‘Ni Costa Rica ni Panamá tienen causal de divorcio, vamos a hacer frontera toda la vida’

Luis Guillermo Solís:
El expresidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís. ERICK MARCISCANO | La Estrella de Panamá
  • 23/05/2026 00:00

El expresidente costarricense, Luis Guillermo Solís, habla sobre el conflicto comercial y diplomático entre Panamá y Costa Rica, su perspectiva sobre la región, el impacto de Estados Unidos y el rol de los contadores de historias

“Ni Costa Rica ni Panamá tienen causal de divorcio. Vamos a hacer frontera toda la vida.” Luis Guillermo Solís es politólogo, historiador y fue el 47° presidente de la hermana República de Costa Rica. En el marco del festival Centroamérica Cuenta, Solís conversó con La Estrella de Panamá sobre política, migración, relaciones con Estados Unidos y el poder de contar una buena historia.

La historia en la agenda noticiosa esta semana ha sido el conflicto entre Panamá y Costa Rica. Originado como una disputa comercial en 2019, pasó por un fallo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2024 favorable a Costa Rica y en 2026 se abre un nuevo capítulo. La flamante presidenta tica, Laura Fernández, anunció que impulsaría “acciones internacionales” contra Panamá por las restricciones comerciales aplicadas a productos agrícolas a lo que respondió el presidente panameño, José Raúl Mulino, anunciando la suspensión de venta de energía eléctrica al vecino país como medida de retorsión.

“El un diferendo complejo en lo técnico y también es un diferendo complejo en lo político, porque las fuerzas económicas tanto en Panamá como en Costa Rica, presionan a los gobiernos, las empresas, para que protejan sus intereses, y hay regímenes comerciales que están siendo cuestionados desde hace muchos años por ambos países”, apuntó Solís. “Ni Costa Rica ni Panamá tienen causal de divorcio, porque vamos a hacer frontera toda la vida y hemos mantenido siempre una relación bastante cordial y debe mantenerse así. Este diferendo debería resolverse en las instancias de la OMC. Costa Rica necesita esa energía,” resaltó.

Solís coincide con el presidente Mulino en que el tema no debe ser debatido en la prensa, y añade que se necesita una vista larga, más allá del escenario local. “Tenemos una agenda sumamente complicada en temas de seguridad, de ambiente, en temas de derechos humanos, de inversiones. Costa Rica y Panamá son los dos países con mayor desarrollo relativo en Centroamérica, una Centroamérica que está en una fase muy complicada de debilitamiento democrático y por lo tanto nuestros diferendos deberían de tener esa perspectiva mayor y buscar esos entendimientos hasta donde se pueda y allí donde no se pueda pues entonces acudir a los órganos establecidos en la normativa comercial y tratar de agilizarlos,” expresó.

El expresidente costarricence conoce bien Panamá y ha sido activo en organismos multinacionales. Entre 2010 y 2012 vivió en Clayton mientras ejercía como representante para Centroamérica y Haití de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), un organismo con sede operativa en la Ciudad de Panamá. También fue observador de la Organización de Estados Americanos (OEA) durante los comicios electorales en Honduras y Guatemala.

Multilateralismo

Cree en el multilateralismo, pero observa un panorama preocupante.

“Soy un multilateralista convencido, pero soy un animal en vías de extinción. Hay una percepción de que estos organismos no están siendo lo suficientemente poderosos, potentes en la defensa de lo que sus propias cartas fundamentales establecen. La OEA se encuentra en un momento de enorme irrelevancia hemisférica. Van a estar aquí en Panamá dentro de pocas semanas y yo esperaría que esta reunión se convierta en un punto de consideración importante al futuro rol de la organización”, comentó Solís.

Advirtió el peligro de la tendencia actual en la que los intereses nacionales se están imponiendo sobre el interés común dentro de estos organismos. “Uno mira con alarma la actitud de las grandes potencias que controlan las Naciones Unidas por vía del Consejo de Seguridad y las membresías permanentes allí en conflictos que son una desgracia humanitaria, como la guerra en Gaza, los ataques en Cisjordania, la guerra en Ucrania, lo que está ocurriendo en Irán, un atropello permanente al derecho internacional, al derecho internacional humanitario, en donde estas organizaciones de jugar un papel central”, lamentó.

