La última merienda escolar antes del rugido del terremoto

La Escuela quedó inutilizable tras el terremoto. Erick Marciscano | La Estrella de Panamá
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  • 12/10/2026 16:17

Katerine Mitre preparó la última comida para los alumnos de La Colorada antes del terremoto que dejó inutilizable su escuela. A nivel nacional, el sismo afectó total o parcialmente a 419 centros educativos y puso en evidencia los desafíos para garantizar la continuidad de las clases

La última comida que Katerine Mitre preparó para los estudiantes de la Escuela Bilingüe La Colorada fue arroz blanco, atún y una ensalada de tomate con repollo. No imaginaba que aquella jornada sería la última antes de que el terremoto de magnitud 7,5 dejara el plantel fuera de servicio y a 104 estudiantes sin certeza sobre cuándo volverían a las aulas.

Después de cocinar para los niños, Katerine regresó a casa. Se disponía a lavar cuando decidió acercarse a una vivienda vecina para ver qué hacían sus hijos, que conversaban en el portal. Entonces, el suelo comenzó a temblar.

La abuela de los pequeños los puso a salvo, mientras Katerine buscaba desesperadamente a su hijo menor, de cinco años. No lo encontraba. El niño estaba en una cama y el movimiento de tierra se intensificaba.

Finalmente, logró alcanzarlo y sacarlo de la vivienda. Segundos después, la casa se derrumbó.

El terremoto no solo cambió la vida de Katerine y su familia: también interrumpió la rutina escolar de sus hijos. La vivienda quedó destruida y, desde entonces, la familia duerme en un automóvil mientras enfrenta la incertidumbre sobre dónde vivir y cuándo los niños podrán regresar a clases.

“Cuando saqué al niño, la casa se derrumbó”, recordó.

La residente de La Colorada, en Los Santos, logró poner a salvo a su hijo, pero la emergencia cambió la vida de su familia. La vivienda quedó destruida y, desde entonces, el automóvil se convirtió en el lugar donde duermen.

El terremoto afectó total o parcialmente a 419 centros educativos del país.

El nuevo cuarto no tiene paredes ni las condiciones de una habitación. Es un espacio improvisado en medio de una emergencia que también trastocó la rutina de los niños, sus estudios y la tranquilidad de sus padres.

Katerine todavía recuerda la angustia de aquellos minutos. Sabía que sus hijos estaban bien, pero no lograba comunicarse con el resto de su familia. No había electricidad y las llamadas no salían. Para conocer el estado de sus parientes, tenían que trasladarse en carro.

Sin embargo, recuperar la tranquilidad no depende únicamente de encontrar un lugar donde pasar la noche. Para las familias de La Colorada, otra preocupación ocupa ahora un lugar central: la educación de sus hijos.

Una escuela que no se puede utilizar

La Escuela Bilingüe La Colorada no se puede utilizar debido a los daños que sufrió durante el sismo. El plantel atiende a 104 estudiantes y necesita una nueva construcción, según la información que Mitre obtuvo de una docente.

Personal técnico evaluó el edificio para determinar si podía funcionar como albergue. Sin embargo, las condiciones de la estructura no permitieron ese uso y la escuela quedó cerrada.

Por ahora, no existe una fecha definida para su reapertura. La comunidad espera conocer qué alternativa permitirá a los alumnos continuar sus clases mientras se resuelve la situación del centro educativo.

El cierre afecta a niños de distintos niveles escolares. Entre ellos están los hijos de Katerine: una niña de 11 años que cursa quinto grado y un niño de cinco años que asiste a prekínder.

Para ellos, la emergencia también significa perder, al menos temporalmente, el espacio cotidiano donde aprenden, comparten con sus compañeros y avanzan en su formación.

La incertidumbre aumenta porque la solución no depende de una reparación menor. De acuerdo con la información recibida por Mitre, el plantel necesita construirse nuevamente. Mientras tanto, las familias requieren respuestas sobre la continuidad del calendario escolar y el lugar donde los estudiantes podrán recibir sus lecciones.

