Catalina Botero: ‘ Si la gente elige criminales, las sociedades deciden suicidarse’

ENTREVISTA
Catalina Botero, jurista y exrelatora especial para la Libertad de Expresión de la CIDH.
  • 03/08/2026 09:31

La exmagistrada colombiana habla sobre el rol de contrapeso del periodismo, el derecho al olvido, reformas constitucionales y los desafíos de nuevas tecnologías

La abogada y exrelatora especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Catalina Botero, conversó con La Estrella de Panamá sobre el estado de la democracia en la región, los retos que enfrenta el periodismo ante nuevas tecnología y los límites que tiene la libertad de expresión.

¿Cuál es la correlación entre la democracia y la libertad de expresión?

La democracia es importante porque es el único régimen en el que uno realmente mantiene la posibilidad de decidir sobre el destino colectivo.

Solo en democracia es posible controlar los abusos de poder, solo en democracia es posible controlar la corrupción. Si nosotros dejamos que haya erosión democrática y transitamos hacia regímenes autoritarios, ya no va a haber cómo controlar ni las violaciones de derechos humanos, los excesos de poder, ni el autoritarismo, ni la corrupción. El camino de Venezuela comenzó con la erosión democrática y como Venezuela, hay otros países de la región.

Hay todo un diseño institucional, es como una máquina que hace que el Estado se oriente a proteger derechos y que si abusan hay otras instituciones que controlan esos abusos. Una de esas instituciones esencial es la libertad de expresión, porque gracias a la libertad de expresión, los periodistas salen, investigan, averiguan, empiezan a jalar el hilo y descubren actos de corrupción o violaciones de derechos humanos que le interesan al público.

En Panamá, hay un proyecto de ley “anti slapp”, dirigido a evitar demandas como forma de intimidación. ¿Cómo se puede proteger en un país el derecho a la libertad de expresión?

Para que se respete la libertad de expresión se requieren por lo menos dos condiciones institucionales: la independencia del Poder Judicial y que el Poder Judicial, el Ministerio Público, los jueces, sepan la importancia de proteger la libertad de expresión, así no estén de acuerdo con lo que se haya expresado.

Por el otro lado, normas que le den cobijo a la libertad de expresión, en donde los periodistas se sientan tranquilos y sepan cuáles son sus límites. Claro que hay límites a la libertad de expresión, pero que haya normas que les permitan un espacio para moverse y hacer investigaciones.

Slapp es cuando alguien utiliza un litigio, una acción para intimidar a un periodista. Sabe que va a perder el pleito, pero es mucho más barato denunciar o demandar a ese periodista, embargarle todos los bienes, anunciar que lo quiere meter a la cárcel porque el periodista se asusta, no sabe Derecho, tiene que contratar un abogado, no tiene la plata. En cambio, del otro lado normalmente hay firmas muy poderosas de abogados que saben cómo aprovecharse de esos sistemas para intimidar, incluso si después pierden el caso.

Hay unas leyes en Europa y en Canadá, que prohíben el uso de la justicia para ese tipo de intimidación. Si alguien pone una demanda, una denuncia que sabe que no va a prosperar porque no tiene ningún elemento serio, porque simplemente es una persona que quiere asustar, amedrentar a un periodista que está haciendo una investigación, la persona que puso la demanda después tiene que pagar todos los daños, los perjuicios sufridos.

Es muy importante que esas leyes realmente existan para proteger a los y las periodistas. Pero eso no significa que el periodismo sea completamente irresponsable. Lo que significa es que esas leyes le dan oxígeno para poder operar.

¿Se mantiene optimista sobre la dirección que está tomando la región en temas de democracia y libertad de expresión?

Al contrario, yo creo que estamos tomando decisiones profundamente equivocadas porque estamos tomando decisiones con fundamento en emoción y no en razonamientos. Estamos eligiendo a la persona que más feliz nos hace porque es el influencer de TikTok o porque promete hacer cosas que son imposibles de cumplir.

