Elena Barría: la vida que se llevó el terremoto de magnitud 7,5 en Panamá
- 15/10/2026 00:00
La adulta mayor, de 68 años, fue rescatada por su hijo y vecinos después de que una pared cayera sobre ella. Tras ser trasladada por varios centros médicos, falleció en la ciudad de Panamá.
A las 12:56 p.m. del viernes 9 de octubre, el terremoto de magnitud 7,5 que sacudió al país, cambió la vida de Elena Barría, de 68 años, y de su familia. La mujer se encontraba dentro de su vivienda en Macaracas, provincia de Los Santos, cuando una pared cedió y cayó sobre ella. Barría es la primera víctima fatal confirmada del terremoto en el país.
Su hijo, Amado, estaba en la casa. Al recordar lo ocurrido, contó que intentó rescatarla, pero la estructura ya la había cubierto parcialmente.
“Cosas de segundos, le cayó la pared de arriba y quedó solo con la parte de la cabeza fuera”, relató a La Estrella de Panamá.
Amado comenzó a retirar los escombros para liberar a su madre. La tarea se complicaba porque Elena tenía una pierna amputada debido a complicaciones asociadas con la diabetes y necesitaba ayuda para movilizarse. Varios vecinos acudieron para colaborar y, entre todos, consiguieron sacarla de la vivienda.
La emergencia apenas comenzaba.
Después de liberar a Elena, Amado buscó la manera de llevarla a un centro médico. Con ayuda de conocidos, la trasladó en un vehículo particular hasta el hospital de Macaracas. Sin embargo, según su testimonio, allí no pudieron recibirla porque no estaban atendiendo pacientes en ese momento.
Ante esa situación, regresó con su madre a la vivienda. Amado calcula que transcurrió alrededor de una hora y 40 minutos antes de que llegaran los bomberos.
Para movilizarla, los rescatistas le facilitaron una tabla, pues, según contó, no tenían disponible un vehículo habilitado para trasladar a personas heridas.
Finalmente, Elena recibió atención médica y comenzó un recorrido por distintos centros hospitalarios. Primero fue llevada a Las Tablas, después a Chitré y, posteriormente, a la ciudad de Panamá.
Las lesiones sufridas durante el derrumbe eran graves. Amado explicó que una pieza del cielo raso se le incrustó y le perforó los intestinos. La mujer también presentaba heridas en la cabeza.
El equipo periodístico se trasladó hasta Macaracas, donde visitó el área de la vivienda afectada y conversó con Amado, al igual que con residentes de la barriada que participaron en el rescate.
El recorrido permitió reconstruir los momentos posteriores al derrumbe, desde los intentos de la familia y los vecinos por sacar a Elena de los escombros hasta las dificultades para trasladarla a un centro médico.
Este medio también recorrió dio seguimiento a su estado de salud en la Ciudad de la Salud, en la capital, y mantuvo comunicación con su hijo durante los días de hospitalización.
Antes del terremoto, la vida de Elena transcurría entre los quehaceres de su casa, sus hijos y sus nietos. Amado la recuerda como una mujer dedicada al hogar, que preparaba la comida, atendía las tareas cotidianas y compartía con sus seres queridos.
Mientras su esposo se desplazaba algunos días a una finca familiar, Elena permanecía en Macaracas. Amado cuenta que solía quedarse con ella cuando su padre se ausentaba y que sus nietas también la visitaban. La casa era un punto de encuentro para distintas generaciones de la familia.
Elena y su esposo habían cumplido 51 años de casados el domingo 11 de octubre, dos días después del terremoto. La fecha llegó mientras sus familiares enfrentaban la incertidumbre por el estado de salud de la mujer.
La familia tiene tres hijos y varios nietos. Entre los recuerdos que Amado conserva de su madre están también sus vínculos con las tradiciones de Los Santos. Cuando era más joven, Elena confeccionaba sombreros blancos con fibras de cogollo, una actividad que formó parte de su vida antes de que sus días se concentraran en las labores domésticas y el cuidado de los suyos.
Sus raíces familiares están en Bajos de Güera, en el distrito de Tonosí. Según contó Amado, parte de la familia se trasladó a Macaracas con el paso de los años, cuando los hijos comenzaron a estudiar y se establecieron en la zona.
Una residente cuya vivienda está junto a la de Elena también vivió el terremoto. Cuando sintió el movimiento, salió hacia la carretera junto a su hijo de 21 años, quien tiene discapacidad visual.
Ya fuera de la vivienda, recordó que Elena tenía dificultades para movilizarse y utilizaba una andadera. La preocupación por su vecina la hizo regresar.
Al volver, encontró que una pared de la casa había colapsado. Según relató, Amado y otros residentes habían conseguido sacar a Elena de entre los escombros. La llevaron hasta un punto de la barriada y luego la subieron a un vehículo particular.
La emergencia se complicó cuando comenzó a llover y continuaban los temblores. La vecina contó que otra residente con conocimientos de enfermería ayudó con los primeros auxilios y limpió algunas de las heridas mientras esperaban para trasladarla.
La mujer recordó que Elena permaneció consciente durante parte de la emergencia y que hablaba con su hijo mientras recibía ayuda. Ese momento quedó en la memoria de quienes participaron en el rescate.
A las 10:46 a.m. del miércoles 14 de octubre, La Estrella de Panamá conversó con Amado para conocer la evolución de su madre y reconstruir lo ocurrido desde el derrumbe hasta su traslado por distintos centros médicos.
A la 1:21 p.m., su hijo confirmó a este medio que Elena permanecía intubada en la Ciudad de la Salud.
A las 3:42 p.m., La Caja de Seguro Social confirmó oficialmente su fallecimiento. En un comunicado fechado en Panamá, la institución informó que Elena Barría murió a esa hora y expresó sus condolencias a la familia, amigos y seres queridos. El Gobierno Nacional también lamentó el fallecimiento durante el informe presentado en conferencia de prensa.
Elena Barría se convirtió en la primera víctima fatal del terremoto de Panamá, de acuerdo con la información confirmada.
Además de afrontar la muerte de Elena, la familia debe lidiar con las consecuencias materiales del derrumbe. La vivienda donde pasó buena parte de su vida quedó destruida. Según la vecina, les comunicaron que se trataba de una pérdida total y que estaban a la espera de información sobre los pasos para una eventual reconstrucción.
En Macaracas, la vivienda permanece como testimonio del derrumbe que marcó a la familia y a los vecinos que participaron en su rescate.