Techo nuevo para la Asamblea, costará $200 mil por contratación directa

El cielo raso de la Asamblea lleva dos años cayéndose a pedazos. ROBERTO BARRIOS
  • 17/07/2026 00:00

Durante más de dos años, el cielo raso del “edificio nuevo” de la Asamblea Nacional se cae a pedazos. Una empresa ha sido seleccionada para la reparación a través de un procedimiento excepcional

La Asamblea Nacional se cae a pedazos, literalmente. El cielo raso del edificio dónde se encuentran las oficinas de la mayoría de los diputados, coloquialmente conocido como “El Edificio Nuevo”. La ironía es evidente y compromete la imagen de uno de los tres órganos del Estado panameño. La respuesta que se ha presentado es una contratación directa por más de 200 mil dólares.

Al subir al segundo de piso del “Edificio Nuevo”, el visitante sale del elevador, atraviesa una pequeña antesala con recepción y al abrir las puertas de cristal se encuentra frente a una gran plazoleta legislativa.

Llegado a este punto, el visitante no puede caminar libremente por el centro de la plaza. Conos de tráfico, cinta amarilla y muebles colocados a modo de barricada bloquean el paso. Una mirada a las alturas responde a las dudas que pueda tener sobre el génesis de tan inusual circunstancia. Hay boquetes gigantescos en el techo. Pedazos de cielo raso desprendido o rotos.

Alarmado, es posible que el visitante se retraiga hacia las paredes manchadas de humedad. Tendría algo de razón en estar precavido. Trabajadores de los despachos de diputados consultados cuentan como han visto las baldosas desprenderse y caer estrepitosamente al suelo.

“El mismo edificio está mal”, relatá la diputada Alexandra Brenes sacudiendo la cabeza. “Nosotros dentro del despacho tenemos un olor a cañería que sale del baño, lo hemos reportado, le han echado lo que sea, o sea, el mismo lugar en materia de mantenimiento realmente es fatal. No hemos podido en dos años poder tener un lugar digno, no solamente para nosotros como equipo de trabajo, sino para las personas que vienen de afuera a una reunión a tener iniciativas”.

Hace un mes, el Grupo de Amistad Interparlamentario Panamá-Estados Unidos y la Embajada de Estados Unidos en Panamá organizaron un conversatorio en el auditorio Carlos “Titi” Alvarado del “Edificio Nuevo”. Participaron ejecutivos de Copa Airlines, de Procter & Gamble, de Dell Panamá. El embajador estadounidense, Kevin Marino Cabrera debía dar palabras de bienvenida. Antes de su llegada, se sentía el nerviosismo. No por la figura del embajador ni lo que fuera a decir, había un extraño hedor no identificado. El aire tampoco funcionaba muy bien ese día.

El embajador llegó, dio declaraciones y el evento fue un éxito. Si algún invitado se incomodó por el olor, debió fruncir la nariz de forma muy discreta. Los funcionarios siguieron trabajando, con calor, en sus despachos.

No es una vida fácil la del equipo de un diputado de la Asamblea Nacional. Cada despacho tiene unos 20 mil dólares de presupuesto para repartir entre su equipo, y deciden cuánto personal contratar. Hay diputados con dos y hasta tres despachos dónde reparten a su personal. Algunos han hecho remodelaciones, otros reparten a su personal entre los dos edificios de la Asamblea.

Para los menos favorecidos, toca apretarse en las oficinas, dónde ni siquiera hay Tigo Sports para ver los partidos de la Copa Mundial de Fútbol.

La contratación

Durante meses de cubrir temas de interés político en la Asamblea Nacional, ningún diputado supo dar respuesta a cuándo se repararía finalmente el techo del “Edificio Nuevo”, el status quo era tolerado como una penosa realidad.

Pero una visita al portal de Panama Compra revela un atisbo de esperanza, aunque no exento de una posible polémica.

Se ha abierto un acto público por “procedimiento excepcional” para la rehabilitación de cielo raso de gypsum de la plazoleta. El monto es de 205,445 dólares con 99 centavos.

La empresa que se hará cargo es Thompson Construction, S.A. Entre su experiencia está la construcción de una Academia de Pádel en Costa del Este, una tienda de zapatos en Penonomé, un gimnasio en San Francisco, el cuarto de máquinas del Hospital Aquilino Tejeira, una planta de producción de lácteos y cuatro proyectos de Pádel más.

El 8 de julio entregaron el estudio de mercado corregido y su propuesta corregida. El miércoles pasado subieron al portal de contrataciones documentos de idoneidad.

Aún no se ha emitido una orden de compra, pero ya se emitió un informe técnico favorable en el que también justifican que sea necesario contratar a una empresa.

“Entendemos que se trata de una urgencia ya que el mal estado del cielo raso en cuestión se trata de un hecho concreto, probado y objetivo cuya solución debe ser impostergable, e inmediata, y que el no hacerlo podría ocasionar un daño material y económico a la institución”, apunta el informe.

El documento señala que la institución no cuenta con los recursos necesarios para hacer ellos mismos el trabajo, que también incluirá nuevas luminarias y barandales. El tiempo estimado para culminar los trabajos será de 180 días y tendrán 2 años de garantía.

El diputado Betserai Richards ha sido testigo de cómo caen los pedazos de gypsum y reconoce el peligro actual, así como la urgencia de tomar acciones para remediar el problema. Pero, sí es crítico de las contrataciones directas.

“Exigimos que en la Asamblea Nacional se usen los mecanismos transparentes de selección de contratistas. Nosotros no podemos avalar bajo ninguna circunstancia, salvo que sea una urgencia, una contratación directa. Así que nosotros lo que esperamos es que así como exigimos hacia afuera al Ejecutivo que haga licitaciones, nosotros también esperamos que la Asamblea también haga sus licitaciones y que evite, bajo todas circunstancias, las contrataciones directas”.

La Decana consultó al secretario general de la Asamblea a través del departamento de Comunicaciones sobre el tema, pero no hubo respuesta.

Ya la partida presupuestaria fue asignada. Parece que están cercanos los días en que será posible caminar por la Asamblea sin temor a que un pedazo de gypsum caiga sobre nuestras cabezas.