El sismo afecta a cientos de escuelas en el país

Los daños en La Colorada forman parte de una emergencia que también afecta a otros centros educativos. En un balance nacional, las autoridades del Ministerio de Educación contabilizaron 419 centros educativos afectados total o parcialmente por el terremoto de magnitud 7.5 registrado el viernes anterior, según la información oficial suministrada.

La viceministra de Infraestructura, Delia Marcela Herrera, informó que equipos de Infraestructura y Mantenimiento de las 16 regiones educativas inspeccionan los 3,112 centros escolares del país para determinar las condiciones de sus instalaciones.

Herrera explicó que entre los daños más frecuentes figuran deterioros en cielos rasos, azulejos y baldosas. También se reportaron afectaciones estructurales que pueden repararse, mientras que otros planteles sufrieron daños severos y deberán reconstruirse.

Como parte de estas inspecciones, los viceministros de Infraestructura y de Administración, William González y Delia Marcela Herrera, respectivamente, recorrieron la provincia de Coclé junto con autoridades locales para revisar las afectaciones en los centros educativos.

Aunque este recorrido se concentró en Coclé, el balance nacional dimensiona el desafío que enfrenta el sistema educativo tras el sismo. Las autoridades deben determinar cuáles escuelas pueden reabrir, cuáles requieren reparaciones y cuáles necesitan una reconstrucción antes de recibir nuevamente a los estudiantes.

En La Colorada, esa evaluación tiene consecuencias directas para 104 alumnos que, por ahora, no pueden utilizar su escuela. Para sus familias, conocer las condiciones del plantel y las alternativas para continuar las clases resulta tan importante como recuperar la seguridad de sus viviendas.

La lluvia también alcanza la vida cotidiana

Las imágenes del lugar muestran pertenencias y muebles expuestos al aire libre, junto a vehículos estacionados y estructuras improvisadas para resguardarse.

Cuando cae la lluvia, el agua moja el terreno y se forman charcos alrededor de esos espacios. La emergencia no se limita a la pérdida de una vivienda: también obliga a resolver necesidades básicas mientras los afectados esperan una respuesta.

Para los niños, estas condiciones pueden complicar el descanso, la organización de las tareas escolares y la preparación para volver a clases. En el caso de los 104 estudiantes de La Colorada, la falta de un plantel disponible añade otra dificultad a una comunidad que intenta recuperarse.

La educación necesita un lugar seguro donde desarrollarse. Cuando una escuela deja de funcionar, las autoridades deben definir cómo mantener el aprendizaje, especialmente en una emergencia que también afecta los hogares de los estudiantes.

La espera por una solución educativa

La reconstrucción de la Escuela Bilingüe La Colorada será fundamental para recuperar las clases presenciales. Pero, mientras avanzan las gestiones, las familias necesitan saber si los alumnos recibirán clases en otro centro educativo, en aulas temporales o mediante alguna otra modalidad.

También resulta necesario establecer cómo se atenderá a los estudiantes de prekínder y primaria, qué medidas se tomarán para evitar interrupciones prolongadas y cuál será el plazo previsto para restablecer el servicio educativo.

Katerine Mitre enfrenta las consecuencias del terremoto junto a su familia, mientras espera una solución para la vivienda y una respuesta sobre la continuidad de las clases de sus hijos.

La situación de La Colorada muestra otra consecuencia del sismo: el daño a una escuela afecta a toda una comunidad, no solo a la estructura del edificio. Detrás de los 104 estudiantes hay familias que necesitan reorganizar su vida y niños que requieren condiciones adecuadas para seguir aprendiendo.

Katerine logró sacar a su hijo antes de que la casa se derrumbara. Hoy, mientras su familia duerme en un automóvil, también espera una respuesta sobre el futuro escolar de sus hijos.

En La Colorada, la reconstrucción no solo significa levantar nuevamente las paredes de una escuela. Significa recuperar el espacio donde 104 estudiantes deben continuar su educación.