Diputados ponen la lupa sobre contrato de limpieza de $80 millones del Minsa

Licitación hospitalaria de $80 millones queda bajo fuego legislativo. Depositphotos
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  • 14/05/2026 12:26

La Comisión de Presupuesto abrió el debate sobre el contrato de limpieza hospitalaria más grande impulsado por el MINSA en esta administración

El manejo de residuos biomédicos y la futura licitación para la limpieza de hospitales públicos abrieron un nuevo foco de tensión entre diputados y autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) durante una sesión de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional, donde surgieron cuestionamientos por posibles riesgos sanitarios, concentración de contratos y fallas en el control de servicios considerados críticos dentro de la red hospitalaria pública.

La discusión se produjo durante la sustentación de traslados de partida vinculados con servicios hospitalarios, limpieza y manejo de desechos infecciosos. Aunque el ministerio defendió la centralización de algunos procesos alegando razones de bioseguridad y continuidad operativa, diputados independientes advirtieron sobre posibles riesgos en contratos millonarios que podrían extenderse hasta por cinco años.

Uno de los temas que generó mayor preocupación fue el manejo de la basura hospitalaria. La diputada independiente de Vamos, Jannine Prado, cuestionó a las autoridades del MINSA sobre las irregularidades detectadas en la disposición de residuos biomédicos y los controles implementados para evitar riesgos sanitarios.

En respuesta, la jefa nacional de compras del MINSA, Janet Bal, reconoció ante la comisión que la institución recibió denuncias relacionadas con la disposición ilegal de desechos hospitalarios en distintas regiones del país.

“Se habían recibido denuncias de que los desechos hospitalarios se estaban disponiendo de forma ilegal”, afirmó Bal.

La funcionaria explicó que auditorías realizadas por la Subdirección de Salud Pública detectaron múltiples incumplimientos vinculados con el manejo de residuos infecciosos, entre ellos bolsas rojas fuera de rutas autorizadas, depósitos improvisados y fallas en almacenamiento y bioseguridad.

Las bolsas rojas son utilizadas para residuos biomédicos considerados peligrosos, incluyendo materiales contaminados y desechos infecciosos generados en hospitales y centros de salud.

Según explicó Bal, algunas instalaciones mantenían estructuras improvisadas para almacenar temporalmente estos residuos.

“Tenemos casetas improvisadas hechas de zinc y eso es lo que queremos subsanar”, indicó.

Las declaraciones elevaron la preocupación dentro de la comisión debido al riesgo sanitario que representa un manejo inadecuado de desechos biomédicos.

Prado pidió detalles sobre las medidas correctivas adoptadas por el ministerio y cuestionó cómo el Estado garantizará que residuos peligrosos no terminen nuevamente en vertederos comunes o sitios no autorizados.

Bal respondió que el MINSA decidió centralizar temporalmente el manejo de residuos biomédicos para reforzar la supervisión y mejorar la trazabilidad del servicio.

“No debería aparecer ninguna bolsa roja en vertederos. Tenemos un software que hace el tracking desde que esa bolsa sale hasta que se incinera”, sostuvo.

La funcionaria aseguró que actualmente el ministerio monitorea digitalmente el recorrido de cada bolsa roja desde los hospitales hasta su destrucción final.

Además, defendió la centralización alegando que el nuevo esquema permitió reducir costos operativos.

“Ya hemos ahorrado cerca de un 30% del presupuesto general al centralizarlo”, afirmó.

Funcionario del Ministerio de Salud.

El debate sobre residuos hospitalarios coincidió con otro tema sensible para el sistema de salud: la futura licitación para limpieza y desinfección hospitalaria.

Las autoridades confirmaron que preparan contratos multianuales para garantizar servicios de aseo en hospitales públicos considerados estratégicos dentro de la red nacional de salud.

La propuesta contempla contratos de hasta cinco años, un punto que generó cuestionamientos entre diputados de distintas bancadas.

Uno de los principales cuestionamientos provino del diputado de libre postulación Carlos Saldaña, quien criticó la posibilidad de que una sola empresa concentre toda la limpieza hospitalaria incluida en la licitación.

“Si se le da a una sola empresa, ellos serían juez y parte. Pagarían salario mínimo y nadie les diría nada”, advirtió Saldaña.

El diputado defendió dividir la contratación por regiones o renglones para ampliar la participación de proveedores y fomentar competencia.

“Si usted tiene tres empresas, se forma la lucha por ver quién paga mejor salario y quién brinda mejor servicio”, agregó.

Saldaña sostuvo que una contratación fragmentada permitiría dinamizar la economía y abrir espacio a empresas más pequeñas, evitando concentración en un único operador.

La jefa nacional de compras del MINSA defendió el modelo planteado por la institución y explicó que los contratos multianuales responden a la complejidad de las licitaciones hospitalarias.

“Hemos analizado tener un contrato multianual por lo que dure la vigencia de esta administración, más seis meses adicionales para la nueva administración”, indicó Bal.

Posteriormente aclaró: “Serían cinco años”.

Según explicó la funcionaria, los procesos de contratación pública para este tipo de servicios suelen extenderse por más de un año debido a estudios de mercado, homologaciones, observaciones al pliego e impugnaciones.

Bal también sostuvo que experiencias anteriores con contratos divididos por regiones generaron problemas administrativos y reclamaciones legales para la institución.

“Teníamos una carga de recursos humanos y presupuestaria bastante pesada”, señaló.

La futura licitación incluiría servicios de aseo, limpieza y desinfección para nueve hospitales públicos:

Hospital Nicolás Solano,

Instituto de Salud Mental Matías Hernández,

Hospital San Miguel Arcángel,

Hospital Regional de Veraguas Dr. Luis “Chicho” Fábrega,

Hospital Dr. Aquilino Tejeira de Penonomé,

Hospital Regional de Azuero Anita Moreno,

Hospital Dr. Joaquín Pablo Franco Sayas,

Hospital Cecilio A. Castillero,

Hospital Guillermo Sánchez Borbón.

El contrato contemplaría personal especializado, insumos, equipos, productos de limpieza hospitalaria y supervisión técnica permanente.

De acuerdo con los documentos técnicos sustentados por el MINSA, el servicio busca garantizar condiciones óptimas de higiene, bioseguridad y control de infecciones dentro de hospitales públicos.

La entidad sostiene además que históricamente estos servicios han sido manejados mediante contrataciones externas para asegurar continuidad operativa y cumplimiento de protocolos sanitarios.

Sin embargo, el debate abrió nuevamente cuestionamientos sobre la supervisión estatal y el manejo de contratos millonarios vinculados al sistema público de salud.

Diputados adelantaron que mantendrán vigilancia sobre el proceso de contratación debido al impacto económico y sanitario que tendría la futura licitación hospitalaria.

Mientras tanto, el MINSA aseguró que el proceso permanecerá abierto a observaciones y homologaciones con empresas interesadas antes de la publicación definitiva del pliego de cargos.

La discusión dejó en evidencia las tensiones entre la necesidad de garantizar continuidad en servicios hospitalarios críticos y las exigencias de transparencia y competencia dentro de las contrataciones públicas.

El tema adquiere especial relevancia debido a que tanto el manejo de residuos biomédicos como la limpieza hospitalaria forman parte de las principales medidas de prevención de infecciones dentro de hospitales y centros de salud que atienden diariamente a miles de pacientes en todo el país.