‘El discurso del presidente es de inicio de mandato, pero vamos en el tercer año y sin resultados’
- 05/07/2026 00:00
Sumario: La diputada de Seguimos defiende el rol de la oposición “no taquillera”, critica el discurso del presidente Mulino y rechaza la reapertura de la mina, que considera un negocio de un grupo
La diputada Grace Hernández, que corrió como candidata a la presidencia de la Asamblea en la última elección del Legislativo, asegura que confía en el bloque de oposición, pese a la falta de resultados concretos en la legislatura pasada, y admite que, aunque aspiran a presidir comisiones, reconocen que el oficialismo probablemente mantendrá el control por su mayoría. En este Polígrafo de La Estrella de Panamá, critica a quienes conciben la oposición como una taquilla ante las cámaras, y sostiene que el verdadero contrapeso implica construir consensos, sumar votos y lograr leyes que beneficien a la ciudadanía. Cuestiona con fuerza la posible reapertura de la mina, al considerar que responde a los intereses de un grupo económico y desconoce el rechazo mayoritario de la población al proyecto. A su juicio, Panamá puede avanzar sin depender de esa actividad. Defiende su propuesta de crear un fondo para complementar las jubilaciones precarias con la riqueza de los puertos y analiza el discurso a la nación del presidente José Raúl Mulino.
La Asamblea es un tablero de ajedrez que no es cuadrado, es hexagonal y es tridimensional, todo el mundo juega a la vez. Allí lo que pesa es la estrategia. Una fuerza política hizo la suya y logró su objetivo. Nosotros buscábamos unificar votos para construir un verdadero balance de poderes frente al Ejecutivo.
Ni tensión ni lo bajamos, como bancada decimos partir por delante y presentar nuestro candidato. Betserai es un diputado con capacidad y el país lo recibió muy bien, luego pasamos a las reuniones y el consenso. Ya sabíamos que el Panameñismo evaluaba abstenerse, así que nos reunimos con Vamos para buscar un consenso. Durante esas conversaciones, propusieron cambiar de candidato para unificar sus 15 votos. Betserai planteó que cualquiera de los cuatro diputados de Seguimos podría ser y priorizamos el interés del país. Ese gesto fortaleció la unidad del grupo y permitió alcanzar un consenso.
Mi candidatura fue la alternativa que uniera esos votos de los que no querían votar por allá. Si sumábamos al panameñismo, quizás la figura de la candidatura cambiaba; cuando tú quieres ir sumando fuerzas, tienes que ir cambiando el imán para lograr todos los votos que se puedan. Me siento satisfecha, logramos una buena unión de oposición, aunque no me gusta hablar de oposición, porque yo no me opongo, yo construyo. Lo veo como un contrapeso que también requiere participación ciudadana.
¿Qué es oposición? No es solo quejarse y denunciar, sino trabajar en lo que realmente necesita el panameño. Debemos fiscalizar, claro, pero también tenemos que trabajar fuera de micrófono, logrando incidir para que los proyectos de ley tengan los artículos que el panameño necesita. No todo el mundo hace oposición de la misma manera; hay personas que les gusta pararse en el micrófono y presentarse como más agresivas, pero hay que ser honesto y buscar que las leyes buenas salgan, no es solo dar discursos ante las cámaras. Tenemos que madurar más políticamente para lograr influir en los otros compañeros y lograr legislar para la gente.
Cada quien ejerce el contrapeso a su manera. En mi bancada entendemos que no basta con denunciar: también hay que actuar, construir consensos y conseguir los votos para impulsar cambios.
La diputada Shirley Castañeda no dijo que piensa hacer esto muy rápido, eso es bueno, porque tiene que empezar a activar las comisiones. Tenemos que llegar a la reunión el lunes y nos espera el secretario con los números para poder buscar el consenso, pero si no se consigue tocará ir a votaciones. ¿Qué esperamos? Participar y tener un espacio, pero somos realistas y sabemos que mucha gente quiere liderar comisiones y hay un poder político que tomó el control del Legislativo y, obviamente, ellos van a querer tener esos espacios.
El discurso del presidente fue del primer año de gobierno, cuando ya vamos en el tercer año, como si el gobierno apenas empezara. Se habló de planes, seguridad y confianza, pero en la práctica no he visto resultados concretos, especialmente en temas como la lucha contra la corrupción y la atención a los más vulnerables. Como los jubilados, por eso tenemos un proyecto de ley que da una ayuda, un complemento que se inyectaría a la cédula de esas personas que hoy están jubiladas o pensionadas y reciben menos de $600. ¿Y por qué este sistema? Porque los podemos contabilizar y podemos sacar una matemática, esa que dicen que no existe (...) podemos inyectar dinero a la economía garantizando que vaya directo, porque la AIG ya tiene un programa que se llama Panamá Conecta (...). Tenemos la forma de que le llegue el dinero al empresario, pero ¿cómo? Dándole un oxígeno a esas personas que no tienen tiempo para esperar y no pueden salir a buscar trabajo hoy (...) ese y otros temas estuvieron ausentes en el discurso del presidente.
