‘Es difícil seguir viendo a tu victimario a cargo del país’

Claudia Pineda:
ROBERTO BARRIOS
  • 05/07/2026 00:00

Represión, censura y negación de la identidad nacional. La crisis nicaragüense presenta múltiples aristas, convirtiendo a sus nacionales en presos dentro de su propio país. La directora de la Asociación Memoria y Justicia recuerda una verdad a la comunidad internacional: lo que no se nombra, no existe

Del destierro a los presos políticos. Claudia Pineda, directora de la Asociación Memoria y Justicia cuenta la lucha por la dignidad de Nicaragua y su pueblo, en un país donde la democracia fracasó.

¿Cuál es la situación actual en Nicaragua en relación a presos políticos?

Es una situación muy compleja. Recientemente han fallecido cuatro personas en los últimos nueve meses dentro de las cárceles de Nicaragua, es decir, bajo custodia del Estado, bajo responsabilidad del Estado, y muchas de ellas estaban desaparecidas en condición de desaparición forzada.

En este momento todavía existen nueve personas en condición de desaparición forzada de al menos 46 personas presas políticas que tenemos registradas. Pero existe un subregistro muy grande porque la gente tiene miedo a denunciar. Estas 46 personas que tenemos nosotros registradas son personas cuyas familias han accedido a darnos la información, y eso no sucede en todos los casos.

Hay personas que tienen casi dos años de estar en desaparición forzada, eso significa que nadie sabe dónde están, nadie los ha visto en más de dos años. Y por la experiencia reciente de los fallecimientos bajo custodia, las familias están aterrorizadas.

Periodistas nicaragüenses han denunciado la censura dentro del país. ¿Qué puede contarnos sobre lo que está ocurriendo en el país?

Es muy difícil imaginarse un país tan cerrado, un país donde te pueden castigar de diferentes maneras por emitir una opinión contraria a la opinión gubernamental. Te pueden despedir de tu trabajo, te pueden acosar, te pueden encarcelar, te pueden exiliar, te pueden desnacionalizar.

Es bien difícil comprender, porque a cualquier ciudadano o ciudadana del mundo le cuesta entender cómo es posible que un régimen como el de Nicaragua no deje entrar a sus ciudadanos a su propio país o los destierre de su propio país. Hay miles de personas que reciben una notificación de la línea aérea o de la línea de autobuses diciendo que tienen prohibido el ingreso a Nicaragua. No hay causa, no hay explicación.

No solamente son personas activas políticamente, muchísimos ciudadanos y ciudadanas del común son impedidos de entrar a Nicaragua y es una cosa complicada. Y las personas que son encarceladas y luego excarceladas, y muchas otras personas que son activistas, que están dentro de Nicaragua, están obligadas a ir a firmar a la estación de policía todos los días. No pueden salir de la ciudad, algunos tienen ciudad por cárcel, unos tienen casa por cárcel.

¿Qué rol piensa que deben asumir los organismos internacionales?

Lo que no se nombra no existe. Si Nicaragua se olvida en la agenda internacional, vamos a estar todavía más vulnerables frente al régimen de Ortega y de Murillo. Nosotros lo que esperamos es que Nicaragua siga estando en la agenda internacional, tanto interamericana como en la agenda universal de Naciones Unidas, y que puedan los países seguir ejerciendo una presión política sobre el régimen.

En determinado momento tiene que haber una presión económica, porque es la única manera en que el Estado, el régimen de Ortega, pueda reaccionar cuando vean sus intereses económicos afectados.

Aunque sí ha habido sanciones por parte de Estados Unidos, de Europa, aparentemente no han sido lo suficientemente fuertes como para golpear las finanzas del régimen. Si ellos tienen capacidad para mantenerse, se van a mantener.

¿Cómo se financia el régimen?

El BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica) es un financiador del régimen. Nosotros quisiéramos que la agenda interamericana incidiera en la agenda de instituciones financieras internacionales como el BCIE, como el BID, que siguen financiando al régimen, pero también increíblemente, el comercio intracentroamericano sigue estando muy activo y también con Estados Unidos.

El régimen ha tenido la suerte de que el oro ha aumentado de precio drásticamente y también eso le ha permitido recibir ingresos en dólares, que al final es lo que mantiene la economía. Y lo mismo pasa con otros precios de productos de exportación, de Nicaragua.

Digamos que las relaciones políticas no han afectado hasta ahora las relaciones comerciales. Yo creo que aunque es duro para el pueblo de Nicaragua que se afecten las relaciones comerciales, el régimen no va a modificar su comportamiento abusivo y autoritario si no ve afectados sus intereses económicos.

La llegada al poder de Ortega es el resultado de un proceso político, de pactos, de cómo se compromete el Órgano Judicial y cómo desaparece la balanza de poderes. ¿Qué podemos aprender otros países de Latinoamérica de la experiencia de Nicaragua?

Una ventaja del régimen de Ortega fue que ellos ya tenían una cierta influencia sobre la policía y el ejército. Creo que las fuerzas armadas son el primer peldaño que ellos buscan controlar. Luego de las fuerzas armadas, también el proceso electoral. En la medida en que el proceso electoral genera una Asamblea Legislativa consistente, hay menos peligro del autoritarismo. Si el proceso electoral es viciado y lo que hace es generarte una Asamblea Legislativa que está sesgada hacia el autoritario, entonces ahí tenés el segundo peldaño. Y una vez que controlas la Asamblea Legislativa, controlas todo. Podés cambiar magistrados, podés poner tu contralor, tu fiscal, podés hacer lo que te dé la gana.

