Caso Rita Wald: la aprehensión de Emilio Garzola abre un nuevo capítulo en la investigación

Rita Wald se caracterizó por ser una destacada dirigente estudiantil, que se opuso al régimen militar. Tomado de Facebook y mejorada con IA
  • 25/07/2026 11:39

Edwin Wald, sostuvo en 2011 que el difunto general Manuel Antonio Noriega fue el autor intelectual de la desaparición de su hermana, según publicó ‘La Estrella de Panamá’ ese año.

La desaparición forzada de la dirigente estudiantil Rita Wald, ocurrida el 27 de marzo de 1977, volvió a la palestra pública tras la aprehensión, este 24 de julio, de Emilio Garzola Ruiz, quien fue deportado desde Managua (Nicaragua) y era requerido por la justicia panameña por su presunta implicación en uno de los crímenes que simbolizan las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar que gobernó el país entre 1968 y 1989.

La aprehensión abre un nuevo capítulo en la búsqueda de justicia por la desaparición de la joven estudiante del Colegio José Remón Cantera, reconocida por su activa participación en los movimientos sociales que denunciaban no solo las violaciones a los derechos humanos durante el régimen de Omar Torrijos, sino también los Tratados Torrijos-Carter, que se negociaban en esa época.

Según declaró su hermana, Tania Wald, al diario El Siglo en 2018, Rita le comunicó aquella tarde de domingo que saldría de su casa para asistir a una entrevista con el representante de una emisora con el objetivo de obtener un programa de radio.

Tania Wald aseguró que Emilio Garzola era precisamente la persona con la que su hermana tenía previsto reunirse un día antes de iniciar su sexto año de secundaria.

Otro de los hermanos de Rita, Edwin Wald, sostuvo en 2011 que el difunto general Manuel Antonio Noriega fue el autor intelectual de la desaparición de su hermana, según publicó La Estrella de Panamá ese año.

“Rita jamás regresó a casa. Creí que se había quedado en casa de mi hermana mayor porque estaba más cerca del centro de la ciudad. Al día siguiente investigué y Rita no había llegado. Pensé que había regresado a Chiriquí”, recordó Tania Wald a El Siglo al rememorar la incertidumbre que vivió su familia tras la desaparición.

Tania Wald agregó que, en un principio, las autoridades se negaron a recibir la denuncia por la desaparición de su hermana, alegando que debían transcurrir varios días. Cuando finalmente aceptaron el reporte, las investigaciones estuvieron marcadas por conjeturas, entre ellas la versión de que la joven probablemente se había marchado con su novio. Según Wald, las pesquisas estuvieron plagadas de irregularidades y encubrimientos.

La vigilancia sobre Rita Wald

Presuntamente los servicios de inteligencia de la dictadura militar mantenían bajo vigilancia a Rita Wald, que se destacó por su liderazgo desde sus años como estudiante del colegio Félix Olivares Contreras.

Posteriormente, junto al sacerdote Álex Oro, condujo un programa cívico-religioso en Radio Chiriquí, emisora en la que más tarde obtuvo su propio espacio, denominado ’Antorcha Olivardista’.

Cuando la familia Wald se trasladó a la ciudad de Panamá, la dirigente estudiantil continuó su activismo en el Colegio José Remón Cantera y posteriormente ganó las elecciones estudiantiles frente a la Federación de Estudiantes de Panamá, un gremio considerado afín a los intereses del régimen militar.

Su hermana Tania recordó que, a partir de ese momento, comenzaron las amenazas, la mayoría de ellas anónimas. A esas intimidaciones se sumó un estrecho seguimiento por parte del G2, el servicio de inteligencia militar del régimen de Omar Torrijos.

“Frente a nuestra casa, en la vía Bolívar, se estacionaban carros con vidrios oscuros para vigilarnos. Hubo un seguimiento por parte del gobierno militar del señor Torrijos”, declaró Tania Wald a El Siglo.

Mientras se negociaban los últimos detalles de los Tratados Torrijos-Carter, firmados en 1977 por Omar Torrijos y el entonces presidente estadounidense Jimmy Carter, el régimen militar seguía con preocupación las protestas estudiantiles. Por ello, agentes del G2 se infiltraron en colegios y en la Universidad de Panamá para conocer de primera mano las acciones que organizaban los movimientos estudiantiles opuestos a la dictadura.

Rita Wald también exigía justicia por los crímenes cometidos durante la dictadura militar, entre ellos, los asesinatos de Marlene Mendizábal y Jorge Falconett en Mariato (Veraguas), en 1976.
Una lucha por la justicia

La lucha de la familia de Rita Wald por obtener justicia ha sido constante desde su desaparición. Desde un inicio responsabilizó a los militares por su desaparición y presunta muerte.

En 2008, la familia logró que el Estado panameño cumpliera tres de las seis medidas solicitadas: dar el nombre de Rita Wald a un centro educativo, una plaza y una fundación. Sin embargo, Edwin Wald denunció que el gobierno del entonces presidente Martín Torrijos incumplió otras tres peticiones: garantizar que las desapariciones forzadas no volvieran a repetirse, reconocer oficialmente la desaparición de Rita e investigar y sancionar a los responsables.

A juicio de Edwin Wald, representante de la familia, el gobierno incumplió la solución amistosa alcanzada en septiembre de ese año ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ante esa situación, la familia anunció en 2009 que acudiría a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para exigir justicia, según informó La Estrella de Panamá.

En 2011, la familia solicitó formalmente al Ministerio Público la reapertura del caso, que había sido sobreseído en 1994.

Posteriormente, en 2012, durante la administración de Ricardo Martinelli, el Estado panameño alcanzó un nuevo acuerdo amistoso con la familia Wald, en el que reconoció las obligaciones asumidas por Panamá de conformidad con el artículo 40 del Reglamento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, evitando así una eventual condena de la justicia interamericana por violaciones a los derechos humanos.

Finalmente, en 2017, durante la administración del entonces presidente Juan Carlos Varela, el Estado panameño pidió perdón públicamente por la desaparición forzada de Rita Wald.