Obispos llaman a un reencuentro nacional ante la crisis de confianza
- 04/07/2026 00:00
Los obispos consideran que la confrontación, el desempleo y la desconfianza en las instituciones debilitan el tejido social. Piden construir consensos para enfrentar los desafíos nacionales
Panamá necesita reencontrarse. Ese es el mensaje central que la Conferencia Episcopal Panameña dirigió al país al concluir su 225.ª Asamblea Ordinaria, celebrada entre el 29 de junio y el 3 de julio. En un comunicado de cuatro páginas, los obispos ofrecen una lectura amplia de la realidad nacional y advierten que el país enfrenta un momento decisivo marcado por la polarización, la pérdida de confianza en las instituciones, las dificultades económicas y el debilitamiento del diálogo.
Aunque el documento mantiene un carácter pastoral, también plantea reflexiones sobre asuntos de interés público como el fortalecimiento del Estado de Derecho, la situación del sistema penitenciario, el acceso al agua potable, el proyecto hídrico de Río Indio y la solidaridad con las víctimas del terremoto en Venezuela.
Para la Iglesia católica, el país atraviesa una etapa que exige “grandeza moral, responsabilidad y compromiso de todos”. Los obispos sostienen que la confrontación política y social, sumada a la incertidumbre económica y al desempleo, debilita el tejido social y afecta especialmente a las familias y a los jóvenes.
Frente a ese escenario, hacen un llamado a un reencuentro nacional.
“No podremos construir un país más justo, fraterno y próspero mientras prevalezcan la confrontación sobre el diálogo, la descalificación sobre la escucha y los intereses particulares sobre el bien común”, señala el comunicado.
Uno de los apartados con mayor contenido institucional plantea que la dignidad humana debe convertirse en el fundamento de la vida nacional y que ningún interés político, económico o particular puede situarse por encima de ella.
En esa línea, la Conferencia Episcopal pide fortalecer el Estado de Derecho, preservar la independencia de los órganos del Estado y recuperar la credibilidad de las instituciones públicas.
Los obispos advierten que cuando la ley deja de aplicarse de forma igual para todos, la confianza ciudadana se deteriora y la democracia pierde fortaleza.
El documento no menciona casos específicos ni hace referencia a actores políticos determinados, pero presenta un diagnóstico sobre el ambiente institucional que vive el país y plantea la necesidad de recuperar la confianza mediante el respeto a la legalidad y al bien común.
Las cárceles, una deuda pendiente
La situación del sistema penitenciario ocupa otro espacio importante del comunicado.
La Conferencia Episcopal describe las cárceles como lugares donde muchas personas privadas de libertad enfrentan hacinamiento, violencia y desesperanza.
Aunque reconoce el derecho de la sociedad a vivir con seguridad y afirma que no justifica el delito, sostiene que las penas también deben orientarse hacia la rehabilitación y la reinserción social.
Por ello exhorta al Estado a impulsar políticas penitenciarias que garanticen el respeto a la dignidad humana y promuevan oportunidades reales de reintegración.
Los obispos también expresan preocupación por el aumento de comunidades que enfrentan problemas de acceso continuo al agua potable.
En el comunicado recuerdan que detrás de esa realidad existen familias, niños y adultos mayores cuya salud y calidad de vida resultan afectadas.
La Iglesia define el agua como un derecho humano fundamental y un bien común que debe garantizarse para toda la población. Además, insta a las autoridades a buscar soluciones concretas y urgentes para enfrentar esta situación.
Otro de los temas abordados corresponde al proyecto hídrico de Río Indio.
Durante la Asamblea, los obispos recibieron por separado a representantes de la Autoridad del Canal de Panamá y de comunidades de Río Indio, Donoso y otros territorios vinculados al proyecto.
Según el comunicado, ambas partes presentaron sus inquietudes en un ambiente de respeto y diálogo.
La Conferencia Episcopal evita pronunciarse a favor o en contra de la iniciativa. En cambio, insiste en que cualquier proceso de desarrollo debe armonizar el interés nacional con el respeto a los derechos de las comunidades, su participación efectiva en las decisiones y el cuidado del ambiente.
Para los obispos, el diálogo constituye el único camino para alcanzar soluciones duraderas.