‘La reforma educativa es un tema país, no de un gobierno ni de una persona’

Jorge Bloise:
  • 12/04/2026 00:01

El diputado independiente habla de la crisis educativa, las tensiones en el sistema y su propuesta de reforma. Considera que las circunstancias acercan cada vez más a Vamos a convertirse en un partido

El diputado de Vamos, Jorge Bloise, cuenta al Polígrafo de La Estrella de Panamá su lectura sobre la crisis del sistema educativo y su propuesta de reforma a la Ley Orgánica de Educación vigente —con parches— desde 1946. Un debate cruzado por el pulso político entre el Ejecutivo, la Asamblea y los gremios docentes, que cuestionan el anquilosado sistema centralizado, la baja ejecución del Ministerio de Educación y las escuelas en crisis. Bloise sostiene cinco ejes: calidad, equidad, inversión, carrera docente y descentralización. El diputado reconoce que aún mantiene tensiones con la titular de Educación, Lucy Molinar, aunque asegura que no es un tema personal, sino institucional. El conflicto por docentes separados y las denuncias de persecución son parte de la discusión, afirmó. Da su balance sobre la gestión del presidente del Legislativo, Jorge Herrera, y por qué cada vez se acerca más la posibilidad de que Vamos se convierta en partido.

¿Cuáles son los puntos clave de la reforma educativa que propones?

Claro. La reforma educativa es un tema país, no es un tema de un gobierno ni de una persona, y por eso la hemos impulsado desde la Comisión de Educación, convocando a múltiples actores. Nosotros organizamos mesas de trabajo con distintos sectores: representantes del gobierno, la academia, gremios docentes, estudiantes, padres de familia, trabajadores y organizaciones de la sociedad civil. La idea principal era sentarnos todos y acordar qué es lo verdaderamente indispensable y prioritario en este momento para el sistema educativo. De ese proceso salieron cinco ejes fundamentales: calidad, equidad, inversión, carrera docente y el fortalecimiento integral del sistema. Además, abordamos temas clave como el currículo, la infraestructura y la descentralización. Este último punto es esencial, porque creemos que hay que darle más autonomía a los directores de los centros educativos para que puedan gestionar mejor sus realidades. En cuanto a la carrera docente, ha sido uno de los mayores avances de la propuesta. Buscamos dignificarla, establecer perfiles claros de ingreso y egreso del educador, garantizar formación continua y aplicar evaluaciones periódicas (...) Queremos una reforma con visión de futuro, pero también conectada con las necesidades urgentes del presente, como la infraestructura y la calidad educativa.

Justamente la calidad es un problema grave del sistema, ¿cómo se aborda en su reforma?

La calidad, en gran medida, pasa por el docente. Mejorar la formación, acompañarlo en sus primeros años en el aula y establecer procesos de ingreso adecuados permitirá tener mejores educadores. Y mejores docentes generan mejores aprendizajes. Claro que también importan los recursos, la infraestructura y la alimentación escolar, pero todos los estudios coinciden en que el factor más determinante es el docente. Sin embargo, el sistema actual tiene muchas fallas que afectan la calidad. Por ejemplo, hay fondos que no se pueden ejecutar, escuelas sin personal administrativo, problemas con el uso de recursos y condiciones físicas muy deficientes. Hay centros donde un solo sanitario funciona para cientos de estudiantes o donde las clases se dan por módulos, una vez a la semana, lo cual no es educación de calidad. Entonces, la calidad la vemos en tres pilares: docentes bien formados y acompañados, un currículo actualizado y pertinente, y condiciones mínimas de infraestructura. Sin esos tres elementos, es imposible hablar de una educación digna.

El Gobierno también está preparando sus propios cambios a la Ley de Educación, ¿cuál es tu estrategia cuando se encuentren ambas propuestas?

Esto es un compromiso que asumí desde antes de llegar a la Asamblea. Durante años se habló de reforma educativa sin concretar nada. Nosotros hemos dado el paso de convertir el diálogo en una propuesta real. La iniciativa del Ejecutivo también es importante. Yo lo veo como una oportunidad para complementar esfuerzos. Ambas propuestas pueden nutrirse mutuamente y llenar vacíos. Pero la Asamblea tiene que cumplir su rol. No podemos quedarnos esperando. Queremos presentar el proyecto, abrir el debate y avanzar. Esto no es un tema personal ni político, es un tema país. La reforma debe centrarse en el estudiante, no en figuras individuales.

