Alexandra Brenes: ‘El MEF y los diputados se abrazan en complicidad con el derroche de los fondos del Estado’

Alexandra Brenes es diputada por libre postulación en San Miguelito, miembros de la bancada Vamos. Abel Herrera | La Estrella de Panamá
  • 01/11/2026 00:00

La diputada de San Miguelito denuncia complicidades, planillas infladas y una Asamblea “sometida” al Ejecutivo

El presupuesto del Estado para 2027 dejó a su paso una estela de críticas, matraqueo y más de $35 mil millones en fondos públicos en juego. Un tablero político que, a juicio de Alexandra Brenes, muestra una radiografía cruda del “reparto de cuotas de poder” al servicio de diputados y del Ejecutivo. En El Polígrafo de La Estrella de Panamá, la diputada de San Miguelito desgrana, sin rodeos, lo que califica como complicidad en la aprobación de fondos adicionales “sin justificación” para la Asamblea Nacional y denuncia la existencia de planillas abultadas, convertidas en “cuarteles” para acumular capital político con miras a las elecciones de 2029. Sin guardarse nada, habla de votos que se consiguen a última hora, de parlamentarios que temen confrontar al Gobierno, de una Contraloría que “fiscaliza selectivamente” y de un Legislativo que ha renunciado a ejercer su papel de contrapeso. Además, alerta sobre el debilitamiento de las voces críticas y denuncia la persecución contra los movimientos sociales.

Al cierre de esta primera legislatura, ¿qué balance hace de la presidencia de Shirley Castañedas?

Ha sido difícil por la poca productividad en los debates. Hay más de 100 proyectos pendientes, no se cumplen las cuatro horas reglamentarias de sesiones y la mayoría de las leyes aprobadas provienen del Ejecutivo. Aunque hemos visto mayor limpieza en infraestructura, no hay avances significativos en leyes que mejoren la calidad de vida de los panameños. Hay planillas abultadas, con más de 8 mil funcionarios en la Asamblea que, a simple vista, ni caben en los despachos. Son cargos que forman parte de los pactos a puerta cerrada que se dan para poner y quitar presidentes aquí.

¿Según usted, cuántas personas debe tener cada diputado?

Yo trabajo perfectamente con ocho personas y he presentado 25 proyectos de ley, además de impulsar iniciativas comunitarias. Menos es más: importa la calidad, no la cantidad. Es incomprensible que un diputado justifique tener 116 funcionarios con la excusa de que aumentan cada vez que gana la curul.

¿Se está utilizando la Asamblea y sus planillas como plataforma política o “cuartel de campaña” con miras a las elecciones de 2029?

Es correcto como un cuartel, no es nuevo y es posible que la planilla siga aumentando. Utilizan la Asamblea para acumular poder; ese personal es el que les camina el circuito para hacer política.

¿Quiénes en la Asamblea estarían utilizando los despachos y la estructura de la institución como un “cuartel” para hacer campaña?

Hemos visto al diputado Benicio Robinson, quien valientemente aceptó en televisión nacional que tiene 116 funcionarios, pero probablemente no es el único. No entiendo por qué ocultaron los datos de la Contraloría que permitían conocer el personal de cada despacho. Esto evidencia falta de transparencia e impide a los panameños fiscalizar cómo se utilizan los recursos del Estado.

Usted ha denunciado que la fiscalización de la Contraloría en la Asamblea es parcializada. ¿Quiénes serían los beneficiados de ese doble rasero en la fiscalización?

Desde 2024 se anunció que la Asamblea sería auditada, pero todavía no conocemos los resultados. Lo que sí hemos visto es una fiscalización selectiva: a ocho diputados de Vamos les suspendieron los salarios de sus equipos durante tres meses por investigaciones que desconocemos. Mientras tanto, ningún diputado del Partido Revolucionario Democrático (PRD) o Realizando Metas (RM-oficialista) pasó por esos mismos procesos de investigación.

¿Cómo exigir rendición de cuentas en la Asamblea si muchos de los diputados se oponen a transparentar las planillas?

Hay que cambiar el reparto de poder en la Asamblea para que no dependa de pactos de no tocar las planillas, no transparentarlas ni exigir evaluaciones de desempeño a cambio de votos. Un ejemplo fue la falta de alianza con Jorge Herrera (Partido Panameñista), porque no cumplió con transparentar las planillas ni realizar los cambios necesarios. Por eso no repetiríamos una alianza.

¿A qué atribuye que los resultados de las auditorías a las planillas que anunció la Contraloría todavía no hayan salido?

Es una pregunta que el mismo contralor, Anel Flores, podría contestar. La verdad es que yo no estoy dentro de la Contraloría, pero uno esperaría que, después de dos años de periodo, ya pudiéramos tener, por lo menos, algunos resultados de esas auditorías. Cuando un diputado dice públicamente que tiene 116 personas, deberían encenderse automáticamente las alertas de la Contraloría, pero también las del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), cuya ley contempla la administración presupuestaria y su seguimiento. ¿Por qué el MEF termina aceptando $23 millones adicionales para la Asamblea? Esa es la permisividad que existe tanto dentro del MEF como en su función fiscalizadora. Tuvimos que denunciar ante la Procuraduría lo que estaba pasando aquí para ver si, de una u otra forma, obteníamos una respuesta, pero la fiscalización siempre fue selectiva.

Usted votó en contra de la propuesta de presupuesto del Estado para 2027. ¿Por qué?

