efectos económicos similares a los que dejó el Covid-19. La economía ya venía renqueando y ahora muchos comercios mantendrán sus puertas cerradas hasta que concluyan las inspecciones. Que el terremoto no termine sacudiendo también el empleo.
En medio del caos que también golpea a los hospitales, una noticia devuelve la esperanza: hasta ayer, cinco niños habían llegado al mundo en Azuero y, afortunadamente, todo salió bien. Mientras el país se repone de la tragedia, estos pequeños abren los ojos a la vida.
Si algo distingue a los panameños es que, ante una tragedia, la solidaridad se activa sin pedir permiso. Esta vez no ha sido la excepción: la ayuda comienza a llegar desde distintos puntos del país para los afectados. Sin embargo, hay comunidades de las que todavía se sabe poco, como las de la comarca Ngäbe-Buglé.
La Estrella de Panamá está en el terreno, con una cobertura especial desde las zonas afectadas para mantener a la ciudadanía bien informada. En medio de la emergencia, la información verificada es tan importante como la ayuda. Que las fake news no provoquen otro terremoto, esta vez de mentiras y desinformación.
A la cueva de la 5 de Mayo solo le quedan tres semanas de sesiones ordinarias y, evidentemente, el plato fuerte serán las reformas electorales, un tema que promete un debate con muchas chispas. Habrá que ver si hoy las incluyen en la agenda con el regreso de Shirley. El pulseo apenas comienza.
Me cuentan que hay ministros que se embolsillan hasta 800 billullos en dietas por participar en juntas directivas, aunque algunas reuniones se hacen por Zoom. No gastan gasolina ni tienen que moverse de la oficina o de la casa para conectarse. La reunión es virtual, pero la dieta es bien real.
Un banco estatal tiene un lío de terrenos por San Martín. La entidad secuestró una finca por una deuda pendiente y, hasta ahí, todo bien. El problema viene después: el banco vende la finca y, como si la geografía fuera un detalle menor, termina otorgándole al comprador otro terreno distinto al secuestrado, pero del mismo dueño.
El campesino, a quien le secuestraron la finca, lleva años pidiéndole al banco que verifique los polígonos para demostrar que la propiedad entregada al comprador es, en realidad, otra finca de su propiedad, pero no ha habido manera de que el banco lo acepte. Mientras tanto, tiene un intruso oficial en su terreno. Y el banco, como si nada.
Me cuentan que parte del atraso en la entrega de los stickers de los revisados vehiculares obedece a una orden de San Felipe de separar la licitación: una para las placas y otra para los stickers. La pregunta del millón es: ¿a quién beneficia este cambio? Porque, si algo funcionaba en este país, era precisamente ese proceso.
Una propuesta de ley busca sacar a diputados, ministros y demás funcionarios con mando y jurisdicción del negocio de chances y billetes de lotería. Establece un registro de los dueños de las llamadas libretas. La apuesta es acabar con el secretismo en los juegos de azar. ¡Que la suerte no tenga padrinos!
Me cuentan que, por una alcaldía del West, los representantes ya no aguantan la ineptitud, la inoperancia y la prepotencia del encargado de la descentralización. El funcionario los tiene consultando a las comunidades sobre los proyectos de 2027, mientras todavía no termina de desembolsar los fondos de 2024.