Médicos extranjeros en Panamá: ¿por qué el Gobierno los busca mientras faltan plazas para formar especialistas?
- 09/09/2026 14:21
La medida ocurre mientras el país enfrenta brechas en áreas, como anestesiología, oncología y cardiología y persisten cuestionamientos sobre las plazas disponibles para nuevos especialistas
Panamá evalúa recurrir nuevamente a médicos especialistas extranjeros para cubrir las necesidades del sistema público de salud, una medida que el Gobierno vincula con la falta de profesionales en áreas de alta complejidad. Sin embargo, el anuncio también abre otra discusión: la capacidad del país para formar nuevos especialistas y lograr que estos lleguen a las zonas donde más se necesitan.
El presidente José Raúl Mulino anunció el martes que analiza crear puestos para médicos, enfermeras y técnicos extranjeros ante la falta de personal especializado. El planteamiento surgió al hablar de la apertura, prevista para octubre, del primer centro público de tratamiento oncológico integral del interior del país, ubicado en Bugaba, Chiriquí.
El mandatario señaló que el nuevo centro requerirá personal especializado, particularmente en medicina nuclear y técnicos para operar los equipos.
El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, confirmó este miércoles que el Minsa estudia la contratación de especialistas extranjeros, pero aclaró que la prioridad serían las vacantes críticas para las cuales no exista disponibilidad de médicos panameños calificados.
Entre las áreas identificadas con mayor escasez mencionó Cardiología, Anestesiología y Oncología.
La medida no plantea sustituir al personal nacional, sino cubrir las brechas que el sistema no pueda atender con profesionales panameños.
El país, además, cuenta con antecedentes para la contratación de personal extranjero. El Minsa ha señalado que la Resolución No. 2 del 15 de abril de 1985 permite contratar profesionales y técnicos extranjeros en aquellas áreas que no sean cubiertas por nacionales.
En declaraciones ofrecidas a un medio nacional, Marcos Young, director de Servicios y Prestaciones de Salud de la CSS, explicó que la institución cuenta con entre 2,300 y 2,400 médicos generales y cerca de 3,000 especialistas. Sin embargo, advirtió que buena parte de estos profesionales se concentra en Panamá y Chiriquí.
La situación deja vacantes difíciles de cubrir en lugares como Bocas del Toro, Puerto Armuelles, Colón, Aguadulce y Chepo.
Young mencionó dificultades en especialidades como anestesiología, cardiología, nefrología, gastroenterología, neurología, endocrinología y pediatría.
En Aguadulce, por ejemplo, existen problemas para cubrir plazas de pediatría, mientras que en Chepo la CSS requiere cirujanos generales.
Para Young, el problema no responde únicamente a los salarios, sino también a la concentración de profesionales en la capital. La CSS analiza crear mayores incentivos para quienes acepten trabajar en áreas de difícil cobertura. En Bocas del Toro, planteó elevar el incentivo actual del 40% al 60%, aunque aclaró que un cambio de esa naturaleza requeriría una modificación legal.
La falta de especialistas tiene consecuencias que van más allá de las consultas médicas.
Mulino relató que un empresario vinculado a uno de los hospitales privados más grandes del país mantiene unos $8 millones invertidos en tres quirófanos que no puede poner a funcionar por falta de médicos, enfermeras y técnicos.
Young señaló una situación similar en instalaciones públicas. “Tenemos el hospital de Chiriquí, tenemos el hospital de Colón, tenemos la Ciudad de la Salud, todos con quirófanos y no tengo suficiente anestesiólogo”, manifestó a TVN Noticias.
La necesidad de anestesiólogos también alcanza al Hospital de Especialidades Pediátricas y a los hospitales Rafael Hernández y de Puerto Armuelles.
Mientras el Gobierno analiza traer profesionales del extranjero, el sistema panameño también enfrenta el desafío de ampliar la formación especializada.
En el primer Concurso Nacional de Residencias Médicas de 2026 se inscribieron 475 médicos: 458 aspiraron a especialidades y 17 a subespecialidades. La CSS adjudicó 71 plazas, 63 para especialidades y ocho para subespecialidades.
Las cifras no significan que los 475 aspirantes compitieran directamente por las 71 plazas de la CSS, ya que el concurso involucró programas y plazas de distintos hospitales formadores. Sin embargo, muestran la demanda existente por acceder a formación especializada.
La convocatoria nacional incluyó además 17 plazas de Anestesiología y Reanimación, con destinos en instituciones de distintas provincias.
Young planteó una reestructuración de la ley médica para revisar la duración de la formación, el internado y los requisitos para acceder a una especialidad.
“Panamá es el único país de América que tiene dos años internados”, afirmó.
Como ejemplo, explicó que un médico puede completar seis años de carrera, dos de internado, tres de medicina interna y otros tres de gastroenterología: 14 años de formación.
El ministro Boyd también ha planteado modificar el sistema de internado para que los médicos que ingresen directamente a una residencia puedan contabilizar el primer año de especialización como parte del internado.
La discusión llegó a la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional, donde el diputado José Pérez Barboni cuestionó si antes de recurrir a médicos extranjeros se habían agotado las alternativas para ampliar la formación de profesionales panameños.
Barboni también advirtió que algunos médicos que no consiguen plazas de residencia terminan buscando oportunidades de especialización en España, Estados Unidos y Alemania.
Chile ofrece uno de los ejemplos más desarrollados de la región en cuanto a incorporación de médicos formados en el extranjero. El país cuenta con distintas vías para reconocer títulos obtenidos fuera de sus fronteras, dependiendo del país de origen y de los mecanismos aplicables.
Una de las principales vías es el Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (EUNACOM). Los médicos titulados en el extranjero pueden utilizar este examen dentro del proceso de habilitación para ejercer en Chile, mientras que también existe la posibilidad de revalidar el título mediante la Universidad de Chile.
En el caso de los especialistas, existe además la certificación de especialidades a través de CONACEM, que establece requisitos y procesos de evaluación para acreditar la formación especializada obtenida fuera del país.
El modelo chileno muestra que recurrir a médicos extranjeros no significa eliminar los controles profesionales. El sistema combina reconocimiento de títulos, evaluación de conocimientos y certificación de especialidades, según corresponda.
Para Panamá, la experiencia resulta relevante porque el debate no se limita a si se necesitan médicos extranjeros, sino a cómo incorporarlos con procesos que permitan verificar su formación sin convertir la contratación en un trámite que desincentive a los profesionales.
Colombia y Argentina también cuentan con mecanismos de reconocimiento y revalidación para profesionales formados fuera de sus fronteras, aunque sus procedimientos y requisitos son distintos.
En Panamá, la eventual llegada de especialistas extranjeros también plantea preguntas sobre los requisitos para ejercer.
La incorporación de un profesional extranjero no significa que pueda comenzar a trabajar automáticamente. Existen procesos de autorización e idoneidad y requisitos para acreditar títulos y especialidades obtenidos fuera del país.
También queda por aclarar qué ocurre con los médicos extranjeros que realizan su formación en Panamá y posteriormente buscan ejercer en el país, un aspecto que corresponde precisar ante el Consejo Técnico de Salud.
En junio, el Minsa anunció además un proceso de certificación y recertificación de 50 especialidades médicas reconocidas en el país.