La otra cosa que también para nosotros ha sido como esas campanadas de alerta, es cuando comenzó a atacar a la sociedad civil, a los medios de comunicación, porque son los fiscalizadores sociales. La sociedad civil y los medios que no dependen del Estado. Entonces pueden perfectamente ser como una veeduría del Estado. Y cuando ya comienzan a atacarlos y acusarlos de cualquier cosa, de terroristas, de lo que sea, te das cuenta de que está tratando de callar las voces críticas. Entonces, hay mucho, mucho que aprender.

Una cosa que también tenemos que aprender es que nos guste o no nos guste, los partidos políticos son el pilar del sistema político. Y cuando yo te decía, bueno, ¿qué producen las elecciones? Depende mucho de la calidad de los partidos políticos. Entonces tenemos que cuidar nuestros partidos políticos, tenemos que cuidar nuestros sistemas electorales, tenemos que cuidar nuestra Asamblea Legislativa, porque si no los cuidamos, de ahí en adelante pueden hacer lo que quieran. Lo vemos en Nicaragua, lo vemos en El Salvador que va por el mismo camino.

Mucho de lo que describes es visto en países de Latinoamérica como modelos a seguir. En Panamá, por ejemplo, se cita al presidente salvadoreño Nayib Bukele como referencia al hablar de temas de seguridad y sistema penitenciario.

Lo que pasa es que si la democracia no te genera resultados, a eso nos lleva. Por eso decía, tenemos que cuidar los partidos políticos. ¿Por qué? Porque los partidos tienen que responder a la demanda de la gente.

El problema de seguridad en El Salvador era brutal. Entonces la gente no tenía otra opción que escoger, o me matan o entrego mi libertad, o sea, tampoco está fácil. Pero aún así, no tienen por qué ponernos a escoger entre la seguridad y la libertad. No tienen por qué. Debería de haber otra manera, otro camino. Y eso es lo que deberíamos de buscar en todos los países, un camino democrático para garantizar seguridad.

¿Y cuál es el camino necesario para un proceso democrático en Nicaragua?

Tiene que haber un abandono del poder por parte del régimen.

Para nosotros es bien difícil. El nivel de asesinatos, el nivel de saña, el nivel de represión que hubo en Nicaragua es muy fuerte y que sigue habiendo. Entonces es bien difícil para una sociedad seguir viendo a tu victimario a cargo del país.

La verdad es que es muy difícil decir en este momento cuál va a ser el camino que al final va a prevalecer. Pero el camino que nosotros buscamos es la justicia, es lo que nosotros estamos luchando. Toda la sociedad civil nicaragüense que está dentro y fuera de Nicaragua, nuestra propuesta, nuestra apuesta es por una democracia con justicia.

¿Cuánto nos vamos a tardar en esto?

No te puedo decir. La verdad es que viendo Cuba y Venezuela, tampoco podemos decir cuál es el camino que vamos a seguir, porque no depende sólo de nosotros, depende mucho de las decisiones que tomen gobiernos con más poder y con más intención de establecer una política exterior como el gobierno de Trump, una política exterior favorable a sus intereses, pero esperamos que este camino no se tarde mucho.

¿Qué opina de la relación entre Nicaragua y Panamá, y del discurso del presidente José Raúl Mulino condenando las acciones del régimen?

La relación de Nicaragua con Panamá, a mi modo de ver, siempre ha sido una relación muy respetuosa. Creo yo que el presidente Mulino dijo lo que había que decir. Muchos países no se atreven.

La relación de Panamá con Nicaragua como país, como sociedad, como pueblo, ha sido muy buena. Ahora, lo que ha pasado entre el gobierno de Ortega y el gobierno de Mulino, casi desde que Mulino asumió, pues no fue tan afortunado.

Todo el tema de Martinelli en la embajada de Nicaragua y que si iba para Nicaragua, que si no iba. Pero yo creo que para mí el gobierno de Panamá ha actuado con mucha dignidad en ese sentido, es decir, con mucha coherencia, independientemente de los personajes que estaban involucrados, actuó como un jefe de Estado. Esa es mi opinión y creo que esta vez las palabras del presidente también han sido unas palabras de jefe de Estado comprometido con los derechos humanos.

¿Algún mensaje a la comunidad internacional?

La comunidad internacional no puede dejarnos fuera de su agenda, o sea, Nicaragua necesita que la comunidad internacional nos apoye. Nosotros no elegimos este gobierno, este gobierno es producto de un fraude, es un gobierno que se sostiene por la fuerza, por las armas, por la violencia. No nos pueden dejar solos.

Al pueblo de Nicaragua necesitamos que sigan caminando junto a nosotros hasta lograr la libertad.

Claudia Pineda
Asociación Memoria y Justicia
El nivel de asesinatos, el nivel de saña, el nivel de represión que hubo en Nicaragua es muy fuerte y que sigue habiendo. Entonces es bien difícil para una sociedad seguir viendo a tu victimario a cargo del país”,