La Llorona del 26 de enero de 2026
- 26/01/2026 00:00
Por los lados de la empresa de las vías rápidas se ha armado tremendo lío con los saldos del Panapass, dejando contra las cuerdas a las empresas de leasing. Y, como por arte de magia, aparece un exdirectivo de la casa, ahora en modo empresario, ofreciendo la “única salida”; eso sí, por un buen chenchén.
Le mandan a decir al presidente de la cueva de la 5 de Mayo que ponga la lupa sobre una funcionaria “prestada” a un gremio de gobiernos locales. Dicen que su hoja de vida se resume en felicitar alcaldes por redes sociales cuando cumplen años, mientras se chupa, bien bendecida, cinco mil billullos del presupuesto.
Ya que hablamos de la cueva de la 5 de Mayo, por esos lares activaron un plan de capacitación para fortalecer valores y principios entre los funcionarios. La duda es inevitable: ¿también invitarán a las botellas, esas que —sin rubor alguno— cobran sin trabajar y jamás han visto un principio, salvo el de la quincena?
Me cuentan que contratistas del Estado ya están hartos de que algunos municipios usen el “permiso de construcción” como peaje dorado, cobrando sumas astronómicas por obras de alcance nacional que benefician a todos. Amenazan con paralizar proyectos y después se preguntan por qué el progreso no llega a sus regiones.
Les mandan a recordar a los mandamases de Migración y Aduanas que instruyan a sus gentes en los aeropuertos: un saludo y una sonrisa no cuestan nada. Al final, ellos son la primera cara del país. Y ya saben, lo cortés no quita lo valiente.
A las entidades que manejan infraestructura pública les vendría bien pisar el freno antes de mandar a las empresas a arrancar obras sin contrato, sin orden de proceder y sin estudio de impacto ambiental. Se aplaude hacer cosas, pero el apuro no justifica el desorden: si van a hacerlo, que sea bien hecho y en regla.
Los residentes de Tánara están que echan humo con Rutilio: el agua potable no aparece ni por la tubería ni por los carros cisterna desde Navidad. Mientras tanto, el pueblo anda a merced de los vivos que rondan la zona, vendiendo tanques de agua a 15 billullos, como si el agua ya cotizara en la bolsa.
Panamá entra en una semana de alto voltaje. Por un lado, se celebra el “Davos de Latinoamérica”, con la presencia de presidentes de la región y uno electo; en paralelo continúa el juicio por el caso Odebrecht, el mayor escándalo de corrupción de la región. El país quedará bajo la lupa internacional. Aquí no hay margen para el error.
Mientras Panamá se alista para ser el epicentro económico de la región, los empresarios de la Cámara de Comercio ya afilan cuchillos para sostener conversaciones con más de 10 delegaciones internacionales. Reuniones clave para cerrar alianzas y posicionar al país como la gran plataforma regional de negocios.
Por los pasillos del Ifarhu ya abrieron el compás para quienes quieren pescar una beca en primaria, secundaria o universidad. El boleto se gana con promedio arriba de 4.5; aplica para panameños y para extranjeros, siempre que lleven más de 10 años echando raíces en el país. El que cumple, que se apure; el que no, que siga estudiando más.
En la tierra del bollo y el chicheme, más de uno se quedó con la boca abierta al ver a la diputada Lee, junto a sus colegas Gaytán y Ulate, escoba en mano, limpiando el parque Fuilleth. El gesto sacó aplausos y preguntas incómodas: ¿y las autoridades locales, dónde andan?