Colón, San Miguelito y Panamá Este, focos de homicidios

El análisis se basa en registros elaborados por el Departamento de Estadísticas del Sistema Integrado de Estadísticas Criminales (SIEC). Depositphotos
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  • 27/08/2026 00:00

Cristóbal, Belisario Frías y Pacora acumulan la mayor cantidad de homicidios entre 2020 y 2026, según datos del SIEC. El análisis revela cambios en los principales focos de violencia: mientras Cristóbal reduce sus registros, Pedregal y Cristóbal Este ganan protagonismo

La violencia homicida en Panamá mantiene focos territoriales definidos, pero el mapa cambia con el paso de los años. Los registros disponibles entre 2020 y 2026 muestran que Cristóbal, Belisario Frías y Pacora concentran la mayor cantidad acumulada de homicidios, mientras otros corregimientos, como Pedregal y Cristóbal Este, ganan protagonismo en los años recientes.

El análisis se basa en registros elaborados por el Departamento de Estadísticas del Sistema Integrado de Estadísticas Criminales (SIEC), con información suministrada por la División de Homicidios de la Dirección de Investigación Judicial de la Policía Nacional.

Entre 2020 y el corte disponible de 2026, Cristóbal acumula 166 homicidios, seguido de Belisario Frías, con 156, y Pacora, con 148. Completan los primeros lugares Belisario Porras, con 124; Tocumen, con 121; Pedregal, con 114; Cativá, con 112; Arnulfo Arias, con 104; 24 de Diciembre, con 103, y Cristóbal Este, con 96.

Sin embargo, la fotografía cambia al revisar la evolución anual.

Cristóbal, en la provincia de Colón, encabeza el acumulado, pero muestra una de las reducciones más marcadas. Registra 39 homicidios en 2020 y alcanza 40 en 2021. Luego baja a 22 en 2022, registra 24 en 2023, 22 en 2024 y 12 en 2025. Entre 2021 y 2025, la cifra cae un 70%.

El comportamiento contrario aparece en Cristóbal Este, que pasa de ocho casos en 2021 y 2022 a 19 en 2023, 21 en 2024 y 27 en 2025. Entre 2022 y 2025, los registros aumentan un 237,5%.

En San Miguelito, varios corregimientos figuran entre los principales focos de la serie. Belisario Frías ocupa el segundo lugar nacional, con 156 casos acumulados, seguido por Belisario Porras, con 124, y Arnulfo Arias, con 104.

Belisario Frías registra 33 casos en 2020 y baja progresivamente hasta 21 en 2025, aunque permanece entre los territorios con mayor acumulado.

En el distrito de Panamá, Pacora, Tocumen, Pedregal y 24 de Diciembre figuran entre los corregimientos con más registros. Pacora suma 148 casos y se mantiene durante varios años en niveles altos.

Pedregal presenta uno de los cambios más llamativos: pasa de 10 homicidios en 2023 a 26 en 2024 y 34 en 2025, el mayor registro individual entre los corregimientos identificados ese año. El aumento entre 2023 y 2025 es del 240%.

La concentración de varios corregimientos de San Miguelito dentro de los primeros lugares coincide con el debate sobre las restricciones nocturnas y las medidas de seguridad dirigidas a territorios específicos.

Para el sociólogo José Clemente Lasso, este tipo de respuestas refleja un problema más profundo en la estrategia de seguridad.

“Los toques de queda son la expresión clara del fracaso de las políticas de seguridad ciudadana en el país”, afirmó.

Lasso sostuvo que las estrategias deben incorporar prevención y atender las causas que llevan, principalmente a jóvenes, a involucrarse en actividades criminales.

También cuestionó que una restricción nocturna se presente como una respuesta directa a los homicidios.

“Es falso decir que los delitos y principalmente homicidios o actos violentos se cometen entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana. Eso no ocurre de esa forma en ningún sentido”, señaló.

El sociólogo advirtió que los hechos violentos también ocurren durante el día y consideró necesario conocer en qué horarios se concentran los homicidios antes de atribuir una eventual reducción exclusivamente al toque de queda.

Los posibles móviles

La concentración territorial es solo una parte de la historia. Los registros del SIEC muestran que la rencilla delincuencial figura entre los principales posibles móviles en los años recientes.

La categoría registra 157 casos en 2024 y alcanza 197 en 2025, el mayor valor de la serie. Hasta el 16 de agosto de 2026 suma 122 casos.

En 2025, esta clasificación representa cerca del 36% de los 543 homicidios registrados ese año. Sin embargo, se trata de un posible móvil, por lo que no equivale necesariamente a una causa establecida de forma definitiva en una investigación judicial.

El pandillerismo también mantiene una presencia importante. Registra 100 casos en 2020, baja a 50 en 2022, sube a 95 en 2024 y vuelve a caer a 51 en 2025.

Los homicidios asociados al posible móvil de robo alcanzan su máximo en 2024, con 43 casos, mientras el ajuste de cuentas registra un repunte y llega a 41 casos en 2025.

Otra categoría que gana relevancia es “daño colateral”, con 41 casos en 2024, 33 en 2025 y 20 hasta el 16 de agosto de 2026. Su aparición como categoría diferenciada requiere determinar si refleja un cambio en la violencia o en la forma de clasificar los casos.

La categoría “investigación” también presenta fuertes variaciones: registra 221 casos en 2020, baja a 54 en 2021, sube a 176 en 2023 y vuelve a caer a 49 en 2024. La definición exacta utilizada por la fuente resulta clave antes de interpretar esos cambios como una variación real de la violencia.

Para Lasso, las medidas focalizadas pueden incluso reforzar el señalamiento sobre determinados territorios.

“Podemos entender el toque de queda como una definición de una política de seguridad diferenciada con un estigma territorial”, expresó.

No obstante, reconoció que estas medidas pueden generar un efecto inmediato. “El toque de queda puede ser una acción que en alguna medida pueda disuadir momentáneamente las acciones de violencia, pero no atiende directamente lo que se debe atender para reducir la participación de nuestros jóvenes en actos de delincuencia”, concluyó.