¿Existe riesgo de la cepa de los Andes en Panamá? Esto dice el Minsa

La conocida como ‘cepa de los Andes’ es conocida por ser la única transmisible entre seres humanos. Depositphotos
  • 07/05/2026 16:55

El brote de hantavirus registrado en el crucero MV Hondius encendió las alertas internacionales por la presencia de la ‘cepa de los Andes’, la única variante con transmisión entre personas. Sin embargo, especialistas del Ministerio de Salud aseguran que el riesgo para Panamá es bajo

El reciente brote de hantavirus en el crucero MV Hondius —en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) detectó ocho personas infectadas, tres de ellas confirmadas— también ha generado preocupación en Panamá ante una eventual propagación del virus en distintas partes del mundo, especialmente de la cepa de los Andes, cuyo origen se localiza entre Argentina y Chile. Esta es la única variante del hantavirus que no solo se contagia de roedores a humanos, sino también de persona a persona.

La OMS hizo un llamado a la calma al señalar que el brote de hantavirus no tiene potencial para convertirse en una pandemia.

La Estrella de Panamá conversó con el veterinario epidemiólogo del Ministerio de Salud, Dr. Héctor Cedeño, quien explicó que actualmente predomina en el país la denominada “variante Choclo”, cuya presencia en Panamá se remonta al año 2000.

“La particularidad de la cepa de los Andes es que es el único hantavirus del que se han registrado casos de transmisión de persona a persona. En cambio, con otros virus como el Sin Nombre, el Choclo o el Laguna Negra, no hay evidencia de transmisión entre personas”, destacó.

El especialista aseguró que el riesgo de que la cepa de los Andes se encuentre en Panamá es muy bajo.

“Eso no significa que el riesgo no exista, pero actualmente no hemos detectado esa cepa en Panamá. La cepa que circula aquí es el virus Choclo, que es menos patógeno que el virus Andes. Por ejemplo, el virus Andes tiene una letalidad de entre 30% y 40%, mientras que la letalidad del virus Choclo en Panamá ronda entre 13.5% y 14%”, añadió.

“Eso sí, no podemos decir que nunca vaya a existir riesgo. Una persona podría viajar y entrar en contacto con el virus en otro país, pero eso no significa automáticamente que la cepa vaya a establecerse aquí. Para ello, tendría que existir circulación del virus en especies de roedores silvestres dentro del país, y eso no se ha detectado hasta ahora”, profundizó.

De igual forma, el especialista destacó que, desde el año 2000 hasta la fecha, todos los años se registran casos de hantavirus en Panamá, principalmente en las provincias de Los Santos, Coclé, Veraguas y Herrera.

“Esto ocurre porque son las personas que suelen estar expuestas a labores agrícolas, limpieza de terrenos o viviendas, lugares donde los roedores dejan sus excretas”, subrayó el doctor.

Asimismo, los casos de hantavirus se concentran en las provincias centrales debido a la incidencia de fenómenos meteorológicos como El Niño y La Niña, además de las actividades agrícolas que se desarrollan en estas zonas. El roedor transmisor es silvestre y se alimenta de semillas y granos.

En todo el país se registraron 19 casos de síndrome cardiopulmonar por hantavirus durante 2025. Mientras que, en lo que va de 2026, la cifra se mantiene en siete casos.

“En ocasiones también se reportan casos fuera de las provincias centrales, por ejemplo en Panamá Oeste o Panamá Este, específicamente en Chepo. Sin embargo, muchas veces, cuando realizamos la investigación epidemiológica, se determina que la exposición original ocurrió en provincias centrales”, sostuvo.

El sector de los cruceros

Este diario también conversó con Sandy Cohen, propietaria de la agencia de viajes Columbia Tours, quien aseguró que las líneas de cruceros con operaciones y oficinas en Estados Unidos manejan protocolos muy exigentes para prevenir contagios y enfermedades a bordo.

Según Cohen, dichos protocolos abarcan prácticamente todas las áreas del barco: las cocinas, la limpieza, el almacenamiento de alimentos, la refrigeración y el manejo sanitario en general. Todo está sujeto a controles estrictos.

“Además, los barcos son auditados periódicamente por organismos especializados en Estados Unidos. Esas auditorías funcionan por puntaje: si una embarcación no alcanza la calificación requerida, debe corregir las deficiencias detectadas y posteriormente someterse nuevamente a revisión. Son procesos bastante delicados y rigurosos, precisamente para evitar brotes o situaciones sanitarias complejas dentro de los cruceros”, detalló.

La OMS maneja como principal hipótesis que los pacientes iniciales se contagiaron antes de subir al barco.

“Subieron en Argentina. Y con la incubación del hantavirus, que va de una a seis semanas, nuestra suposición es que se infectaron fuera del barco, quizá realizando alguna actividad allí”, explicó la responsable de prevención y preparación de epidemias y pandemias de la organización, María Van Kerkhove.

En este sentido, Cohen también indicó que esta situación no es inherente a los cruceros y que es posible que, a raíz de casos como este, se evalúen nuevos protocolos o medidas de control sanitario. Sin embargo, señaló que todavía es muy temprano para determinar qué cambios podrían implementarse.