Vega y el ‘derrotado’ sistema educativo

Según datos de Unicef, 1 de cada 3 niños del sistema educativo panameño no comprende lo que lee. Roberto Barrios | La Estrella de Panamá
  • 17/08/2026 00:00

Panamá mantiene tres décadas produciendo consensos educativos sin implementarlos, mientras la educación pública sigue fallándole a sus alumnos y castrando sus sueños

Desde Las Lajas, en la provincia de Chiriquí, Juan David voló a Brasil con una beca y una maleta llena de ilusiones para estudiar ingeniería, pero su base en matemáticas no lo acompañó en el viaje. Frustrado, regresó a Panamá, donde su media beca terminó convertida en un préstamo. Su historia revela otra deuda: la del sistema educativo con él y con los 805 mil estudiantes de las escuelas públicas.

Graduado del Centro Educativo Bilingüe San Félix, anhelaba estudiar ingeniería en energía renovable en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (Unila). “Mis conocimientos matemáticos estaban bien deficientes en el aspecto analítico. Para mí era otro nivel, algo que yo jamás había visto. Aquí en Panamá, las pruebas matemáticas son de obtener un resultado con unos valores; allá le dan datos y tiene que analizar y obtener un resultado”, describió.

Su experiencia coincide con una de las falencias que señala el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), que reveló muy bajos resultados en lectura, matemáticas y ciencias. En 2022, Panamá ocupó el puesto 74, siete escalones antes del último.

La siguiente prueba, en 2025, no se efectuó por decisión de la exministra de Educación Lucy Molinar, quien renunció la semana pasada tras 25 meses de gestión por “el ruido” en la adquisición de computadoras por $300 millones.

Se cuestionaron las especificaciones técnicas de los equipos y el Ministerio Público está investigando.

Entre las metas logradas en la administración Molinar “se implantó un currículo nuevo, pero al país le cuesta medir su impacto ante la falta de pruebas estandarizadas, nacionales y, en el caso de la prueba PISA, como resultado de habernos retirado hasta 2029”, comentó Nivia Rossana Castrellón, presidenta de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fudespa).

Este currículo incluyó la “minería en Panamá” como uno de los ejes de la metalurgia dentro del programa de química para duodécimo grado.

Sin embargo, los graduandos de bachiller de ciencias no saben utilizar un microscopio en colegios de la ciudad capital, como el Instituto José Dolores Moscote, porque se carece de laboratorios adecuados debido a que el Ministerio de Educación (Meduca) no ha efectuado las inversiones, resaltó Diógenes Sánchez, dirigente de la Asociación Profesores de Panamá.

La tarea principal del nuevo ministro, Ventura Vega, debe ser ejecutar el presupuesto destinado a inversión que, a julio de 2026, apenas alcanzaba el 11%, coincidió el catedrático y sociólogo José Cambra.

“La prioridad es utilizar el presupuesto que conseguimos los gremios y docentes a punta de movilización en 2022. Concedía el 7% del producto interno bruto, pero se convirtió en la caja menuda del gobierno”.

Vega, quien ha sido cuestionado por su inexperiencia en el sector educativo, indicó que concluirá las obras pendientes para tener instalaciones “seguras y modernas”.

A pesar de la polémica y de que un estudio de Fudespa advirtió que no hay evidencia de una relación entre el uso de la tecnología y mejoras en el aprendizaje, Vega destacó que mantendría la adquisición de computadoras, pero con un “pliego transparente”.

“Hay negocio de por medio porque todos sabemos que los países nórdicos y más avanzados en educación están volviendo a los libros”, advirtió Cambra.

Actualmente Juan David trabaja como mecánico en una empresa automotriz y le pide al Meduca que haga énfasis en materias como matemáticas, física, biología y química, que sus compañeros de otros países dominaban.

“Me siento derrotado y con un sentimiento de fracaso porque salí del colegio y tenía muchas expectativas. Quería ser ingeniero y cuando me salió esa oportunidad, dije: ‘Voy a tener un título de ingeniería de otro país’ y no pude rendir como debía ser. Es algo que de verdad me afecta bastante”, expresó el chiricano que ahora estudia una licenciatura en mecánica de motor y a quien se le cambió el nombre a petición suya.

El expresidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada y de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, Temístocles Rosas, destacó la necesidad de reformar la ley orgánica de educación de 1946 “porque el sistema necesita una transformación que garantice una educación acorde con la realidad del mercado laboral” y una revisión dinámica de los currículos.

Hay un “problema de método”, subrayó Castrellón. Panamá lleva tres décadas produciendo consensos educativos con al menos 17 diálogos nacionales entre 1995 y 2023, dos con mecanismos permanentes de seguimiento, pero estos no se usaron.

El Compromiso Nacional por la Educación dejó 37 políticas de Estado consensuadas por ocho sectores, con un órgano de seguimiento creado por la Ley 59 de 2018, el Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional por la Educación (Copeme), adscrito al Meduca.

El Pacto del Bicentenario “Cerrando Brechas” entregó 1,787 acuerdos con los aportes de 186 mil ciudadanos y su eje educativo priorizaba a los territorios marginados y elevar los estándares de formación docente. “No existe un solo documento oficial del período 2024-2026 que reporte avances en esas 37 políticas ni en los acuerdos del Pacto, ni informes públicos del Copeme”, acotó Castrellón.