La Llorona del 6 de abril de 2026
- 06/04/2026 00:00
Por los lados del ministerio Tapahuecos andan con el freno puesto: evalúan tumbar los actos de adjudicación para los zarzos en la comarca, tras los reportajes de La Decana. Cuando el reflector apunta, más de uno se hace a un lado.
La movida del ministerio Tapahuecos tiene al hombre de los diseños con el ceño fruncido: en los pasillos corre fuerte la versión de que él mismo armó, con lupa, la lista de las empresas favorecidas.
Tras los reportajes de La Decana sobre los zarzos, un penalista me escribe con la ceja levantada: sigue esperando que en la plaza Porras se atrevan a abrir una investigación de oficio por los precios inflados y las adjudicaciones a dedo. El silencio también habla.
Tras el paréntesis de Semana Santa, la cueva de la 5 de Mayo vuelve al ruedo con dos platos fuertes: elegir al nuevo defensor del Pueblo y arrancar la carrera por el magistrado de la plaza de la democracia. En ambos casos, dicen por los pasillos, ya hay bendecidos.
La transparencia de la cueva de la 5 de Mayo se queda en vitrina: cuelgan la Ley 6 de 2002 en la web, pero al rascar un poco, el único documento accesible es la vieja resolución que adopta el código de ética. Mucho rótulo, poca claridad.
Por la tierra del bollo y el chicheme, cada acto público parece una tarima política: se aparecen personas con suéteres con el logo de una diputada, como si las obras salieran de su bolsillo. Promoción disfrazada de gestión.
En el Consejo Municipal de La Chorrera están a punto de aprobar que el Patronato de la Feria le suelte 150 mil dólares al municipio por diez días de alquiler de terreno. Como diría Tres Patines: “¡Cosa más grande en la vida, chico!”.
Me dicen que por las tierras de Urracá el gobierno anda partido en dos: aquí no importa el rendimiento, la factura es política. El último en sentir el filo fue el director de Pandeportes.
El que ya anda afinando el discurso de salida es el presidente de la Cámara de Comercio, que en su columna dominical hizo un recuento —bien sazonado— de sus dos periodos al mando del gremio empresarial.
Ya que hablamos de comida, por los lados del Ministerio del Agro aseguran que pronto el país no dependerá de nadie para el arroz. Presumen un salto del 52 % en la actividad agrícola frente al año pasado... números que suenan bien y prometen llenar el plato sin pedirle permiso a nadie.
Los alimentos a punto de vencerse ya no se botan: van directo al banco de alimentos o a ONG. Y lo que no sirva para el consumo humano tampoco se pierde... se redirige a usos sociales alternativos. Aquí no se tira nada.