Philippe Bunau-Varilla: el francés que negoció el futuro de Panamá

Sus intereses en el proyecto canalero, sus gestiones en Washington y su nombramiento diplomático lo convirtieron en una figura determinante y polémica del nacimiento de la República. Dominio Público
  • 01/11/2026 00:00

De accionista de la compañía francesa del Canal a representante diplomático de Panamá, Bunau-Varilla protagonizó uno de los episodios más controvertidos de la historia republicana.

El nacimiento de la República de Panamá, el 3 de noviembre de 1903, estuvo acompañado de una serie de decisiones diplomáticas que marcarían el rumbo del país durante gran parte del siglo XX.

Una de las figuras centrales de ese proceso fue Philippe-Jean Bunau-Varilla, un ingeniero francés que, aunque no era panameño ni había participado directamente en el movimiento separatista como dirigente local, terminó representando al istmo en las negociaciones con Estados Unidos.

Su nombre quedó ligado al Tratado Hay-Bunau-Varilla, firmado el 18 de noviembre de 1903, apenas 15 días después de la separación de Colombia. El acuerdo permitió a Estados Unidos construir y administrar el Canal de Panamá, pero también le otorgó derechos de uso, ocupación y control sobre una franja territorial a perpetuidad, con facultades que excluían el ejercicio de la autoridad soberana panameña en esa zona.

Del fracaso francés a la defensa del canal por Panamá

Philippe Bunau-Varilla nació en París, Francia, el 26 de julio de 1859. Se formó como ingeniero en la École Polytechnique y llegó al Istmo en 1884 para trabajar en el proyecto del canal impulsado por el francés Ferdinand de Lesseps, quien anteriormente había dirigido la construcción del Canal de Suez, en Egipto.

En Panamá, Bunau-Varilla asumió responsabilidades como ingeniero jefe de distintas secciones de la obra. Sin embargo, el proyecto francés enfrentó dificultades financieras, técnicas y sanitarias, entre ellas las enfermedades tropicales, que provocaron miles de muertes entre los trabajadores.

Después de que la compañía del Canal de Panamá quebró en 1888, en medio de acusaciones de fraude, Bunau-Varilla se quedó sin recursos en el Istmo y comenzó a buscar una nueva oportunidad para concretar la construcción de la vía interoceánica.

La quiebra fue declarada formalmente en 1889. Posteriormente, en 1894, se constituyó la Nueva Compañía del Canal de Panamá, que asumió los activos y derechos de la empresa anterior para intentar continuar los trabajos.

Bunau-Varilla regresó a Francia después de adquirir una importante participación accionaria en la nueva compañía. No obstante, los esfuerzos para terminar el canal volvieron a estancarse y la empresa terminó negociando la venta de sus activos y derechos a Estados Unidos.

La operación representaba una oportunidad para recuperar parte de la inversión francesa y evitar que el proyecto terminara en un fracaso financiero definitivo. La compra estadounidense se concretó en 1904, por $40 millones, después de que el Congreso de ese país autorizara la adquisición mediante la Ley Spooner de 1902.

Mientras tanto, el interés de Washington por construir una vía interoceánica continuaba creciendo. La discusión se concentraba principalmente en dos posibles rutas: Panamá y Nicaragua.

La campaña para convencer a Estados Unidos

Bunau-Varilla no abandonó su interés por el proyecto. Por el contrario, se convirtió en uno de los principales promotores de que Estados Unidos escogiera Panamá como ruta para construir el canal.

Con el apoyo del abogado estadounidense William Nelson Cromwell, vinculado a los intereses de la Nueva Compañía del Canal de Panamá, desarrolló una campaña de persuasión dirigida a empresarios, funcionarios y legisladores estadounidenses.

Uno de sus argumentos más recordados estuvo relacionado con la actividad volcánica de Nicaragua. Para contrarrestar la posibilidad de que Washington escogiera esa ruta, utilizó fotografías y sellos postales nicaragüenses que mostraban al volcán Momotombo, como una forma de advertir sobre los riesgos volcánicos de construir un canal en ese país.

