Panamá prevé un fenómeno de El Niño ‘muy fuerte’ hasta febrero de 2027

La situación es especialmente relevante porque octubre y noviembre forman parte normalmente de los meses más lluviosos del país. Deposit Photos
  • 30/09/2026 16:20

Panamá se encamina hacia los últimos tres meses del año bajo la influencia del fenómeno El Niño, que podría alcanzar una intensidad muy fuerte

El Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) informó este miércoles que, de acuerdo con los criterios nacionales de monitoreo, el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se encuentra en fase de El Niño después de cinco meses consecutivos y se prevé que continúe durante los próximos meses.

El escenario adquiere mayor relevancia porque los pronósticos internacionales también apuntan a un evento excepcionalmente intenso.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó en septiembre que existe una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance la categoría de “muy fuerte” durante el otoño y el invierno boreal 2026-2027.

El IMHPA, por su parte, señala que la condición de “muy fuerte” podría mantenerse hasta febrero de 2027 y posteriormente comenzar a debilitarse.

Menos lluvia no significa ausencia de lluvias intensas

Uno de los principales riesgos para Panamá está relacionado con la distribución irregular de las precipitaciones.

Para octubre, el IMHPA prevé una reducción de las lluvias en amplias zonas de la vertiente del Pacífico, incluyendo sectores de Chiriquí, la comarca Ngäbe Buglé, Veraguas, Coclé, Colón, Panamá y Darién.

En noviembre se proyecta una recuperación de las lluvias en buena parte del Pacífico, mientras que diciembre podría estar marcado por un aumento de los días consecutivos sin precipitaciones y una posible anticipación de la temporada seca.

La situación es especialmente relevante porque octubre y noviembre forman parte normalmente de los meses más lluviosos del país.

El régimen climático de Panamá establece que la temporada lluviosa se extiende aproximadamente de mayo a noviembre, mientras que la estación seca predomina entre diciembre y abril, particularmente en la vertiente del Pacífico.

Aún así, el IMHPA advierte que un acumulado mensual inferior al promedio no significa que no puedan producirse aguaceros fuertes.

Pueden registrarse episodios de lluvia intensa y de corta duración incluso dentro de un escenario general de déficit de precipitaciones.

Esto significa que Panamá puede enfrentar simultáneamente períodos secos prolongados y eventos puntuales capaces de provocar crecidas de ríos o inundaciones.

El Ministerio de Desarrollo Agropecuario también ha advertido que el aumento de las temperaturas y la reducción de las lluvias pueden afectar cultivos como maíz, tomate, sandía, melón y hortalizas de tierras altas. Las temperaturas elevadas pueden afectar procesos como la floración y fructificación y favorecer la aparición de determinadas plagas.

Para enfrentar el escenario, las autoridades han recurrido a medidas como reservorios de agua, sistemas de almacenamiento, infraestructura de riego y asistencia técnica a productores.

El calor es otro componente del riesgo

El fenómeno también puede intensificar las condiciones de calor y aumentar la sensación térmica.

En julio, el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) emitió avisos por temperaturas máximas de entre 33 °C y 35 °C, con sensación térmica que podía alcanzar entre 35 °C y 42 °C en diferentes sectores del país.

El escenario previsto para el último trimestre contempla diferentes temperaturas, humedad y sensación térmica elevadas.

Esto aumenta la importancia de las medidas de prevención ante deshidratación, agotamiento por calor y golpes de calor, especialmente entre personas expuestas durante períodos prolongados al aire libre.

Panamá mantendrá un estado de emergencia nacional

La preocupación institucional aumentó en agosto.

Según SINAPROC, el Consejo de Gabinete declaró el 26 de agosto de 2026 el Estado de Emergencia Nacional debido al comportamiento climático asociado con El Niño.

La medida, establecida mediante la Resolución de Gabinete N.° 102-26, mantiene su vigencia hasta el 30 de junio de 2027, con el objetivo de fortalecer las capacidades institucionales y las acciones de prevención y respuesta.

SINAPROC señala además que, de acuerdo con la información presentada por el IMHPA al Consejo de Gabinete, se proyectaba un predominio de déficit de lluvias entre julio y diciembre de 2026, con reducciones que podrían alcanzar hasta el 55 % en determinadas zonas.

La preocupación central no es únicamente cuánto lloverá, sino cuánto de esa lluvia logrará convertirse en agua disponible para consumo, agricultura, energía y otras actividades estratégicas de el país.