Disputa entre Panamá y Costa Rica se agudiza; Mulino frena la venta de electricidad
- 22/05/2026 02:41
En medio de los reclamos de la nueva presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, por la disputa comercial con Panamá., el presidente José Raúl Mulino anuncio que suspendió la venta de energía eléctrica al vecino país
La relación entre Panamá y Costa Rica entró en una nueva fase de confrontación diplomática y económica. El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, anunció la suspensión de la venta de energía eléctrica hacia territorio costarricense, en una medida que eleva el tono del conflicto comercial que ambos países mantienen desde 2019 por restricciones a productos agropecuarios.
Aunque las diferencias estaban casi que congeladas, la nueva presidente de Costa Rica, Laura Fernández, volvió a atizar el fogón.
La decisión de suspender la venta de energía eléctrica, fue comunicada este jueves 21 de mayo de 2026 durante la conferencia semanal del mandatario, quien justificó la medida bajo el principio de “reciprocidad” en las relaciones internacionales y en defensa de los sectores productivos panameños.
“Por lo pronto, no hay venta de energía a Costa Rica. Así de sencillo”, sentenció Mulino, en una declaración que marca un endurecimiento directo de la postura panameña frente a San José.
El anuncio surge en medio del resurgimiento del litigio comercial que ambos países mantienen ante la Organización Mundial del Comercio, luego de que la presidenta costarricense, Laura Fernández, anunciara la semana pasada que impulsará “acciones internacionales” contra Panamá por las restricciones comerciales aplicadas a productos agrícolas costarricenses.
El conflicto entre ambos países tiene raíces en las restricciones impuestas por Panamá entre 2019 y 2020 a la importación de productos agropecuarios provenientes de Costa Rica, entre ellos banano, plátano, carne bovina, carne porcina, pollo, fresas, piña y lácteos.
Panamá argumentó en su momento razones sanitarias y la falta de renovación de permisos por parte de empresas exportadoras costarricenses. Sin embargo, Costa Rica llevó el caso ante la OMC alegando barreras comerciales injustificadas.
En 2024, un panel arbitral de la OMC falló parcialmente a favor de Costa Rica, rechazando el principal argumento panameño sobre la supuesta insuficiencia de pruebas científicas relacionadas con productos agrícolas específicos.
Lejos de cerrar el caso, Panamá presentó una apelación en enero de 2025, proceso que todavía permanece pendiente de resolución.
Mulino defendió la postura panameña y aseguró que durante años empresas nacionales también enfrentaron obstáculos para ingresar al mercado costarricense.
“Por más de diez años un sinnúmero de empresas panameñas que operaban y trabajaban en Costa Rica fueron bloqueadas y no entraron a ese país”, afirmó.
Aunque Panamá no es el principal exportador regional de electricidad, sí representa un actor relevante dentro del Mercado Eléctrico Regional (MER) de Centroamérica.
Datos operativos del MER reflejan que Costa Rica importó desde Panamá alrededor de 687,4 GWh de energía durante 2024. El país vecino figura además como el principal exportador eléctrico de la región, con cerca del 49,8 % de participación del mercado regional, seguido por Guatemala y Panamá.
La medida anunciada por Mulino no implica un apagón inmediato para Costa Rica, pero sí constituye una señal política y comercial de alto impacto.
El presidente panameño reveló además que Costa Rica buscaba ampliar el acceso a energía panameña debido a necesidades internas del sistema eléctrico costarricense.
“Sé que están solicitando mayor acceso de energía panameña para ser vendida a Costa Rica producto de sus propias necesidades”, indicó.
Acto seguido confirmó que instruyó al ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, para comunicar oficialmente la suspensión.
El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) reaccionó ayer y la entidad aseguró que cuenta con capacidad suficiente para abastecer su demanda eléctrica sin necesidad de importar la panameña.
“El Sistema Eléctrico Nacional cuenta con los recursos suficientes para atender la demanda eléctrica del país”, indicó el ICE.
La entidad también aclaró que Costa Rica actualmente no mantiene contratos firmes de compra de energía con Panamá y que no proyecta importar electricidad panameña durante el resto de 2026.
Diplomacia bajo tensión
El mandatario panameño también cuestionó el tono utilizado por el nuevo gobierno costarricense para ventilar públicamente el conflicto bilateral.
“Siempre he creído que la política exterior de los países se hace con discreción, moderación y respeto”, sostuvo.
Mulino insistió en que los desacuerdos entre dos países vecinos no deben manejarse desde “tarimas” o conferencias públicas, en clara referencia a las recientes declaraciones emitidas por la presidenta costarricense durante una gira agrícola.
La tensión diplomática quedó aún más expuesta luego de que Costa Rica confirmara que Fernández no participará en los actos de conmemoración de los 200 años del Congreso Anfictiónico de Panamá, programados para junio en Panamá, ni en el 56 período ordinario de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos.
“Tengo que proteger a nuestro sector”
Uno de los momentos más duros del pronunciamiento presidencial ocurrió cuando Mulino reveló que el expresidente costarricense, Rodrigo Chaves, le solicitó personalmente no apelar el fallo de la OMC.
La respuesta panameña, según relató el mandatario, fue tajante.
“Es imposible. Yo tengo que proteger a nuestro sector”, expresó.
El gobernante defendió la apelación presentada por Panamá y aseguró que su administración mantuvo abierta la posibilidad de alcanzar acuerdos negociados, aunque afirmó que esa disposición no encontró suficiente voluntad política desde Costa Rica.
Un conflicto con implicaciones económicas y políticas
La suspensión energética abre un nuevo capítulo en una disputa que ya trasciende el ámbito agropecuario y amenaza con impactar la integración económica centroamericana.
El uso del intercambio eléctrico como herramienta de presión política introduce un elemento sensible dentro de la relación bilateral y del funcionamiento del Mercado Eléctrico Regional, considerado uno de los principales mecanismos de integración económica de Centroamérica.
La decisión también ocurre en un momento en que Panamá busca fortalecer su posición geopolítica regional mediante eventos multilaterales de alto perfil, mientras Costa Rica endurece su estrategia internacional frente a las restricciones comerciales.