‘El PRD no tiene dueño y yo no tengo enemigos en el partido’

Balbina Herrera:
  • 11/10/2026 00:00

La veterana dirigente política y secretaria general del PRD habla sobre los choques con el diputado Robinson y advierte de intentos desde el Gobierno para silenciar voces críticas en su partido

La crisis del Partido Revolucionario Democrático (PRD), uno de los colectivos con mayor número de adherentes del país, es reconocida por sus propios dirigentes. Para Balbina Herrera, histórica figura del partido y actual secretaria general, el colectivo lleva años desconectado de la sociedad panameña. La discusión cobró fuerza tras las diferencias surgidas por los cambios propuestos por el diputado y presidente del PRD, Benicio Robinson, a la polémica reforma electoral que debate la Asamblea Nacional. Aunque la iniciativa implicaba quitarle la representación legal que ostenta Herrera para trasladarla al presidente del partido, la exalcaldesa de San Miguelito y exministra de Vivienda evita calificar el episodio como un «golpe de Estado», pero insiste en que el PRD debe renovarse en todos sus cargos. En entrevista con El Polígrafo de La Estrella de Panamá, habla del peso de los diputados en el colectivo, la falta de una postura opositora del PRD y las contradicciones entre los principios partidarios y la actuación en el poder. Además, advierte sobre intentos desde el Gobierno de acallar voces disidentes dentro del partido.

Muchos vieron la reforma electoral impulsada por Robinson como un golpe contra usted. ¿Cuánto durará esta tregua antes de que estalle un nuevo conflicto de ese tipo en el partido?

Para mí, es un tema institucional, no personal. Primero, las reformas electorales son fundamentales para la democracia y, como instituciones de ella, los partidos deben ser fortalecidos. Segundo, en el PRD nos regimos por la Constitución y los artículos 98 y 99 del Código Electoral. Es allí donde se dan los puntos de vista encontrados. A lo interno, hemos planteado que tú no puedes, a través de una ley, intervenir en la vida interna de los colectivos, porque el día de mañana puede ser que, dependiendo de la correlación de fuerzas que haya en la Asamblea, decidas hacer otras cosas en los partidos políticos. Esa es la posición. (...) Somos un partido socialdemócrata y torrijista, con dirección colegiada; hay un equilibrio de poder entre la Secretaría General y la Presidencia. No busco reelegirme; me voy del cargo en 2027, pero seguiré en el partido (...). Voy a sostener que, si este partido quiere discutir las reformas electorales o reformas que lo afecten, tiene que hacerlo a lo interno del partido, con los directores nacionales y el Congreso Nacional. Así lo establece nuestro estatuto.

La reforma del diputado Robinson solo afectaba al PRD, cambiando la correlación en la dirección del partido. ¿Cómo interpreta esa movida?

Primero, no podemos equiparar el PRD al resto de los colectivos; cada uno tiene sus características y nuestro partido tiene las propias. Respeto la iniciativa legislativa de los diputados, pero somos un partido de corrientes diversas. Si se quieren cambios, que vengan desde adentro, fortaleciendo la unidad y la democracia interna; para eso acordamos una comisión para unificar criterios.

¿Hubo alguna consulta interna sobre la reforma?

No.

La propuesta de Robinson, con el apoyo del diputado Raphael Buchanan, ya está en segundo debate. ¿Qué sentido tiene esa comisión si ya va avanzando en segundo debate? Igual podría seguir su curso y aprobarse.

El segundo debate tiene mucha dinámica. Juristas y otros partidos no están de acuerdo. Nosotros vamos a sostener nuestra discusión adentro y eso se va a respetar.

Entonces, lo que salga de allí sería la postura del partido...

Se ha dicho que tendremos una posición unificada. Para esos cambios se debe reformar el estatuto y debe pasar por la máxima autoridad, que es el Congreso Nacional, que se reunirá en 2027.

¿Qué pasa si, pese a esa discusión interna, la Asamblea aprueba los cambios propuestos por Robinson?

Iremos al Tribunal Electoral para que se aclare el tema y, si no, a la Corte Suprema. Insisto, es un tema de institucionalidad y de respetar la Constitución, no de cuestiones personales. El PRD es un partido que no tiene dueño y yo no tengo enemigos en el partido.

¿Quién controla el PRD: los organismos colegiados del partido, los diputados o Benicio Robinson?

Si nosotros seguimos haciendo lo que hemos hecho hasta ahora, vamos a tener el mismo resultado. Hemos perdido la Presidencia de la República, disminuido en diputados y perdido las alcaldías más importantes. Algo no estamos haciendo bien.

Le pregunto porque pareciera que es la bancada o los diputados los que bajan la línea del partido y no al revés...

En un partido no permanente hay grupos (...). Nuestro estatuto establece la bancada de los representantes, el sector de los profesionales, el sector de las mujeres, de la juventud y la bancada del PRD en la Asamblea. Pero, al no tener los otros organismos trabajando, ¿qué tú crees que va a sentirse? Que uno prevalece sobre otro.

¿Cómo revertir entonces ese dominio de los diputados sobre el resto de los sectores del partido?

Esta es una discusión que viene de vieja data. ¿Cuál es la presencia de los diputados en el partido? Claro que es una vocería, claro que es importante, pero no es la única (...). Tenemos que aprender a sentarnos y a escucharnos, aunque no nos guste. Hay algunos que no comparten nuestra posición. Tenemos que escucharnos, perdimos esa esencia. Volver a conectar con la juventud, los profesionales y las bases del partido. Los muchachos de Vamos, con quienes no coincido en algunas cosas, existen porque los partidos tradicionales no les dieron la oportunidad. Muchos de ellos son nietos o hijos de líderes del PRD.

