Instituto de Geociencias advierte vulnerabilidad y exige recursos para alerta sísmica en Panamá

Sede del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, entidad que administra las 65 estaciones de la Red Sísmica Nacional. Cedida | Universidad de Panamá
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  • 26/06/2026 10:23

Al estar en el Cinturón de Fuego del Pacífico, el Instituto de Geociencias de la UP advierte que Panamá acumula energía sísmica sin liberar

El director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, Néstor Luque, advirtió sobre la urgente necesidad de fortalecer las capacidades nacionales ante amenazas sísmicas y avanzar en la implementación de un sistema de alerta temprana para proteger a la población ante futuros terremotos.

Aunque el país cuenta con un sistema de detección en tiempo real a través de la Red Sísmica Nacional —que opera unas 65 estaciones en todo el territorio—, la infraestructura tecnológica actual resulta insuficiente. Luque señaló que se requiere ampliar la red de monitoreo, reforzar los equipos y, de manera prioritaria, asegurar el respaldo presupuestario del Estado.

El especialista explicó que el fortalecimiento de la vigilancia sísmica depende de una coordinación permanente entre la Universidad de Panamá, el Sistema Nacional de Protección Civil, el Ministerio de Seguridad y otras instituciones estatales.

La urgencia del llamado coincide con el reporte de la actividad tectónica del país. A través de la red institucional se registran diariamente movimientos sísmicos, la mayoría imperceptibles para la ciudadanía. En promedio, Panamá reporta entre 40 y 50 eventos sísmicos cada mes.

Las declaraciones del director técnico surgieron tras el reciente sismo doble registrado en el Caribe, frente a las costas de Venezuela. Este fenómeno, denominado en sismología como “doblete sísmico”, ocurrió de manera consecutiva por la liberación de esfuerzos acumulados entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.

Luque recordó que Panamá se localiza dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una región de alta actividad tectónica donde la interacción de las placas genera movimientos constantes. Si bien los sismos menores diarios ayudan a liberar energía de forma natural, el peligro radica en los sectores que acumulan tensión de manera prolongada.

“Lo preocupante es cuando una zona permanece mucho tiempo sin liberar esfuerzos, porque la energía continúa acumulándose hasta superar el límite elástico de las rocas y entonces puede ocurrir un terremoto de gran magnitud”, concluyó el director.