El mejor tiktoker no va a ser el mejor presidente, y sin embargo detrás de esas personas sí hay gente que sabe para qué sirve el Estado y que sabe cómo aprovecharse del Estado. A mí me parece que estamos tomando decisiones que son contrarias al interés general y por eso hay una regresión democrática tan profunda. Creo que hay que explicar, hay que contar, por qué esto es importante.

¿Es necesaria mayor regulación en las redes sociales?

Hay tres modelos, el modelo chino, donde la regulación es opaca y supone un control total del Estado; luego está el modelo de los Estados Unidos, en donde todo está liberado al mercado y a la autonomía de las empresas sin ningún tipo de controles y regulaciones. Ahí también hay una enorme opacidad. Nadie sabe qué hacen y por qué lo hacen y cómo operan los algoritmos. Y luego está el modelo europeo, que es un modelo de regulación orientado a la protección de los derechos humanos.

Al presidente de los Estados Unidos y al gobierno en los Estados Unidos no les gusta el gobierno europeo porque supone límites a las grandes compañías tecnológicas en materia de protección de datos personales, de evaluación del impacto de los algoritmos, de evaluación de riesgos sistémicos, de mecanismos de control de las plataformas, y pues eso no le gusta a los dueños de las plataformas y no le gusta al gobierno de los Estados Unidos. Ha supuesto un roce importante entre esas dos regiones, entre muchas otras razones por las cuales hay esos enfrentamientos.A mí el modelo europeo me parece un modelo muy importante, pero creo que la única manera de hacerle frente con eficacia al problema de la desregulación es hacerlo regionalmente.

Nosotros tenemos una región dividida, polarizada, que no está dispuesta a dar estas discusiones en serio, porque una mala regulación es tan mala como la ausencia total de regulación. Pero creo que tenemos que empezar esa conversación y empezarla con sectores sociales, empezarla con las compañías. Esto tiene que ser un diálogo multisectorial.

Hay suficiente evidencia de la necesidad de hacer regulaciones democráticas como para seguir guardando silencio.

¿Qué rol juega el periodismo en este escenario?

Los influenciadores son más o menos importantes, unos mejores y otros peores, pero un influenciador en su casa haciendo videitos no se va a la selva a averiguar cómo salva una comunidad que está al borde del exterminio porque están acabando con un río que está lleno de plomo. Eso es lo que hace el periodismo.

¿Cómo se pueden romper las cámaras de eco informativas?

Es muy difícil porque detrás de las cámaras de eco hay intereses de personas que sacan mucho provecho de que la sociedad se enfrente, unos se enfrenten con otros y no podamos conversar. Y yo creo que el periodismo tiene la función de tender puentes.

Es dificilísimo porque la gente termina queriendo oír solamente aquello que refleja sus posiciones, sus sugerencias. Nadie quiere estar expuesto a información que no es la información que desde el principio quiere oír. Yo creo que tenemos que hacer educación mediática informacional. Tenemos que premiar al buen periodismo de investigación.

Las audiencias tenemos que aliarnos para abandonar un poco esa adicción a las pequeñas notas que nos generan placer instantáneo porque reproducen nuestros sesgos porque si no, creo que vamos a vivir en la total oscuridad. Y en la oscuridad nadie toma buenas decisiones.

La gente tiene que saber que detrás de lo que está viendo y de lo que está oyendo puede haber una intención de engañar y que existen mecanismos tradicionales muy confiables que permiten por lo menos que sepamos cuáles son los hechos.

¿Sería mejor eliminar el anonimato en las redes sociales?

El problema de eliminarlo es que en muchos regímenes autoritarios el anonimato es lo único que te protege. ¿Qué es lo que sí debería estar prohibido? Algo que se llama el contenido inauténtico coordinado, que son máquinas que se coordinan como si fueran personas para amplificar contenidos, el contenido sintético, las amenazas, todo aquel contenido que va a constituir delito.

¿Que amenazas enfrentan específicamente las mujeres en estos espacios?

Todas las investigaciones muestran que los ataques digitales y la violencia digital contra las mujeres es específica. Hay unas especificidades que la agravan, no solo porque se refieren a su físico, se refieren también a su privacidad, se refieren a su integridad, por ejemplo, su integridad sexual.

