Historia del mapeo geológico de Panamá
- 06/11/2026 10:38
El terremoto del 9 de octubre expuso las deficiencias de la cartografía geológica de Panamá y la necesidad de actualizar los estudios que permiten identificar zonas de riesgo
El sismo del pasado 9 de octubre evidenció el profundo desconocimiento colectivo sobre la historia geológica del istmo. De pronto, tanto en los debates televisivos y las redes sociales, como en las conversaciones cotidianas, resurgieron interrogantes fundamentales: ¿cómo se produce un terremoto?, ¿sobre qué tipo de suelo están construidas nuestras ciudades? o ¿qué desata un tsunami? Son dudas urgentes frente a una sacudida que toda una generación jamás había enfrentado.
Este desconocimiento generalizado contrasta con la importancia que ha tenido la geología y su estudio como parte de los proyectos de construcción, y ampliación del Canal de Panamá. Es así como se distinguen tres períodos de importancia en la generación de conocimiento sobre la geología de la antigua Zona del Canal, las operaciones francesas (1881-89 y 1895-99), la construcción estadounidense (1905-13) y los estudios de las terceras esclusas y la ruta de conversión a nivel del mar (1938-48), según describe el artículo, ‘Geology and Paleontology of Canal Zone and adjoining parts of Panama’ de W.P. Woodring (1957).
El reporte histórico ‘Some Engineering Problems of the Panama Canal in Their Relation to Geology and Topography’, preparado por Donald F. Macdonald y publicado en 1915, analiza los múltiples retos de ingeniería que enfrentó la construcción del canal. La obra examina detalladamente la influencia de factores ambientales como el clima tropical, las precipitaciones y la geografía local en la eficiencia laboral. Este reporte presenta además el primer mapa geológico moderno que muestra la distribución geográfica de las diferentes unidades rocosas y formaciones de la antigua Zona del Canal.
En 1938, como parte de los estudios que se realizaban para el proyecto de ampliación del Canal de Panamá, Donald F. Macdonald, presenta un nuevo reporte que buscaba, proporcionar una base geológica y geotécnica detallada para guiar los proyectos de ingeniería de esta ampliación, evaluar terrenos para el trazado de nuevos cauces de navegación, reducir los deslizamientos e identificar fuentes de minerales para su uso en la construcción.
Este reporte permitió identificar que el colapso de las excavaciones no se solucionaba simplemente drenando el agua, ya que ciertos tipos de tierra actuaban como esponjas microscópicas que se volvían inestables. Para evitar los derrumbes, calculó la inclinación exacta y segura que debían tener los cortes en las montañas e impulsó la creación de un laboratorio pionero para someter los materiales a pruebas rigurosas y garantizar la firmeza del suelo.
Para 1955 se publica una actualización del mapa geológico de la Zona del Canal y áreas adyacentes a escala 1:75,000, revisado por W.P. Woodring. Para 1980 se realiza una nueva actualización de est, compilado por R.H. y J.L. Stewart y revisado también por Woodring. Los estudios más recientes en la zona transístmica se realizaron “como parte de la caracterización de la amenaza sísmica para el proyecto de ampliación de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que estudió la expresión geológica y geomorfológica de las fallas Pedro Miguel, Limón (...), factores críticos para el diseño de las nuevas esclusas y las estructuras asociadas”.
Los datos sobre la geología del resto de Panamá se han obtenido a partir de estudios exploratorios relacionados con la prospección petrolera en zonas costeras y marítimas y los estudios para la identificación de yacimientos de minerales metálicos. Referencias sobre estas investigaciones geológicas se pueden encontrar en los artículos, ‘La historia de la exploración de hidrocarburos en Panamá’ (2025), y ‘La historia de la minería y la exploración minera en Panamá: De la minería de oro precolombina a la minería moderno de cobre’ (2020), ambos preparados por Stewart D. Redwood.
En lo que se refiera a la exploración de hidrocarburos en Panamá, iniciada en 1912, este fue el principal motor científico para cartografiar en detalle las cuencas sedimentarias del país a lo largo de cinco etapas históricas. La primera etapa (1912-1928) arrancó con la exploración terrestre en el Darién y Bocas del Toro tras el hallazgo de derrames naturales. Tras la guerra, la segunda etapa (1945-1949) reactivó la búsqueda, destacando la creación de los primeros mapas geológicos detallados por el panameño Bert J. Shelton. El mayor auge ocurrió en la tercera etapa (1953-1962) gracias a nuevas leyes. Figuras locales como José Antonio Sossa impulsaron el uso de tecnologías pioneras en aguas someras de Chiriquí.
Las últimas fases trasladaron el enfoque hacia el mar y la tecnología avanzada. La cuarta etapa (1969-1991) se centró en la exploración marina (offshore), donde grandes empresas utilizaron buques perforadores para obtener miles de kilómetros de líneas sísmicas 2D y explorar el Golfo de Panamá y el Caribe. Por último, la quinta etapa (2001-2017) abandonó la perforación activa para enfocarse en evaluaciones técnicas y modernos levantamientos sísmicos en 3D.
La era moderna de exploración geológica estuvo liderada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD/UNDP) en conjunto con la administración minera estatal. Para estos levantamientos se utilizó el muestreo geoquímico de sedimentos de corriente a escala regional combinado con un levantamiento aeromagnetométrico (ejecutado por Huntec Ltd.). En 1976 se publicó el Mapa Geológico de la República de Panamá a escala 1:500,000 (actualizado en 1995), seguido en 1991 por la serie de mapas geológicos oficiales a escala 1:250,000 en 8 hojas.
No obstante, este mapa tiene algunas lagunas de información. En un artículo publicado el 3 de marzo de 2023 en el medio digital ‘Semanario La Universidad’, los especialistas del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, Arkin Tapia y Eric Chichaco, denunciaron que el mapa geológico nacional presenta graves errores e imprecisiones al no haber sido actualizado desde 1991.
Los científicos explicaron que esta deficiente cartografía omite por completo fallas geológicas y zonas críticas de riesgo por deslizamientos e inundaciones en áreas como San Miguelito, Puerto Armuelles y Chiriquí Grande, además de ubicar formaciones montañosas y materiales pétreos en direcciones opuestas a su verdadera localización en el terreno.
Ambos expertos concluyeron que esta falta de exactitud espacial, perpetuada por el escaso interés estatal en renovar el registro frente a los modelos de países vecinos, fomenta la construcción de viviendas en áreas vulnerables y pone en peligro continuo la vida y los bienes materiales de los ciudadanos ante desastres naturales que podrían mitigarse con una planificación adecuada.
El terremoto del pasado 9 de octubre de 2026 debe alertarnos de la urgente necesidad de actualizar el mapa geológico de Panamá tanto en los datos que presenta, como en el nivel de detalle de la información que incluye, con el fin de que sirva de instrumento fundamental para la gestión del riesgo sísmico en el país. Un esfuerzo mancomunado entre el Instituto Geográfico Nacional Tommy Guardia, el Instituto de Geociencias, MICI, MiAmbiente, ACP, la UTP y el sector de la construcción a través de la CAPAC debería ser el mecanismo que coordine este proceso a la brevedad posible.