Así vivió el ION las horas posteriores al terremoto
- 12/10/2026 19:21
El miedo a las réplicas, la evacuación y la suspensión temporal de algunos tratamientos marcaron las horas posteriores al sismo en el Oncológico, donde el apoyo psicológico fue clave para recuperar la calma
El temblor sacudió las paredes, interrumpió tratamientos y obligó a evacuar instalaciones en el Instituto Oncológico Nacional (ION), mientras los pacientes buscaban refugio ante el temor de nuevas réplicas, médicos, enfermeras y personal de apoyo intentaban mantener la calma y garantizar la continuidad de la atención. Además de revisar los edificios, debían afrontar una tarea menos visible: contener la angustia de quienes no sabían cuándo podrían retomar sus tratamientos ni si se encontraban seguros.
El director del ION, Julio Santamaría, aseguró que las evaluaciones del Cuerpo de Bomberos no detectaron daños estructurales de consideración. El titular del ION añadió que durante las inspecciones se identificó una pequeña fisura en el séptimo piso, pero esta no comprometía la estructura.
“Este era un hospital militar. No sé si eso influye en la fortaleza del edificio, pero es una estructura antisísmica y antibombas”, afirmó Santamaría.
Mientras se evaluaban las instalaciones, el ION suspendió temporalmente las consultas externas, las sesiones de radioterapia, las cirugías programadas y algunos tratamientos de quimioterapia. Sin embargo, los servicios de urgencias y la atención de los pacientes hospitalizados continuaron activos.
Una vez que los bomberos autorizaron el uso de las áreas correspondientes, el personal retomó la administración de los medicamentos de quimioterapia que ya estaban preparados. Santamaría indicó que las consultas y los procedimientos suspendidos serían reprogramados el lunes, tal como lo constató ayer La Estrella de Panamá.
Pero las consecuencias del terremoto no se limitaron a los daños materiales. Eybar Sanguillén, psicólogo clínico de la unidad de salud mental del ION, recuerda que durante las primeras horas la tensión y la ansiedad eran evidentes entre los pacientes. El temor a las réplicas se mezclaba con la preocupación por sus tratamientos y la seguridad de las instalaciones.
La suspensión de las quimioterapias previstas para el viernes generó inquietud, aunque los tratamientos fueron reprogramados para el lunes. Según Sanguillén, el equipo procuró transmitir tranquilidad y explicar que se estaban tomando medidas para garantizar la continuidad de la atención.
“Logramos, de alguna manera, brindar contención a las personas que entraron en estado de pánico ante la situación”, dijo.
La evacuación del hospital también dejó una huella emocional entre quienes permanecían hospitalizados. Algunos pacientes sintieron que habían quedado desprotegidos al tener que abandonar sus espacios habituales en medio de la emergencia.
Algunos de los pacientes evacuados durante la madrugada del sábado pudieron regresar alrededor de las 4:00 am o 5:00 am, relató el especialista. Con el paso de las horas y a medida que se conocían los resultados de las evaluaciones, la tensión comenzó a disminuir. Para el domingo y el lunes ya no se habían registrado nuevas evacuaciones.
La recuperación de la normalidad fue gradual. Aunque el movimiento sísmico había terminado, el temor a nuevas réplicas persistía entre quienes vivieron la experiencia. En ese escenario, el acompañamiento psicológico fue parte de la respuesta del hospital para ayudar a manejar las reacciones de pánico y la incertidumbre.
Mientras el ION retomaba sus servicios, el Ministerio de Salud (Minsa) avanzaba en el balance de los daños en el sistema sanitario. A las 72 horas del terremoto, la institución había evaluado 842 instalaciones de salud en el país. De ellas, 66 presentaban daños menores que, según el informe oficial, no comprometían su integridad.
La situación más delicada correspondía al Hospital Rural de Tonosí, en Los Santos, cuya estructura resultó seriamente comprometida. El Minsa anunció que prevé licitar la construcción de un nuevo hospital, con una inversión superior a los 30 millones de dólares.
Además, se contempló intervenir 67 instalaciones sanitarias en Herrera, Los Santos, Coclé, Chiriquí, Veraguas y Panamá, mediante una inversión de $60.916.000.
La emergencia también obligó a habilitar espacios alternativos para mantener la atención. Con apoyo de Unicef, se distribuyeron 16 carpas: 11 en la región de Azuero, tres en el Hospital San Félix y dos en el Hospital San Miguel Arcángel. Otros centros, como el Hospital Cecilio A. Castillero, el Hospital Aquilino Tejeira y el Minsa-CAPSI de Macaracas, recurrieron a espacios temporales o adaptados. En el Hospital Joaquín Pablo Franco Sayas también se desarrollaban trabajos de reparación.
El sismo exigió, además, reorganizar el traslado de pacientes. En el Hospital Santo Tomás fueron reubicados 405 pacientes de hemodiálisis que recibían atención en la antigua maternidad. Otros pacientes de psiquiatría, salas especiales y neumología también fueron trasladados. El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, anunció que pacientes de maternidad serían llevadas al Hospital San Miguel Arcángel, donde se habilitaron 25 camas.