Sin embargo, reconoce que la alternativa es más peligrosa. “Lo peor que nos puede pasar es tirar por la borda a una organización multilateral como la OEA. Ya los Estados Unidos dijeron que están considerando la posibilidad de quitarle el financiamiento a la OEA a mitad de su presupuesto, lo cual, para todos los efectos, casi que sería matarla y que podría tener consecuencias sumamente graves para nuestros países, especialmente porque en el caso de la OEA, es la depositaria del derecho internacional americano de derechos humanos”.

Del 22 al 24 de junio se celebrará en Panamá el 56° Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA, que contará con una reunión de alto nivel dónde jefes de Estado se reunirán en el mismo salón dónde 200 años atrás se llevó a cabo el Congreso Anfictiónico. La presidenta de Costa Rica ya anunció que no asistirá.

Sobre el tema, Solís señaló que la presencia de un presidente en este tipo de actos suele ser simbólica, y que usualmente están representados por su canciller u otro funcionario de alto rango. Sin embargo, “deploraría” si Fernández no asiste. “Sería un lindo gesto de los mandatarios poder acercarse en esos momentos. Lo que pasa es que también, y esto lo hemos visto en la Cumbre de las Américas, tanto como en otras reuniones, hay una cierta tendencia, yo diría una cierta renuencia de los jefes de Estado de participar en esta estas reuniones, a las cuales atribuyen poco peso, poca importancia, y eso, por supuesto, es un mensaje que debería de ser adecuadamente registrado y administrado por las mismas organizaciones”.

Mirada regional y migración

“No es un momento de optimismo, veo muy oscura la perspectiva por la propia situación de nuestros países. Se ha producido en Centroamérica un descalabro importante tanto en Nicaragua, como en El Salvador, como en Costa Rica, con niveles crecientes de conflicto entre los poderes, una suerte de marea crecientemente autoritaria que busca destruir la independencia judicial, cosa que ya ocurrió en El Salvador”.

Así fue el diagnóstico de Solís sobre el futuro de la región. Y uno de los factores determinantes es la migración y la política del presidente estadounidense Donald Trump, que conseguido que países como Panamá y El Salvador reciban grupos de migrantes, en condiciones legalmente incluso contra dictámenes de tribunales estadounidenses.

“Hay una relación tensa con los Estados Unidos que ha sido administrada básicamente por vía de la cooperación y la colaboración, para no decir subordinación de los gobiernos centroamericanos a Washington, cosa que por supuesto uno tiene que entender y tiene que ver cómo administra sabiduría y sin rupturas. Pero en el plazo inmediato veo dificultades”, reflexionó Solís. Añadió también el impacto de temas como el cambio climático y la presencia del crimen organizado. Pero a pesar de las dificultades, resalta las oportunidades de desarrollo. “Centroamérica sigue teniendo condiciones que le permitirían surgir, no sé si con nueva fuerza, pero brillar con luz propia en el escenario internacional. Tampoco creo que haya que exagerar, pero sí creo que podríamos ser una región que por vía tanto de la integración creciente como de las propias condiciones del istmo, generar mayor riqueza y mayor bienestar para nuestra gente”.

Contar la historia

La entrevista con Solís se da en el marco del Festival Centroamérica Cuenta, un espacio para escritores, novelistas, poetas y otros contadores de historias para intercambiar ideas y experiencias celebrado de forma itinerante en distintos países del istmo centroamericano.

Ante la coyuntura histórica actual, contar estas historias puede ser más importante que nunca.

“Yo soy historiador profesional, entonces por supuesto que los contadores de historia y quienes estudiamos la historia podemos alertar, ayudar para que errores del pasado no se cometan en el futuro. Recuperar los saberes de nuestras sociedades, entender mejor la hondura y la profundidad de nuestras culturas nacionales y regionales, entender mejor la dinámica de las relaciones sociales en una época que ha cambiado ya creo de manera inexorable siempre permite tener un poco más de amplitud en la perspectiva de los pueblos. Es un gran error dejar de contarnos nuestras historias y hay una riqueza que tiene que ser recuperada y potenciada que festivales como Centroamérica Cuenta busca realizar con excelencia”.

Luis Guillermo Solís
Expresidente de Costa Rica
Soy un multilateralista convencido, pero soy un animal en vías de extinción. La OEA se encuentra en un momento de enorme irrelevancia hemisférica”,