Fuiste un duro crítico del 7% del PIB para educación, ¿cuál es su postura ahora?

Yo no reduciría los recursos para la educación bajo ninguna circunstancia. Entiendo que ha sido una lucha importante de los gremios y de la sociedad civil. Sin embargo, también es cierto que el PIB es una estimación, mientras que el presupuesto del Estado es una cifra más concreta. En las mesas de trabajo se acordó defender ese porcentaje, y yo respeto ese consenso. El problema no es solo cuánto se asigna, sino cómo se utiliza. Hoy en día hay recursos que no se ejecutan. Otros países destinan entre 15% y 18% de su presupuesto a educación. Panamá debería apuntar a algo similar, pero garantizando eficiencia en el uso de los fondos.

El Meduca tiene una de las bajas ejecución en inversión del Gobierno, ¿cómo evalúas ese problema?

Es una situación lamentable. Hay muchas necesidades en las escuelas y los recursos no se están utilizando como deberían. Hemos recorrido numerosos centros educativos y la realidad es preocupante: infraestructura en mal estado, falta de equipamiento y condiciones básicas insuficientes. Decir que las escuelas abrieron no es suficiente. Hay que preguntarse en qué condiciones están funcionando. Esto evidencia la urgencia de una reforma, porque el sistema actual es demasiado burocrático y centralizado.

Uno de los problemas es la hipercentralización del sistema educativo, ¿qué plantea frente a eso?

Una descentralización real. Aunque en el pasado se intentó, no se logró plenamente. Hoy todo sigue dependiendo del nivel central, lo cual es ineficiente. Queremos que los directores y las regiones tengan autonomía para gestionar recursos, mantenimiento y procesos administrativos. Es imposible que una sola estructura central maneje miles de escuelas y funcionarios. Con más autonomía, las soluciones pueden ser más rápidas y efectivas, y se evita que las escuelas queden desatendidas.

El año pasado dijo que la ministra Lucy Molinar no lo quería como presidente de la Comisión de Educación de la Asamblea, ¿ya limaron asperezas?

No, no lo hemos logrado, pero esto no es personal. He sido crítico porque considero que hay cosas que pueden mejorar. Mi enfoque es la educación, no las personas. Cada autoridad debe cumplir su rol. Yo estoy haciendo el mío desde la comisión, impulsando una reforma que considero necesaria para el país.

El Gobierno tiene una guerra con los gremios docentes y busca acabarlos, ¿en ese contexto de tensión cómo avanza la discusión de la reforma?

Es un escenario complejo, sin duda. Pero hemos trabajado con todos los actores. Los gremios han aportado mucho, al igual que estudiantes, universidades, sector privado y padres de familia. Hemos logrado coincidencias importantes, como la necesidad de mejorar la carrera docente y el sistema en general. La clave es centrar la discusión en el estudiante. No podemos permitir que las diferencias políticas frenen un proyecto país. Hay que avanzar con acuerdos mínimos y voluntad.

Uno de los grandes escollos son los más de 290 docentes separados y las denuncias de persecución, ¿cuál es tu postura sobre el reintegro de esos docentes?

Es un tema sensible. Los gremios lo han planteado constantemente. Desde la Asamblea no tenemos control administrativo sobre esos procesos, pero sí creemos que hubo un acuerdo con los gremios, estuvo presente el presidente del CONEP, pero ese acuerdo no se cumplió. Se esperaba que las desvinculaciones se detuvieran, pero no fue así. Además, hubo errores administrativos en la forma en que se manejaron los casos, se han saltado los procesos, se les aplicó licencia sin sueldo a docentes cuando eso es un acto personalísimo. Yo siempre he defendido el derecho a la educación, pero también considero que este tema debe revisarse con responsabilidad.

Algunos gremios les preocupa que la reforma plantee mordazas para defender sus derechos e incluso limite o elimine el derecho a huelga, ¿eso está sobre la mesa?

