Ampliación del Corredor Sur entra al proceso ambiental

El proyecto contempla nuevas estructuras, cambios en seis intercambiadores y obras sobre el tramo marino, según el estudio ambiental. Archivo | La Estrella de Panamá
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  • 04/08/2026 12:24

La propuesta de $300 millones incluye ampliaciones viales, nuevos accesos y un sistema de peaje electrónico Free Flow

La ampliación y extensión del Corredor Sur entró al proceso de evaluación ambiental con un proyecto que contempla nuevas estructuras viales, ampliación de carriles, modificaciones en seis intercambiadores y trabajos sobre puentes y pasos costeros.

El proyecto, promovido por ENA Sur, S.A., ingresó el 3 de agosto ante el Ministerio de Ambiente como un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) Categoría II.

De acuerdo con la documentación técnica suministrada para el proyecto, la obra representa una inversión estimada de $300 millones y contempla un periodo de construcción de aproximadamente 30 meses.

La intervención busca ampliar la capacidad de una de las principales conexiones viales entre la ciudad de Panamá y el sector este del área metropolitana.

Una intervención que incluye el tramo marino

Uno de los componentes de mayor complejidad corresponde al tramo marino entre Atlapa y Costa del Este, donde el proyecto contempla una intervención sobre una estructura de aproximadamente 2.39 kilómetros.

La propuesta incluye una nueva estructura que permitirá aumentar la capacidad vial hasta cuatro carriles por sentido en este segmento.

Según el documento técnico, las obras requerirán trabajos especializados en el entorno marino, entre ellos la instalación de pilotes, utilización de plataformas y barcazas, y medidas para controlar la dispersión de sedimentos.

El proyecto también contempla medidas ambientales como cortinas de turbidez, destinadas a reducir la dispersión de sedimentos durante los trabajos.

La intervención se ejecutará sobre una infraestructura que continuará en funcionamiento, por lo que el manejo del tránsito durante la construcción será uno de los aspectos relevantes del proyecto.

Seis intercambiadores serán intervenidos

La ampliación no se limita al tramo principal de la autopista. El proyecto plantea modificaciones en seis intercambiadores considerados puntos relevantes para la distribución del tránsito.

En Punta Pacífica, se contempla un nuevo acceso desde el Boulevard Pacífica mediante un viaducto de aproximadamente 900 metros.

En Atlapa, el proyecto incluye la construcción de la denominada Rama 43, destinada a conectar los movimientos entre la Vía Cincuentenario y el área de Paitilla y Punta Pacífica.

El intercambiador de Hipódromo también será reconfigurado, con ampliación del puente y modificaciones en las rampas de entrada y salida.

En Llano Bonito, el estudio identifica afectaciones sobre propiedad privada y señala que existe anuencia de los propietarios involucrados.

En Ciudad Radial, la propuesta contempla una ampliación de la capacidad vial, modificaciones de rampas y la eliminación de la caseta de peaje existente.

El sexto punto corresponde a Arenera, donde se proyecta un nuevo puente para facilitar la incorporación del tránsito procedente de ese sector.

Puentes, drenajes y peaje electrónico

El proyecto contempla además intervenciones en estructuras existentes sobre los ríos Juan Díaz, Matías Hernández y Gallinaza, entre otras obras complementarias.

También se prevén trabajos de drenaje pluvial, cunetas, alcantarillas y pasos de agua para atender la escorrentía en las áreas intervenidas.

Otro cambio relevante corresponde al sistema de cobro. La propuesta contempla eliminar las casetas tradicionales y migrar hacia un sistema de peaje electrónico Free Flow, que permite realizar el cobro sin que los vehículos tengan que detenerse.

La obra también incluye mejoras en iluminación, señalización y otros elementos de seguridad vial.

El impacto ambiental durante la construcción

Por su dimensión, el proyecto generará impactos ambientales y sociales, principalmente durante la etapa de construcción.

El EIA identifica 38 impactos, de los cuales 30 son negativos y ocho positivos.

Entre los efectos negativos identificados figuran la generación de material particulado y gases de combustión, aumento de ruido y vibraciones, alteración del suelo, incremento de sedimentos y turbidez en cuerpos de agua, interferencias sobre el tránsito y molestias a la población cercana a las áreas de trabajo.

El entorno marino representa uno de los puntos de mayor atención debido a la naturaleza de las obras previstas.

Para reducir estos efectos, el Plan de Manejo Ambiental plantea medidas como el uso de cortinas de turbidez, riego de vías, monitoreo de calidad del aire y agua, control de ruido, reforestación compensatoria y un programa de comunicación y participación ciudadana.

El estudio sostiene que no identifica impactos negativos de carácter crítico o irreversible que comprometan la viabilidad ambiental del proyecto.

Esta conclusión, sin embargo, forma parte del estudio presentado dentro de un proceso que todavía se encuentra en evaluación ambiental.

Una obra de $300 millones

La documentación del proyecto establece una inversión estimada de $300 millones.

La intervención comprende aproximadamente 17 kilómetros, de acuerdo con la ficha técnica suministrada, con un tramo marino de 2.39 kilómetros y un componente terrestre de 14.6 kilómetros.

La propuesta contempla hasta cuatro carriles por sentido en el tramo marino y tres en determinados segmentos terrestres, además de intervenciones en seis intercambiadores y distintas estructuras existentes.

El estudio también proyecta una generación de entre 350 y 500 empleos directos durante la construcción y entre 700 y 1,000 empleos indirectos. Para la fase de operación estima entre 80 y 120 empleos directos.

Estos cálculos corresponden a las estimaciones contenidas en la documentación del proyecto y deberán contrastarse con la ejecución final de la obra.

¿Cuándo comenzaría la construcción?

El cronograma presentado contempla una fase inicial de aproximadamente seis meses para estudios, diseños, permisos y procesos relacionados con la ejecución.

Después seguirían unos 30 meses de construcción, mientras que el cierre de las obras incluiría actividades de retiro de equipos, limpieza y entrega de informes ambientales.

El inicio de los trabajos depende de la culminación de los procesos y de la obtención de los permisos correspondientes.

Por ahora, el proyecto permanece en proceso de evaluación ambiental.

El reto: construir sin agravar el tráfico

Además de los impactos ambientales, uno de los principales desafíos será mantener la circulación durante la ejecución de las obras.

El proyecto prevé intervenciones en una vía de alta demanda y en sus principales puntos de conexión, por lo que las obras podrían generar desvíos, reducción temporal de carriles y modificaciones en los accesos.

El manejo de estos efectos será determinante para los usuarios que utilizan diariamente el Corredor Sur para desplazarse entre el centro de la ciudad, Costa del Este, Juan Díaz, Don Bosco, Tocumen y otros sectores del área metropolitana.

El EIA incorpora un programa de comunicación y participación ciudadana como parte de las medidas de manejo.

Lo que sigue

La ampliación y extensión del Corredor Sur entra ahora en una etapa en la que las autoridades ambientales deberán evaluar la documentación presentada y las medidas propuestas para atender los posibles impactos del proyecto.

El expediente también abre la puerta a conocer con mayor detalle el alcance de una obra que, de concretarse bajo las características planteadas, modificará varios de los principales puntos de conexión de esta autopista.

Por ahora, el dato confirmado es que el proyecto ya está dentro del proceso de evaluación ambiental. Su costo estimado, alcance, medidas de mitigación y cronograma forman parte de la documentación presentada por el promotor y quedan sujetos al trámite correspondiente.