Catalina Botero: ‘El primer síntoma del autoritarismo es el ataque a la prensa’
- 27/07/2026 15:11
La exrelatora especial para la Libertad de Expresión de la OEA sostuvo que la estigmatización de los periodistas y la captura del poder judicial son los primeros síntomas de los proyectos autoritarios
La libertad de expresión y el periodismo profesional enfrentan un momento crítico ante el avance de procesos de deterioro democrático, la desinformación y el uso de las nuevas tecnologías para atacar a la prensa, advirtió este lunes 27 de julio la jurista colombiana Catalina Botero durante el conversatorio “Democracia y libertad de expresión frente a nuevas amenazas”, realizado en la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA).
La actividad, organizada por el Consejo Nacional de Periodismo y el Fórum de Periodistas por la Libertad de Expresión e Información, reunió a periodistas, académicos, estudiantes y representantes de organismos internacionales para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la democracia en la región.
Botero, exrelatora especial para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA), sostuvo que, aunque persisten problemas históricos como la violencia contra periodistas, el acoso judicial y el uso de la publicidad oficial para premiar o castigar medios de comunicación, hoy esos fenómenos están conectados por un elemento común: el debilitamiento de la democracia.
“Los dos síntomas iniciales de cualquier proyecto autoritario que busca eliminar los frenos y contrapesos en el ejercicio del poder político son la estigmatización y el ataque a la prensa, junto con el intento de captura del poder judicial”, afirmó.
Según explicó, los informes recientes de la Unesco muestran que desde 2010 se ha acelerado un proceso global de degradación democrática, caracterizado por gobiernos elegidos democráticamente que posteriormente concentran poder, debilitan las instituciones y restringen libertades fundamentales.
La especialista señaló que, allí donde se logra controlar al Poder Judicial y silenciar a la prensa independiente, las democracias terminan debilitándose y la ciudadanía resulta “menos libre, más pobre y sufre más”.
Durante su intervención, Botero cuestionó la idea de que las redes sociales puedan reemplazar el trabajo periodístico.
“La gente a veces parece perder la noción de la importancia de la libertad de expresión y del periodismo serio y creer que las redes sociales le van a dar suficiente información para tomar decisiones informadas, adecuadas, razonables e inteligentes. Y eso no es así”, expresó.
Indicó que el periodismo profesional cumple una función insustituible al investigar, verificar información, consultar fuentes oficiales y ofrecer contexto antes de publicar, una labor que —aseguró— no puede ser reemplazada por contenidos de redes sociales o por influencers.
“Yo no quiero tomar decisiones sobre influencers que, mientras se maquillan, me dicen si les parece bien o mal un candidato. Necesitamos el periodismo para tomar decisiones informadas”, enfatizó.
Uno de los temas centrales del conversatorio fue el impacto de las plataformas tecnológicas y la inteligencia artificial en la libertad de expresión.
Botero reconoció que hace algunos años defendía mantener internet con la menor regulación posible por su potencial democratizador. Sin embargo, afirmó que su posición ha cambiado.
“Hoy me la paso diciendo: regulen eso. Eso es un desastre”, manifestó.
La experta explicó que existen tres grandes modelos de regulación: el chino, basado en el control estatal; el modelo de libre mercado dominado por las grandes empresas tecnológicas; y el europeo, que —a su juicio— busca regular sin afectar la libertad de expresión.
Entre las medidas que propuso figuran obligar a las plataformas digitales a evaluar el impacto de sus algoritmos, especialmente cuando fomentan contenidos adictivos o amplifican campañas de hostigamiento.
Asimismo, planteó que las empresas tecnológicas y los sistemas de inteligencia artificial compensen económicamente a los medios de comunicación por utilizar contenidos periodísticos para entrenar sus modelos.
“Si nos quedamos sin prensa y solo con sistemas de inteligencia artificial entrenados con información que ya existe, pero sin periodismo que la siga produciendo, vamos a tomar pésimas decisiones”, advirtió.
También pidió establecer límites para el uso de las redes sociales por parte de funcionarios públicos.
Citó fallos judiciales en Colombia que establecen que las autoridades no deben utilizar sus plataformas digitales para estigmatizar periodistas ni difundir información falsa, debido al enorme alcance que tienen estos canales de comunicación.
Durante el conversatorio, Botero recordó que la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la OEA, aprobada hace más de dos décadas, partía de un consenso regional según el cual proteger la libertad de expresión significa proteger también otros derechos fundamentales.
“La libertad de expresión es la piedra angular de toda sociedad democrática”, afirmó.
Explicó que, conforme a los estándares interamericanos, los funcionarios públicos están sujetos a un mayor nivel de escrutinio y, por tanto, no deben recurrir al derecho penal para responder a críticas periodísticas.
En cambio, indicó que solo en casos excepcionales, cuando se demuestre que una información falsa fue difundida de manera deliberada y sin realizar las verificaciones necesarias, procede la responsabilidad civil.
Finalmente, destacó que la defensa de la democracia depende tanto de instituciones fuertes como de jueces, fiscales y periodistas dispuestos a ejercer su labor con independencia.
“Mientras haya personas que quieran defender los derechos de otras personas y no se dejen intimidar, resistimos más fácilmente esas tentaciones autoritarias”, concluyó.