La Ley 462 lo que hizo fue ayudar a que ellos pudieran seguir ejecutando el sistema sin quedarse sin plata. Fue un apoyo para que el país no se estancara. Pero eso no resuelve todos los problemas; en ese entonces dimos discursos sobre que no se atendía el tema de salud.
Nuestro proyecto no es una pensión mínima, busca mover la economía a través de hacer justicia con este complemento a personas que no reciben ingreso, no pueden salir a buscarlo y tampoco tienen la capacidad física ni el tiempo de vida para hacerlo.
Este proyecto de ley busca hacer justicia en un contexto donde no existen políticas públicas efectivas que reduzcan el costo de vida ni mejoren servicios básicos como la electricidad, el transporte o la infraestructura vial. Los impuestos se pagan, pero el dinero se queda estancado en la burocracia y no se traduce en programas que lleguen a la gente ni en una fiscalización real de su impacto. Hoy vivimos una situación económica crítica, de estancamiento, donde tanto ciudadanos como empresarios están en modo de subsistencia.
Nos reunimos con ellos y les explicamos; igual lo hicimos con el ministro de Economía, Felipe Chapman, que nos dijo que había plata. De allí pensamos ponerle un impuesto al movimiento de contenedores, porque es dinero que viene de afuera. Nos dimos cuenta de que, a pesar de ser el segundo sector que más ingresa al PIB, el sector logístico y marítimo, ellos dicen que prácticamente “no es negocio”, pero realmente son millones que están comprobados con estudios. Además, el proyecto tiene un artículo que dice claramente que el Ejecutivo puede cambiar la forma de financiar el fideicomiso. Si hay dinero, el problema es de voluntad.
Hay una desconexión muy grande entre la gente que trabaja en el sector marítimo, no todos, pero de los que estuvieron en la reunión, la mayoría estaba en esa posición de: ¿qué tiene que ver el sector marítimo con los jubilados? (...) El sector marítimo y logístico de Panamá hace riqueza desde hace muchos años y genera muchos empleos gracias a la posición geográfica que tiene nuestro país y al Canal. ¿Eso de quién es? De todos los panameños. Así que yo pienso que no hay nada que los desligue. Lo que pasa es que lo están viendo como si fuera un aumento de pensión, y se lo he dicho mil veces: esto es una inyección a la economía, pero haciendo justicia con gente que hoy no come. ¿Por qué no podemos matar dos pájaros de un tiro? Hagamos las dos cosas a la vez: inyectemos dinero para las empresas, pero en vez de que se lo den directamente al empresario, déselo al jubilado para que el jubilado se lo entregue al empresario. ¿Cuál es la diferencia?
Este gobierno ha demostrado que es monotemático, pareciera que todo está congelado hasta que resuelvan ese tema (...) porque al final el tema es cómo yo vuelvo algo legal que es ilegal. Ilegal por todos los aspectos, porque algunos dicen: pase o no pase por la Asamblea, a mí me da igual. El problema es que no pueden legalizar algo si no hacen una licitación, si no hacen un plebiscito y preguntan a todo el mundo y Panamá entero se enfila en lo que el país quiera hacer. No es lo que quiera un grupito, es lo que quiera el país. No hay capacidad técnica para fiscalizar; yo nunca voy a olvidar cuando un exministro de Comercio me dijo que, para poder fiscalizar la extracción de arena en mitad del mar, el funcionario del Ministerio de Comercio tiene que pedirle el bote a la empresa que hace la extracción. Eso es la mina, que está pagando el laboratorio que hace el examen de agua al río, ¿cuál va a ser el resultado? Panamá no quiere mina.
La economía puede y necesita mejorar, hay muchos caminos. La economía puede avanzar con otros sectores como turismo, puertos, logística, otras concesiones e infraestructura. Hay muchas oportunidades desaprovechadas, como Colón, que podrían generar desarrollo y empleo. Debemos diversificar el crecimiento, pero no parece haber interés en hacerlo. Nosotros hemos vivido mucho tiempo sin mina y también con mina, ¿cuál es la diferencia? La mina no es la panacea, la mina es el negocio de un grupo que sí genera plata y sí genera cadenas de valor, pero no para el país. Entonces yo aspiro a que este país se active en todos los aspectos, en todo; es posible sin la mina.