La Comunidad de las Democracias adopta la ‘Declaración de Panamá’ para fortalecer el Estado de derecho
- 26/06/2026 00:00
La Declaración de Panamá reafirma el compromiso con la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho, al tiempo que advierte sobre amenazas como la desinformación, la corrupción y el avance de los regímenes autoritarios
La undécima reunión ministerial de la Comunidad de las Democracias concluyó este jueves 25 de junio con un llamado de sus Estados miembros a reforzar el compromiso con la democracia, los derechos humanos, el Estado de derecho y la cooperación internacional frente a los desafíos que enfrenta el orden democrático global.
El encuentro se desarrolló en el marco de la Semana de Alto Nivel, que incluyó la 56.ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y las conmemoraciones del bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá. Durante la reunión, Panamá asumió la presidencia pro témpore de la organización.
Las conclusiones quedaron recogidas en la denominada Declaración de Panamá, que sostiene que la democracia solo puede fortalecerse mediante instituciones sólidas, transparentes y responsables, capaces de garantizar la separación de poderes, la integridad de los procesos electorales y la protección de los derechos fundamentales. El documento también advierte sobre amenazas como la corrupción, la desinformación, la manipulación informativa, el crimen organizado transnacional y el debilitamiento institucional.
El canciller Javier Martínez-Acha afirmó que “las democracias consolidadas, los países que creen en el Estado de derecho, la libertad de expresión y la defensa de las libertades, debemos coordinarnos para trabajar juntos y proteger nuestros sistemas democráticos”.
Añadió que el mundo actual, cada vez más interconectado, también está más expuesto a campañas de manipulación y desinformación que erosionan la confianza ciudadana. Por ello, consideró necesario fortalecer la educación digital y desarrollar mecanismos que permitan proteger las instituciones democráticas.
Consultado por La Estrella de Panamá sobre el papel del multilateralismo, el canciller sostuvo que este debe facilitar acuerdos concretos entre la mayoría de los países y, cuando no exista consenso, mantener abiertos los espacios de diálogo. “Lo contrario sería decepcionante para los ciudadanos y representaría un fracaso”, afirmó. Además, destacó que la celebración de estos encuentros fortalece el papel geopolítico de Panamá.
El secretario general de la Comunidad de las Democracias, Mantas Adomėnas, recordó que esta fue la primera reunión ministerial de la organización en nueve años y advirtió que la democracia atraviesa uno de los momentos más complejos desde el final de la Guerra Fría.
“Durante 20 de los 26 años de existencia de esta organización hemos vivido un proceso de retroceso democrático”, señaló. En ese contexto, defendió la necesidad de que países como Panamá, Lituania, Canadá, Reino Unido y Chile fortalezcan su cooperación, al considerar que los regímenes autoritarios trabajan coordinadamente para ampliar su influencia.
La viceministra de Relaciones Exteriores de Lituania, Audra Plepytė, coincidió en que las democracias deben actuar unidas frente a amenazas como la desinformación y los ciberataques. Señaló que los gobiernos autoritarios colaboran entre sí y puso como ejemplo la guerra de Rusia contra Ucrania para ilustrar los riesgos que enfrentan los sistemas democráticos.
Por su parte, el presidente de Freedom House, Gerardo Berthin, presentó los resultados de un informe sobre dos décadas de evolución de las libertades en el mundo. Aunque reconoció el aumento de la cooperación entre gobiernos autoritarios, destacó que el 85 % de los países considerados libres hace 20 años han logrado mantener su resiliencia democrática. Asimismo, indicó que Panamá continúa dentro de la categoría de país libre.
En representación de la sociedad civil, Enrique de Obarrio recordó que la democracia va más allá de la celebración de elecciones periódicas y requiere instituciones independientes, respeto a los derechos humanos, separación de poderes y una participación ciudadana activa, principios que vinculó con el legado histórico del Congreso Anfictiónico de 1826.