El derecho a huelga es un derecho constitucional, por lo que no entraría en el tema. Lo que podría discutirse es su reglamentación, pero en nuestra propuesta no se plantea eliminarlo. Igual, con temas como este, el debate será público y abierto, y todos los sectores podrán participar.

¿Cuáles son sus líneas rojas para la reforma educativa que propones?

Hay elementos que no son negociables. Primero, la carrera docente. Segundo, el currículo. Tercero, la infraestructura. No se puede hablar de calidad sin condiciones mínimas en las escuelas. Hay estudiantes en situaciones muy precarias, y eso debe cambiar. También es fundamental incluir temas como tecnología, inteligencia artificial y salud mental. Los problemas de ansiedad, depresión y bullying han aumentado, y el sistema debe responder a esas realidades.

Cambiando de tema, ¿cómo evalúa la gestión del presidente de la Asamblea, Jorge Herrera?

Del 1 al 10, le daría entre 8 o 9. Ha sido un aliado importante y ha facilitado espacios para el trabajo de la comisión. Gracias a ese apoyo hemos podido avanzar en muchos proyectos.

A inicios de la legislatura denunciaron presiones e injerencias del Gobierno en la Asamblea, ¿continúan esas presiones?

En mi experiencia directa, no las he sentido en la comisión (de Educación). Sé que pueden existir en otros espacios, pero yo actúo según mi criterio. A veces coincido con mi bancada y otras no, pero siempre voto a conciencia.

Esta semana la Asamblea aprobó a Ángela Russo para la Defensoría del Pueblo, ungida del oficialismo; ustedes se opusieron, ¿qué esperar ahora?

Al final, la democracia es democrática y se gana con votos en la Asamblea. Lo único que pido es que se haga un trabajo de cara a la ciudadanía y que sus acciones demuestren que hay buena voluntad en ese puesto. Aunque no contó con mi voto, hace falta mucho una veeduría para el pueblo... se necesita un defensor con oído al pueblo y que se preocupe por la ciudadanía y vele por emprender acciones contra el Estado. No espero menos de una exmagistrada de la Corte que emprenda acciones ante los temas de educación, un derecho que se viola constantemente.

La reforma electoral puso palos en las ruedas de las candidaturas por la libre postulación, ahora va a la Asamblea, ¿cómo van a enfrentar eso?

Se han dado retrocesos, especialmente en la libre postulación. Algunas modificaciones afectan la equidad frente a los partidos. Espero que el Tribunal Electoral revise esto antes de que llegue a la Asamblea.

Viendo esa situación, ¿ya Vamos se va a formar como partido?

No tengo la respuesta, es una decisión que tiene que tomar la junta directiva de Vamos; me imagino que los órganos, tanto autoridades locales de los gobiernos locales como los diputados de la Asamblea (...) yo te digo honestamente, creo que como está hoy aprobado lo que se hizo en la reforma electoral, no habría otra opción. El ejemplo más perfecto en San Miguelito podría votar por un libre postulación, pero en un partido puede votar por siete, sacando siete diputados, llevando siete diputados a la Asamblea (...) yo creo que las reformas obligan un poco a ser partido, pero mi fe como diputado, como ciudadano que estuvo en la mesa, hoy mi fe está puesta en los magistrados del Tribunal Electoral y que eso no llegue así a la Asamblea.

Da la impresión de que hay preocupación en sectores de Vamos de hacerse partido, sobre todo porque ganaron con un discurso antipartido, ¿temen que ese cambio les reste apoyo?

Sin duda, los partidos son esenciales en cualquier democracia, pero lo que falta es fortalecerlos: deben tener ideología clara, formación para sus miembros, reglas y principios sólidos. No le temo a eso, aunque entiendo que muchos sí. Yo valoro la independencia de criterio, por eso me postulé así y defiendo que los diputados piensen distinto. El país gana cuando hay diversidad de ideas, siempre que se actúe con ética y sin corrupción. El debate debe basarse en argumentos, no en personas. Si llego con un partido, defenderé mis principios igual. También debemos fortalecer la democracia y mejorar las reglas del Código Electoral.