‘La teoría falló’: Por qué el sismo de 7.5 no dejó muertos

Efectos del sismo: Daños estructurales en inmuebles luego del evento telúrico registrado el pasado viernes. Luis García | La Estrella de Panamá
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  • 13/10/2026 12:43

Geociencias explica por qué el sismo de 7.5 en Tonosí no dejó víctimas. Científicos de Estados Unidos, Canadá y Colombia investigan el caso. Réplicas pueden extenderse hasta dos meses

Un sismo de magnitud 7.5 registrado el pasado viernes a las 12:56 p.m. cerca de Tonosí y Torio, provincia de Los Santos, puso a prueba la infraestructura sísmica de Panamá. Pese a la intensidad del evento telúrico y las más de 400 réplicas contabilizadas en 72 horas, el país no registró víctimas mortales ni colapsos de infraestructuras de gran altura, un escenario que rompió los pronósticos teóricos de agencias internacionales.

Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá (IGC-UP), explicó en entrevista con La Estrella de Panamá que las estimaciones previas para un sismo de esta escala preveían un escenario devastador. “La teoría dice que mínimo aquí debieron haber 100 muertos... y aquí la teoría falló”, destacó el especialista al hacer referencia a las ecuaciones y modelos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los cuales proyectaban afectaciones sobre 43.000 personas y pérdidas equivalentes al 10% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

El enigma geofísico que atrae a científicos del exterior

El comportamiento de la falla transformante Azuero-Soná y la respuesta de los suelos en el istmo despertaron el interés de la comunidad científica regional y global. Delegaciones de investigadores procedentes de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), científicos de Canadá, una geóloga de Colombia y especialistas de Costa Rica coordinan acciones con el IGC-UP para estudiar las particularidades geológicas del evento.

Luque fundamentó el resultado favorable en una trilogía de factores geofísicos, demográficos y estructurales:

Ubicación y baja densidad: El epicentro se localizó en una zona rural con viviendas sumamente dispersas, lo que evitó el impacto directo sobre concentraciones urbanas masivas.
Profundidad somera y atenuación de ondas: El sismo se originó a una profundidad de apenas 4 kilómetros (considerado somero). Al ser muy superficial, la mayor parte de la energía se liberó verticalmente en el área epicentral. A medida que las ondas se desplazaron por la superficie hacia la ciudad de Panamá o la provincia de Chiriquí, perdieron intensidad con rapidez.
Cimentación sobre roca dura: En la ciudad de Panamá, la mayoría de las edificaciones de gran altura están construidas sobre lecho rocoso, una característica geológica que impide la amplificación de la onda sísmica. “En otras áreas donde tenemos relleno sí hubo gran sacudida y rajaduras de pared, pero no hubo caída de edificios ni de casas. Quiere decir que tenemos un buen código y la gente lo cumplió”, detalló el director del IGC-UP.
Néstor Luque
Director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá (IGC-UP)
La teoría dice que mínimo aquí debieron haber 100 muertos... y aquí la teoría falló”.
Evolución de las réplicas y retorno a la calma

Hasta el mediodía de este lunes, el sistema de detección automática del IGC-UP ha contabilizado más de 400 réplicas a lo largo de la falla Azuero-Soná, la cual se extiende desde Los Santos hasta la provincia de Veraguas. Luque precisó que, tras los sismos secundarios iniciales que alcanzaron magnitudes de 6.9, 6.5 y 6.3 durante las primeras horas del viernes, la energía ha caído de forma progresiva a rangos entre 3.0 y 4.0.

Para contextualizar la duración del evento, Luque recordó que los registros históricos del país —como el terremoto de Puerto Armuelles en 1934 y el de Limón en 1991— demuestran que en eventos de magnitud superior a 7.0 las réplicas suelen extenderse entre uno y dos meses. No obstante, el especialista aclaró que estos movimientos secundarios disminuyen progresivamente en energía hasta volverse imperceptibles para la población.

Mientras científicos locales e internacionales analizan la sismicidad en el terreno, las autoridades gubernamentales avanzan en la reparación de tramos carreteros agrietados en la península de Azuero para garantizar el suministro constante de ayuda humanitaria a las comunidades del interior.