Son, por ejemplo, videos de inteligencia artificial donde sexualizan o ponen a las mujeres en escenas en las que nunca han estado, o explotan imágenes íntimas. La violencia es brutal, amenazas de violación, el uso de apelativos muy agresivos contra las mujeres. Incluso es mucho más usual que las amenazas se extiendan a las familias de las mujeres que a las familias de los hombres.

¿Cómo lo combatimos?

Lo primero es que hay que ser conscientes de eso. Lo segundo es que hay ciertos ataques que ya no son simplemente críticas, que son amenazas, y eso debe ser investigado y juzgado, investigado por la Fiscalía y por el Ministerio Público y juzgado.

No es normal que a uno le digan que lo van a violar o que van a hacer algo con la familia de uno. No, eso no es normal, eso es una amenaza y esas amenazas deben estar castigadas y sancionadas. Ahí debe caer todo el peso de la ley.

Como alguien que tuvo experiencia en el proceso de reforma constitucional en Colombia, ¿qué nos puede compartir sobre su experiencia para Panamá?

Las únicas Constituciones buenas, y por buenas quiero decir constituciones realmente democráticas que le sirvan a la mayor cantidad de gente y que no aplasten a las minorías, son aquellas cuyas reglas surgen de consensos muy ampliados. Las constituciones que son simplemente la imposición de la voluntad de una mayoría sobre una minoría, esas salen mal porque eso es como imponerle un programa de gobierno para siempre a una minoría que no está de acuerdo.
En todas las experiencias que yo conozco eso ha salido mal. Entonces, primero uno tiene que garantizar que hay un momento constituyente, es decir, un momento en donde la gente, la mayoría, la minoría, la oposición, el gobierno, pueden llegar a reglas comunes que les sirven a todos si son gobierno y si son oposición.

¿Qué opina de la propuesta presentada en el gobierno de Gustavo Petro en Colombia en comparación con la iniciativa de 1991?

El presidente saliente había propuesto un mecanismo para conseguir unas firmas para eventualmente convocar a una Asamblea Nacional. Eso está frenado.Tenía una integración que a mí me parece preocupante, que yo creo que es inconstitucional con unos cupos asignados para sectores de la población.

Lo que pasó en Colombia en 1991 fue totalmente distinto. Una elección popular con voto universal y se configuró una constituyente muy, muy plural que reconocía todas las diferencias que había en el país.

¿Qué es y por qué es importante el derecho al olvido?

El derecho al olvido es una categoría, digamos, que salió a partir de una sentencia europea. Lo que propone es que en ciertas circunstancias, cuando se trata de información de personas que no son de interés público, sea posible que las personas puedan digamos purificar Internet para que lo primero que aparezca no sea la información negativa sobre su propia vida.Eso suena muy bien, eso suena justo, eso suena que si yo me equivoqué alguna vez hace 10 años, pues Internet no siga recordando eso cada vez que alguien pone mi nombre en Google, que yo tenga derecho al olvido, a volver a arrancar.

El problema es cuando eso es utilizado por criminales, por personas que han sido condenadas o investigadas, por corrupción, por violaciones de derechos humanos, por narcotráfico, por testaferrato, para purificar Internet y para que esos delitos que son muy graves y que han cometido, o por los que han sido investigados, no sean conocidos y esa gente, por ejemplo, pueda lanzarse a un cargo público sin que esa información sea recordada.

Como tenemos memorias tan corticas, pues una cantidad de delincuentes muy poderosos, muy ricos, con la posibilidad de hacer campañas mediáticas muy atractivas para la gente, podrían mañana llegar a la presidencia de cualquier país, simplemente robarse todo lo que hay en el país detrás de grandes campañas hechas con inteligencia artificial y escondiendo su pasado criminal en virtud del llamado derecho al olvido.

Internet tiene una información que nos aporta a todas y a todos para tomar decisiones. Ya si la gente quiere elegir criminales, las sociedades a veces deciden suicidarse.
Catalina Botero
Exmagistrada de la Corte Constitucional
Si dejamos que haya erosión democrática y transitamos hacia regímenes autoritarios, ya no va a haber cómo controlar ni las violaciones de derechos humanos, ni el autoritarismo, ni la corrupción,”