Hay varios montos que preocupan: $37 millones para publicidad como monto totalitario, ¿para propaganda?; $4 millones para el Ministerio de Trabajo, cuando el desempleo sigue súper alto. El MEF no ha entregado los montos de los gastos millonarios en telefonía celular y viáticos desde 2024. ¿Cuáles son los resultados de los viajes que justificaron esos viáticos? Lo peor es la ligereza y permisividad del MEF en la falta de justificación de los fondos y cómo se traducen en infraestructura, empleo y mejores condiciones de vida para la población. Es una desconexión del Gobierno con los panameños.

Sobre los $23 millones adicionales del presupuesto para la Asamblea, ¿cuál es su valoración?

Injustificado. Además, el MEF no pudo sustentarlo. Lo mismo ocurre con la planilla estatal. El ministro de Economía, Felipe Chapman, dijo que no se podía despedir por su impacto en el desempleo. ¿Si son personas que no trabajan ni tienen una evaluación que sustente su salario, no puedes despedirlas? Hay panameños con hojas de vida y experiencia que pueden llenar esos espacios y servir bien al Estado. El ministro dio puras respuestas mareadoras. El MEF y los diputados se abrazan en complicidad con el derroche de los fondos del Estado.

A última hora, los diputados Robinson, Manuel Cohen y Luis Eduardo Camacho propusieron eximir de la Ley de Contrataciones Públicas las compras menores de $1 millón. ¿Cuál es su lectura?

Deja abierta la definición de emergencias y casos fortuitos, lo que permitiría discrecionalidad al Ejecutivo y abre un riesgo de que se utilice para beneficiar directamente a empresas contratistas ligadas al poder. También hubo pactos políticos: diputados de RM apoyaron la propuesta de Benicio Robinson y se maquinó voto por voto hasta alcanzar los 36 necesarios, pese a que no era la iniciativa del MEF. Ayer califiqué el artículo como “maquiavélico”, porque busca seguir jugando con los recursos públicos.

¿Hubo matraqueo?

Sí, y fuerte. Empezaron con 14 votos, luego fueron quebrando y sumando cada uno en una hora, hasta conseguirlo en los últimos diez minutos.

¿Cómo calificas el voto del diputado Neftalí Zamora? Él era compañero tuyo en Vamos.

Lamentable e incoherente. Hizo lo que antes criticaba; es la evidencia del peso de los pactos detrás de esos votos. Más preocupante aún es que diputados jóvenes en política se presten para eso.

Naufragó el debate de las reformas electorales para este año. ¿Qué se puede rescatar de ellas en 2027?

Son rescatables si los diputados empiezan a pensar en la democracia y no en cómo enquistarse en el poder. Siempre va a depender de la vigilancia y participación ciudadana, exigiendo a sus diputados y cuestionándolos.

El Legislativo, históricamente, en los últimos años, ha estado supeditado a los lineamientos del Gobierno. En este caso, del 1 al 10, ¿qué tan arrodillada está la Asamblea ante el Gobierno?

Un ocho. La verdad es que no puedo dar menos de eso, porque los dos puntos que quedan probablemente son de Vamos y Seguimos. Hemos apoyado propuestas del Ejecutivo que han sido buenas, pero la gran mayoría de los diputados se deben al Ejecutivo con eso de que “tú me contratas a tantas personas en distintos ministerios y tú me das esto para mi población, tú me haces este puente, tú me haces esta carretera”. Entonces, ellos dicen que, como diputado, no pueden golpear al Gobierno dentro de la Asamblea y así están amarrados la gran mayoría de ellos. Hay diputados que me dicen: “Ale, no puedo hacer eso” ¿Por qué? lógicamente, tienen sus pactos con el Ejecutivo de una u otra forma.

¿Hay miedo de algunos diputados de cuestionar al Gobierno?

Por supuesto que hay miedo y habrá diputados que se irán hasta el final del periodo apoyando al Ejecutivo. También he escuchado de otros diputados, que no son de RM, que me dicen que cuando falte un año sí harán el contrapeso al Gobierno, amarrando nombramientos. Ese es el engaño que no puede tener la población. Van a querer hacerse los paladines de la justicia criticando cuando ya han recibido todo por parte del Gobierno.

¿Piensa que también hay temor en la sociedad de cuestionar a las autoridades?

Los grupos organizados han sido muy golpeados. Especialmente, los sectores sociales han sido debilitados: no solo los sindicatos, también los maestros y el sector salud. Los trabajadores portuarios no se atreven a hablar y criticar al Gobierno, que ha hecho todo para que no haya voces disidentes. Los movimientos sociales son parte fundamental de nuestra democracia. A mí me duele que hayan sido totalmente debilitados, quitándoles sus salarios, despidiéndolos y prácticamente llevando a la fuerza policial para intimidarlos. Si hay un mensaje que le puedo mandar al presidente es que de verdad se pueda rodear de personas que piensen distinto a él. Todos sus ministros o asesores le pueden decir “misa”. Señor presidente, váyase a las comunidades. Pregúnteles cómo viven, si tienen agua potable, si les afecta el costo de la canasta básica y si tienen empleo. Hágalo, salga de ese círculo viciado que le dice que todo está bien. Recuerde que usted va a salir y probablemente toda su descendencia va a cargar con las maletas que no deberían cargar, de una buena o una mala gestión. Rodéese de personas que le vayan a decir lo contrario, no lo que usted quiere escuchar.