Siempre hablan de las “bases”. ¿Dónde se supone que están esas “bases”?

En el corregimiento, en sus casas, en los distritos.

Esa es una base electoral, no de militantes convencidos...

Son gente con convicción, pero que debemos volver a enamorarlos para que sean activistas de verdad. Ir casa por casa, visitar a sus familias y construir comunidad. Eso lo perdimos, pero sé que lo vamos a recuperar. Mis posturas no son un problema personal con ningún compañero, sea diputado o cualquiera en el partido. Yo puedo coordinar con todos, pero debemos hacer la discusión bien.

¿Hay miedo a disentir en el PRD?

Mira que, más que el miedo a disentir, es la falta de espacios de discusión

A usted la dirección del partido la censuró, siendo una histórica dirigente del PRD y secretaria general. ¿Cuál sería el destino entonces de un militante común de su partido?

Yo les dije a los muchachos que no me iba a pelear con los CDN (Consejo Directivo Nacional) porque es un órgano deliberativo. Cuando tú planteas una decisión de censura de ese tipo, antes debes escuchar a todas las partes. ¿Cómo me vas a censurar si no me has escuchado? Tienes que tener la valentía de ir y escuchar antes de decidir. Luego vinimos aquí (a la sede del partido) y les dije: «Yo no me voy a pelear con ninguno de ustedes». Yo tengo la suficiente experiencia para ser tolerante. ¿Por qué me vas a censurar? ¿Qué hice mal? ¿Caminar el país y recorrer el partido? Tenemos que ser más tolerantes con las diferencias en general en Panamá. Pensar distinto no nos hace enemigos. Yo voy a seguir jugando mi papel y, aunque no esté en la dirección, ten la plena seguridad de que seguiré hablando como dirigente política en este país.

Describe al PRD como socialdemócrata. ¿Qué sería eso en el contexto del Panamá de hoy?

Calidad de vida y apoyar a los más necesitados. En Panamá, muchas familias no comen tres veces al día. ¿Es normal en nuestro país? No. Es atender la inseguridad, la salud y el alto costo de los medicamentos.

¿Eso cómo se traduce en políticas públicas?

Construir un Estado de bienestar, con políticas para los trabajadores y mejorar el sistema de salud pública. No es un tema de ser de izquierdas, sino de derechos humanos.

En los años 90, el PRD reformó el Código de Trabajo en detrimento de los trabajadores. En 2005, aprobó cambios a la seguridad social que afectaron las pensiones y, en 2023, intentó imponer un contrato minero impopular. Estas decisiones evidencian una contradicción entre los principios del partido y sus actuaciones cuando ha estado en el Gobierno...

Sí, tienes toda la razón. Porque no todo el mundo que está en un gobierno del PRD tiene la concepción clara. Luego de ganar, ¿cuántos están realmente conscientes del rol que les corresponde jugar? No hay preparación y descuidamos la formación. El PRD llegó a un momento en que se desconectó de la sociedad panameña. Hay que hacer la autocrítica con humildad, guardar el ego y volver a conectar con los panameños.

El PRD se presenta como oposición. ¿Qué evita que el partido le haga oposición al Gobierno?

Tenemos una institucionalidad muy frágil. Desde que perdimos las elecciones, no nos reunimos con nuestras estructuras.

¿Pero con esa debilidad es para consensuar posturas o para enfrentar al Gobierno?

No, para hablar con la gente. Mira que te estoy hablando de cosas básicas. Perdimos las elecciones y duramos dos años para volver a reencontrarnos. ¿Tú sabes lo que significa eso? Cuando eso, eso, eso te desconecta de tu propia comunidad. Así como nos desconectamos de la ciudadanía, también nos desconectamos de nuestra gente. ¿Sabes lo que la gente nos dice? «Lo estábamos esperando hace tiempo. ¿Por qué llegan hasta ahora?». (...) Cuando tú me dices cómo hacer oposición y qué no se siente, lo primero que tenemos que hacer es mirarnos nosotros hacia dentro. Ese ha sido mi compromiso.

¿Hay temor dentro del partido a hacer oposición?

Yo no te diría eso. Quizás eso pueda ocurrir. Hay gente que te podrá decir: “Oye, mejor yo ni asomo la cabeza para que no se acuerden de mí”. Pero, más que eso, es que la maquinaria del partido no está bien ajustada y se debe reconectar con la gente.

Algunos dirigentes de su partido han denunciado intereses de sectores por “desaparecer” el PRD. ¿Piensa que desde el Gobierno podría haber sectores que buscarían fracturar el PRD?

Desde el Gobierno, yo no te diría que fracturarlo, pero sí te diría que apagar algunas voces. Eso es importante. Y esto no es solo desde este Gobierno; eso también lo tuvimos nosotros después de que perdimos las elecciones en 2009. No es que quieran desaparecerlo, porque a una estructura como la nuestra y a los partidos políticos les costaría mucho desaparecerlo, porque eso afecta a la democracia, pero sí callar las voces de alguna gente. Y eso generar temor en la gente. Eso es verdad. La gente de la estructura de poder popular dice: “No me atrevo, porque tú no sabes si me viene la carpetilla”. Yo no le voy a pedir a nadie que se inmole. Yo solamente te digo que reconozcas cuándo las cosas se hacen bien y cuándo no.