Vivir en la calle, la realidad de más de mil panameños en la ciudad de Panamá
- 17/03/2026 19:56
El Municipio de Panamá lleva el registra de más de mil habitantes de calle, que no incluyen el distrito de San Miguelito, ni otros municipios como Chepo. Advierten que hacen falta políticas públicas integrales para atender a esta población
Para llegar a La Estrella de Panamá hay diferentes rutas, hay quienes bajan la Avenida Nacional pasando frente a Cabo Verde, o quienes atraviesan la Avenida Frangipani. Ambas rutas convergen en la calle Alejandro Duque. En el camino, cualquier visitante se encontrará una comuna de habitantes de calle. Hombres y mujeres de distintas edades armando una tienda de campaña improvisada, prendiendo una fogata en medio de la acera, a veces fumando, a veces recostados en un colchón desgastado junto a un oso de peluche gigante y un grafiti que lee: “Piedrero, Cristo te Ama”.
Quien pase por la ruta frente a Cabo Verde puede a veces observar como se compra a plena luz del día narcóticos, y como ahí mismo fuman o se inyectan drogas. La Policía Nacional y el Ministerio Público han hecho operativos contra el microtráfico, el municipio de Panamá ha recogido a varias de estas personas, la Autoridad de Aseo ha limpiado el área. Pero en cuestión de días, sino horas, la zona vuelve a estar igual. Las personas siguen en la calle, el consumo de droga continúa.
Eubio tiene 57 años. Viste pantalón corto, tipo playero, no lleva camisa y va descalzo, sus pies inflamados, las plantas negras por el asfalto y la mugre. En su cara lleva lentes oscuros, de tinte anaranjado, no por moda sino por una discapacidad visual que le impide trabajar soldando como hacía antes.
”Estoy así por andar en la droga y haciendo lo que me da la gana. Hacía muchas locuras y veía muchas locuras. Es horrible esta situación”, cuenta sentado contra una pared de concreto a poco metros del Centro San Juan Pablo II en Calidonia. Eubio suele dormir cerca del Hospital Santo Tomás, dónde a veces le regalan comida también. “Vivir en la calle no es nada bueno. Es vivir con la muerte. Dormir con la muerte. Desafiando el peligro, la muerte, la vida, los miedos. Uno está dispuesto a perder la vida en esta situación. Hay gente en la calle, de repente puede pasar uno y si tienes enemigos te pueden meter una apuñalada, te pueden dar golpes”, relata.
Señala que personal del municipio a veces pasa, lo lleva a un sitio para bañarse y lo afeitan. Luego regresa a la calle.
Eubio es electromecánico. El abuso de sustancias, alcohol y drogas, le costó su trabajo y lo distanció de su familia. Su situación sigue siendo difícil, pero gracias a terapias y asistir a Alcohólicos Anónimos ha empezado a recuperarse.
“El alcoholismo tiene cura. La drogadicción tiene cura, pero la cura es uno mismo. Si yo mismo no me quiero, ¿quién me va a querer? Si yo mismo no me ayudo, ¿quién me va a ayudar? Si yo mismo no me respeto, ¿quién me va a respetar?” destacó.
No es una situación nueva, ni tampoco exclusiva a una zona del país. Hay 1,050 habitantes de calle en los 26 corregimientos de la Ciudad de Panamá, de acuerdo a registros del Municipio de Panamá. Esto no es resultado de un censo, son cifras que nacen del trabajo diario que hace el municipio.
“Cuando empezamos en el 2024, empezamos con ciento y algo, pero no podemos decir que el resto no existía”, explica la directora de Gestión Social de la Alcaldía de Panamá, Lizbeth Cunningham. “Simplemente fueron los contactados en ese momento. En la medida que vamos atendiendo los casos y nos damos cuenta, entonces vamos y registramos agregándolos a la base de datos”.
Las cifras oficiales del censo de población cuentan a 374 personas que se identificaron a sí mismas en condición de calle, pero el registro del municipio se alimenta constantemente del trabajo que hacen en la ciudad por lo que podría dar un panorama más acercado a la realidad.
Aunque muchos habitantes de calle se encuentran en el municipio de Panamá, también viven en San Miguelito, en Chepo, en ciudades como Colón, Santiago y David, entre otras. Pero a pesar de ser una realidad alrededor del país, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) no cuenta con un departamento para atender a esta población vulnerable y al ser consultados por este medio solo reenviaron una nota de prensa de 2024 que se refiere al plan piloto del Municipio de Panamá en el que el Mides colaboraría con trabajadores sociales y psicólogos.
El municipio de Panamá cuenta con alrededor de 30 trabajadores sociales, 6 de las cuáles se especializan en el tema. El Ministerio de Salud (Minsa) tiene 1 psiquiatra y 1 psicólogo que se especializan en el tema para toda la región metropolitana. El trabajo de rehabilitación para personas adictas se deja mayormente en manos de organizaciones religiosas que no son supervisadas por el Minsa. Algunas piden apoyo a los especialistas médicos, otras solo se apoyan en terapias basadas en fe y religiosidad.
Las instituciones tienen protocolos paliativos para los habitantes de calle. Los bañan, los afeitan. Organizaciones sin fines de lucro les dan ropa y comida. Pero no existe una estrategia real para solucionar el problema de fondo.
“No hay una respuesta de Estado, no existe en Panamá una política pública para la atención a esta población, parece que no existiera. Y al no haber una política pública, no hay un aparato de atención para ello”, lamenta Cunningham.
La Alcaldía de Panamá heredó un proyecto de la administración anterior para atender a personas en condición de calle. Se trata de un albergue en Las Garzas de Pacora que costó unos 3.7 millones de dólares en construir. La actual administración alcaldicia planea que el sitio no sea un mero albergue para alojar personas en condición de calle, sino un centro para la reinserción social.
“Lo vamos a convertir en un centro de tratamiento, porque un albergue no resuelve del todo el problema, meter personas ahí y que se queden ahí encerradas, eso no va a cambiar la situación. Nuestra intención es que eso se constituya un centro de tratamiento, un centro de atención integral, en donde se ofrezca tratamiento a la población”, adelantó Cunningham.
La legislación panameña no permite retener contra su voluntad a personas en condición de calle. Muchas veces luego de recibir ayuda básica, regresan a las calles y se niegan a recibir más tratamientos. Cunningham explica que las personas que serán recibidas en el centro de Las Garzas son aquellas que ya hayan pasado un proceso de desintoxicación.
“La persona que está en Las Garzas, ya es la persona que dijo quiero cambiar mi vida, voy a entrar en un proceso de tratamiento, y el que sale de Las Garzas ya está listo para su vida independiente. Lo que se trata es que esa persona ya tenga la suficiente fortaleza como para mantenerse limpio ya en lo que le resta de vida, y ojalá fuera así”, detalló Cunningham.
El proyecto del municipio ya cuenta con un presupuesto asignado de 282,911 dólares, y la Alcaldía coordina con otras instituciones como el Minsa, el Mides y el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano de Panamá (Inadeh).
Sin embargo, aún en el mejor de los casos este centro solo es una pieza del rompecabezas. Hay elementos de seguridad como el combate al microtráfico, de educación para crear conciencia en los jóvenes del peligro de los narcóticos, de salud para tener guías claras de atención a una población que en muchos casos padece de enfermedades cognitivas, discapacidad o son adultos mayores.
Hasta que no se resuelvan estos problemas, ciudanos seguirán improvisando camas en las calles, refugiándose en edificios vacíos, durmiendo con la muerte y esperando conseguir un plato de comida.