Cámara de Comercio: el reto de Panamá ahora es convertir planes en resultados
- 20/09/2026 12:44
Tras el XVIII Foro Nacional para la Competitividad, la Cciap insiste en que Panamá debe reducir la dispersión y avanzar hacia una agenda común con resultados medibles.
Panamá no necesita más diagnósticos, sino avanzar en la ejecución de las acciones que permitan mejorar su competitividad. Esa es una de las principales conclusiones planteadas por la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap) tras el XVIII Foro Nacional para la Competitividad, donde se destacó la necesidad de que Gobierno, sector privado, academia y trabajadores trabajen sobre una misma agenda.
La Estrategia Nacional de Competitividad 2024-2029 ya establece una hoja de ruta. De acuerdo con su segundo informe de implementación, la estrategia contempla 32 acciones estratégicas desarrolladas mediante 285 hitos de implementación. El 50% de las acciones ya está terminado y otro 47% se encuentra en curso.
Para Aurelio Barría Pino, presidente de la Cciap, estos avances muestran que existe movimiento, pero también plantean el reto de acelerar la ejecución.
“Coordinar no es reunirse. Coordinar es tomar decisiones, remover obstáculos y convertir acuerdos en resultados”, sostiene Barría.
Uno de los ejemplos mencionados es la Marca País, que formaba parte de las acciones previstas en la estrategia y que actualmente presenta avances concretos. Sin embargo, su impacto dependerá de que la imagen que Panamá proyecta internacionalmente sea coherente con la experiencia que ofrece el país.
En ese sentido, la reputación y la competitividad están estrechamente relacionadas. La percepción que existe sobre Panamá puede incidir en decisiones de inversión, turismo y comercio internacional.
La competitividad, plantea Barría, no depende únicamente de grandes proyectos, sino también de factores concretos que determinan las condiciones para producir, invertir y generar empleo.
Entre ellos menciona la formación de talento acorde con las necesidades del mercado laboral, un Estado más ágil y digital, seguridad jurídica, infraestructura eficiente, una plataforma logística capaz de generar mayor valor e instituciones que funcionen de manera efectiva.
Estos elementos contribuyen a generar confianza, considerada un activo económico que puede influir en las decisiones de una empresa para invertir, de un turista para escoger un destino o de un comprador internacional para seleccionar a un proveedor.
La participación conjunta del sector privado, Gobierno, academia y trabajadores no debería limitarse a los encuentros o foros, sino convertirse en un modelo permanente de trabajo, plantea el presidente.
Desde esta perspectiva, cada sector tiene una responsabilidad específica.
El sector público debe crear condiciones y ejecutar políticas; el privado, invertir, innovar y generar empleo; la academia, formar talento, investigar y conectar el conocimiento con las necesidades del país; mientras que los trabajadores aportan experiencia y una perspectiva sobre productividad, formación y empleo.
La idea, según Barría, es que los cuatro sectores puedan trabajar sobre una misma mesa y con objetivos compartidos.
“Si cada uno avanza por su lado, perdemos tiempo. Si alineamos objetivos y responsabilidades, multiplicamos resultados”, señala.
Panamá, sostiene, ya cuenta con una ruta definida. El desafío ahora está en acelerar su implementación y transformar las acciones planteadas en resultados concretos.
La apuesta, resume Barría, es avanzar hacia menos dispersión y más coordinación; menos intención y más acción; y menos discurso y más resultados.
El reto para Panamá será, finalmente, convertir esa agenda común en medidas concretas y sostenibles que mejoren las condiciones de competitividad del país.