Un consenso inédito en Panamá: América Latina ‘necesita unión regional para influir en el mundo’
- 29/01/2026 00:00
Siete discursos diversos coincidieron en un diagnóstico común: sin actuar como bloque, la región seguirá siendo espectadora frente a disputas geopolíticas, crisis económicas y desafíos transnacionales
Por primera vez en años, líderes de distintos signos ideológicos coincidieron en un mismo diagnóstico: América Latina y el Caribe solo tendrán peso en el mundo si actúan como bloque. Así quedó en evidencia durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por CAF en Ciudad de Panamá, donde presidentes y mandatarios electos colocaron la integración regional en el centro de sus discursos.
Desde la izquierda histórica de Luiz Inácio Lula da Silva hasta la derecha conservadora de José Antonio Kast, pasando por el pragmatismo de Daniel Noboa y el énfasis geoestratégico del anfitrión José Raúl Mulino, el mensaje fue reiterado con distintos acentos: la región no puede seguir fragmentada en un mundo cada vez más polarizado.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue uno de los más enfáticos en su intervención inaugural. Desde Panamá —ciudad cargada de simbolismo histórico para la integración continental— Lula lanzó una crítica directa al orden global actual.
“La división del mundo en esferas de influencia es un retroceso histórico que amenaza la soberanía de nuestros pueblos”, afirmó.
El mandatario brasileño advirtió que América Latina no puede resignarse a ser terreno de disputa entre potencias y llamó a recuperar espacios de concertación regional como la Celac. Para Lula, la integración no es solo un ideal político, sino una necesidad estratégica frente a un sistema internacional en tensión permanente.
Como anfitrión del foro, el presidente panameño José Raúl Mulino planteó una visión pragmática de la integración, vinculándola directamente al poder geopolítico.
“Si América Latina quiere tener peso real en el mundo, debe actuar como un solo bloque”, sostuvo.
Mulino advirtió que el planeta se aproxima a una “gran tormenta” económica y geopolítica, y defendió el rol de Panamá como plataforma logística y punto de convergencia regional. En su discurso, insistió en que el país no compite con la región, sino que la complementa.
“Panamá es un punto de encuentro, no de rivalidad”, subrayó.
Desde Ecuador, el presidente Daniel Noboa llevó el discurso de la integración a un terreno más concreto: la seguridad regional. En un tono directo, alertó sobre el avance del crimen organizado transnacional.
“Los criminales deben ser tratados como criminales”, dijo, al reclamar cooperación regional efectiva.
Noboa sostuvo que ningún país puede enfrentar solo redes que operan sin respetar fronteras y advirtió que sin coordinación regional, América Latina está condenada a perder la batalla contra el narcotráfico y la violencia.
“O estamos juntos, o estamos fregados”, expresó en términos coloquiales.
La presencia del presidente electo de Chile, José Antonio Kast, aportó uno de los contrastes más llamativos del foro. Proveniente de la derecha conservadora, Kast coincidió —al menos en el diagnóstico— con líderes de izquierda.
“Esto trasciende cualquier diferencia política o ideológica”, afirmó tras su intervención.
Kast insistió en que la integración debe enfocarse en resultados concretos: crecimiento, seguridad y reducción de la pobreza. Su discurso buscó marcar distancia de los debates ideológicos tradicionales y colocar el acento en la gestión.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, también se sumó al consenso general. Aunque su discurso no fue difundido íntegramente, su mensaje giró en torno a la cooperación regional como extensión de la defensa democrática.
Arévalo respaldó la idea de que la integración es clave para enfrentar desigualdad, migración y debilitamiento institucional, temas sensibles para Centroamérica.
Por su parte, el presidente boliviano, Rodrigo Paz, quien ganó las elecciones del país hace pocos meses y se presenta con el objetivo de sepultar casi veinte años de gobiernos liderados por el MAS, el partido de Evo Morales, prometió abrir su país al mundo - “Bolivia solo es viable si ustedes son viables”, afirmó. El mandatario suramericano presentó a su país como un destino de interés para las inversiones.
No olvidó la disputa por la salida al mar que su territorio tiene con Chile, pero optó por un giro distinto: “Tenemos más puertos que ustedes, cinco fronteras. Le ofrezco a Chile también nuestros puertos ante un mar enorme del continente como Brasil”.
Por otro lado, Paz engrandeció el rol de Panamá como un país de refugio, pero de igual manera de combate por las democracias, el crecimiento económico y el desarrollo regional.
Subrayó la verdad como eje clave para construir bases sólidas en la región: “Si algo tiene que hacer América Latina es empezar una vez más a construir su destino con la verdad, como instrumento de firmeza de bases sólidas, donde los hombres y mujeres de nuestras naciones sean los beneficiados de esa verdad”, enunció.
Uno de los episodios políticos más comentados del foro fue la participación del presidente de Colombia, Gustavo Petro. Inicialmente, estaba previsto que asistiera la vicepresidenta Francia Márquez. Sin embargo, fuentes oficiales que conversaron con La Estrella de Panamá confirmaron que fue el propio Petro quien tachó la venida de Márquez a Panamá.
Fue el viernes 23 de enero cuando el gobierno colombiano notificó que sería Petro quien acudiría personalmente al foro en su lugar.
En su discurso, Petro reforzó el mensaje integracionista, pero desde una óptica política y social.
“América Latina debe mirarse de tú a tú, sin subordinaciones”, afirmó.
El mandatario colombiano llamó a una integración que no sea solo económica, sino también social y ambiental, y defendió una región capaz de hablar con voz propia frente a Estados Unidos, Europa y China.
Aunque los discursos coincidieron en la necesidad de unidad regional, el foro también dejó en evidencia una paradoja: todos hablan de integración, pero la región sigue profundamente fragmentada.
Las diferencias ideológicas, los intereses nacionales y las agendas internas continúan siendo obstáculos reales. Sin embargo, el mensaje común escuchado en Panamá sugiere que, al menos en el diagnóstico, hay un punto de encuentro.
En un mundo marcado por la competencia entre potencias y el debilitamiento del multilateralismo tradicional, América Latina parece entender que la dispersión ya no es una opción. La pregunta que deja el Foro CAF 2026 es si este consenso discursivo logrará traducirse, finalmente, en acciones concretas.