Mulino: ‘Necesitamos ser más demócratas de acción y menos de salón refrigerado’

RB25//06//2026 Roberto Barrios// la Estrella de Panamá y el siglo// ciudad de Panamá// presidente participa en en el foro comunidad de las democracias. Bicentenario del congreso anfictionico de Panamá.
  • 26/06/2026 00:00

La OEA terminó su Asamblea General con una maratónica plenaria, culminando en una declaración de Panamá llamando a la seguridad hemisférica y la estabilidad en los Estados Americanos sin mencionar a China por nombre

Siete horas le tomó a los delegados de la Organización de Estados Americanos (OEA) ponerse de acuerdo para consensuar las últimas declaraciones y resoluciones de la Asamblea General. El resultado son documentos contundente en algunos puntos y vagos en otros, dejando un amplio espacio a la interpretación. Horas después, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, envió un mensaje durante la reunión ministerial de la Comunidad de las Democracias: “Necesitamos ser más demócratas de acción y menos demócratas de salón refrigerado”.

Finalmente, ¿qué se terminó acordando en la OEA y cuál fue el punto que generó tanta discusión?

En una conferencia de prensa celebrada a la 1 de la madrugada en el Centro de Convenciones Atlapa, el canciller panameño Javier Martínez Acha, respondió parcialmente la pregunta.

“Hemos presentado resultados incluso cuando pensábamos que iba a ser difícil, por eso la hora de esta conferencia de prensa. Pero al final, los países que tenían firmes convicciones fueron cediendo y permitieron encontrar el gran consenso”, aseguró el canciller.

En total, se aprobaron 4 declaraciones y 14 resoluciones durante el encuentro de la OEA. La declaración panameña combinó el eslogan del gobierno de Mulino con la prioridad de la delegación estadounidense, la seguridad. El documento, titulado “Multilateralismo firme en defensa de la democracia: la seguridad hemisférica y la estabilidad en los estados americanos”, declaró en múltiples puntos compromisos para la cooperación regional en la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico, así como otros de seguridad y migratorios, haciendo hincapié en la “igualdad soberana”.

China, que ha sido calificada de “influencia maligna” por los Estados Unidos en múltiples ocasiones, no fue nombrada directamente en la declaración, pero sí se habló de amenazas al hemisferio occidental, específicamente de “amenazas tradicionales” y “nuevas amenazas en el área de la seguridad hemisférica”.

El documento es un llamado al multilateralismo y al respeto de los derechos humanos, aunque El Salvador dejó claro en un pie de nota su reserva sobre la mención de “discriminación de género”. El Salvador, al igual que Panamá, no permiten los matrimonios entre personas del mismo sexo a pesar de los pronunciamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y su legislación no contempla el reconocimiento de la identidad de género para personas transgénero.

La secretaria adjunta de la OEA, Laura Gil, resaltó otras resoluciones y declaraciones en las que se logró un consenso. “Quisiéramos destacar la resolución sobre la situación del Estado Plurinacional de Bolivia y por supuesto, la Declaración de Panamá multilateralismo firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad en los estados americanos, así como la Declaración sobre la situación en Nicaragua y la resolución sobre la situación en Haití”, detalló.

En total, participaron 331 delegados de 32 Estados miembros y 171 delegados de 37 observadores permanentes, 96 delegados de organismos internacionales y 390 representantes de la sociedad civil y actores sociales.

Del papel a la acción

El papel lo aguanta todo, y en los salones cerrados los discursos rebotan entre diplomáticos, muchas veces sin traducirse en cambios reales.

“Una democracia que proclama valores pero no entrega resultados abre la puerta a quienes ofrecen certezas más fáciles y peligrosas”, reconoció el presidente Mulino durante la reunión de la Comunidad de las Democracias. “Llevamos décadas produciendo declaraciones y aprobando resoluciones. Muchas han sido valiosas, necesarias y oportunas. Pero si al salir de esta sala las cosas siguen igual que cuando entramos, le habremos fallado a los ciudadanos que esperan que la democracia que proclamamos en los foros también mejore su vida diaria”, concluyó. “Si nosotros, que nos reunimos precisamente en nombre de la democracia, no somos capaces de actuar cuando ella está amenazada, entonces, ¿Quién lo hará?”.

Mulino procedió a señalar el deterioro de los derechos humanos en Nicaragua, el deseo del pueblo cubano de elegir a sus gobernantes y la necesidad de elecciones libres y verificables en Venezuela.

Pero en la práctica Panamá no siempre ha sido consistente. El expresidente Ricardo Martinelli, compañero de fórmula de Mulino que fue inhabilitado en la última elección, recibió asilo de la embajada de Nicaragua cuando pesaba sobre él una condena judicial. Activistas cubanos han denunciado los constantes viajes de familiares de Raúl Castro a Panamá y la presencia de empresas parte del conglomerado estatal Gaesa en el país, que también han sido documentadas por investigaciones periodísticas.

Tampoco se cuestiona al gobierno salvadoreño, dónde se han reportado múltiples violaciones a los derechos humanos, persecución a los opositores del presidente Nayib Bukele y concentración del poder. Al contrario, El Salvador es referenciado como un modelo a seguir.

Sobre toda la discusión regional, se yergue la presencia de Estados Unidos y la línea del presidente Donald Trump enfocada en poner América Primero. El país norteamericano aporta alrededor de la mitad del presupuesto anual de la OEA y no ha incluido en su presupuesto de 2027 este pago. El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, afirma que se está negociando

Para Estados Unidos, como han dejado claro sus delegados e incluso el jefe de Operaciones de la Marina, la prioridad es la seguridad. Una de las acciones concretas que propone el presidente panameño va precisamente en esa línea, con la propuesta de Panamá para convocar una reunión de alto nivel sobre seguridad, crimen organizado internacional y narcotráfico. “No una reunión más de diagnóstico, una reunión de acción con compromisos verificables y mecanismos de cooperación que sean operativos entre nuestras agencias de seguridad”, aseguró el presidente Mulino. “El narcotráfico financia la erosión de la democracia en nuestra región. Es un hecho. Y que la comunidad internacional aún no ha respondido a esa amenaza de manera organizada y efectiva también es otro hecho”.