Presidente Lula da Silva advierte sobre los retrocesos en la integración regional
- 28/01/2026 11:06
Lula da Silva destacó el simbolismo de Panamá como sede del encuentro, al considerar que representa un punto clave de unión entre el océano Atlántico y el Pacífico.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, participó este miércoles 27 de enero como orador principal en el Foro Económico de América Latina y el Caribe, organizado por el Gobierno Nacional y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
Al inicio de su intervención, el mandatario brasileño subrayó la importancia de este foro en un contexto marcado por crecientes retos geopolíticos, económicos y tecnológicos a nivel global, los cuales impactan de manera directa a América Latina y el Caribe.
Asimismo, Lula da Silva destacó el simbolismo de Panamá como sede del encuentro, al considerar que representa un punto clave de unión entre el océano Atlántico y el Pacífico, así como un espacio estratégico para el diálogo y la integración regional.
Durante su intervención en el Foro Económico de América Latina y el Caribe, organizado por la CAF, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abordó los principales desafíos que enfrenta la región y llamó a repensar el modelo de integración regional.
Lula afirmó que América Latina y el Caribe atraviesan uno de los mayores retrocesos en materia de integración. Recordó que la breve experiencia de la Unasur entre 2013 y 2014 sucumbió ante el peso de la intolerancia, lo que impidió la convivencia de visiones distintas y derivó nuevamente en una región dividida. Señaló que conflictos ideológicos ajenos se impusieron, mientras que el extremismo político y la manipulación de la información se han incrementado de forma constante.
El mandatario brasileño advirtió que, con el paso de los años, las cumbres regionales se han vuelto vacías, debido a la ausencia de verdaderos liderazgos. Como ejemplo, mencionó que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), única organización que abarca a toda la región, se encuentra paralizada, pese a los esfuerzos del presidente colombiano Gustavo Petro.
Lula lamentó que la CELAC no haya logrado emitir declaraciones conjuntas frente a intervenciones militares que han afectado a países de la región, y que los avances en la lucha contra la delincuencia organizada han sido lentos.
Asimismo, indicó que el enfrentamiento al calentamiento global aún carece de una acción colectiva sólida y contundente, lo que obliga a replantear el modelo de regionalismo posible para América Latina y el Caribe.
En un contexto global marcado por la ruptura del orden liberal, el resurgimiento del proteccionismo y el unilateralismo, Lula sostuvo que los paradigmas tradicionales vinculados al panamericanismo y al bolivarianismo resultan insuficientes.
Agregó que no se puede insistir en modelos de integración que no reflejan la realidad regional. Aunque señaló a la Unión Europea como un referente positivo, aclaró que no se pueden ignorar las diferencias económicas, históricas y culturales.
Indicó que el peso de las identidades nacionales vuelve inviable, al menos a corto plazo, un proyecto de integración similar al europeo. También mencionó que la cercanía geográfica con la mayor potencia militar del mundo influye en la dinámica regional, tanto por su presencia como por su distancia.
Lula subrayó la falta de una convicción firme entre los liderazgos regionales sobre los beneficios de adoptar un proyecto más autónomo de inserción internacional. En ese sentido, llamó a los países a enfocarse en las “victorias inexploradas” de la región para fortalecer su competitividad en el orden global.
El presidente brasileño destacó que América Latina y el Caribe cuentan con importantes activos políticos y económicos que pueden impulsar la integración. Entre ellos mencionó el potencial energético, que incluye petróleo, gas, hidroelectricidad, biocombustibles y energías solar, nuclear y eólica.
Asimismo, resaltó que la región alberga la mayor parte del bosque tropical del planeta, más de un tercio de las reservas de agua dulce del mundo y una enorme biodiversidad. A esto se suman abundantes recursos minerales, incluidos aquellos críticos para la transición energética y digital.
Lula da Silva señaló también que la región representa un mercado consumidor significativo, con más de 600 millones de personas, sin grandes conflictos religiosos o culturales y con gobiernos elegidos democráticamente.
Finalmente, recalcó que América Latina y el Caribe son una región única y que la integración posible debe estar guiada por el pragmatismo, con el objetivo de construir alianzas sólidas y positivas tanto dentro como fuera del continente.