La estrategia buscaba reforzar la percepción de que Panamá ofrecía mejores condiciones para el proyecto. Bunau-Varilla también defendió la ventaja de aprovechar los trabajos y las inversiones que los franceses ya habían realizado en el Istmo.

Su campaña coincidió con un momento decisivo para la política estadounidense. En junio de 1902, el Senado de Estados Unidos aprobó la construcción del canal por Panamá mediante la Ley Spooner, que autorizaba destinar $40 millones a la adquisición de los derechos y propiedades de la compañía francesa, condicionada a que se pudiera negociar el territorio necesario.

El siguiente paso fue alcanzar un acuerdo con Colombia, país al que todavía pertenecía Panamá como departamento.

En enero de 1903, Estados Unidos y Colombia firmaron el tratado Herrán-Hay, que contemplaba las condiciones para construir el canal. Sin embargo, el Congreso colombiano rechazó su ratificación, lo que dejó nuevamente en incertidumbre el proyecto estadounidense.

Bunau-Varilla respaldó la alternativa panameña y mantuvo sus gestiones para que el canal se construyera en el Istmo. Su interés no era exclusivamente político: también tenía vínculos económicos con la compañía francesa que esperaba vender sus activos a Estados Unidos.

Un francés como representante de la nueva República

La separación de Panamá de Colombia, el 3 de noviembre de 1903, abrió el camino para negociar directamente con Washington. Sin embargo, el nuevo Gobierno necesitaba garantizar el reconocimiento y la protección internacional de la República, así como concretar el proyecto canalero.

En ese contexto, Bunau-Varilla fue designado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Panamá ante Estados Unidos. Su nombramiento resultó controvertido porque se trataba de un ciudadano francés, sin participación directa como dirigente del movimiento separatista, que además mantenía intereses vinculados al proyecto del canal.

Su cercanía con los sectores que promovían la construcción de la vía y sus contactos en Washington lo convirtieron en una figura útil para las negociaciones. Sin embargo, también concentró en sus manos una responsabilidad diplomática de enorme trascendencia para un país que apenas comenzaba a organizarse como República.

Bunau-Varilla viajó a Washington y negoció directamente con el secretario de Estado estadounidense, John Hay. El resultado fue el tratado que llevaría los apellidos de ambos firmantes.

El tratado que concedió a Estados Unidos el control de la Zona del Canal

El 18 de noviembre de 1903, Bunau-Varilla y John Hay firmaron en Washington la Convención del Canal Ístmico, conocida históricamente como el Tratado Hay-Bunau-Varilla.

El acuerdo estableció condiciones favorables para Estados Unidos en la construcción, administración y protección del canal. Entre sus disposiciones más importantes se encontraba la concesión a perpetuidad de una franja territorial de diez millas de ancho, cinco a cada lado de la ruta del canal, además de otras tierras y aguas que Washington considerara necesarias para el funcionamiento de la obra.

El artículo III fue particularmente significativo: otorgaba a Estados Unidos todos los derechos, poderes y autoridad que ejercería si fuera soberano de ese territorio, excluyendo a Panamá del ejercicio de esas facultades.

A cambio, Estados Unidos se comprometió a garantizar la independencia de la República de Panamá y a pagar $10 millones en concepto de compensación inicial, además de una anualidad de $250,000, que comenzaría nueve años después del intercambio de ratificaciones.

Aunque el tratado aseguraba la construcción del canal, sus condiciones generaron una relación profundamente desigual entre ambos países. Panamá había conseguido el reconocimiento y la garantía de su independencia, pero cedía amplias facultades de control territorial a una potencia extranjera.

La rapidez con la que se negoció y firmó el acuerdo también fue objeto de cuestionamientos. Apenas habían transcurrido dos semanas desde la separación y el país todavía se encontraba en una etapa de organización institucional.

La Junta Provisional de Gobierno aprobó el tratado el 2 de diciembre de 1903, mediante el Decreto número 24. Posteriormente, el Senado estadounidense aconsejó su ratificación el 23 de febrero de 1904 y el intercambio de ratificaciones se realizó el 26 de febrero de ese año.