¿Quién fue Enrique A. Jiménez? El presidente que cambió la historia constitucional de Panamá

La presidencia de Enrique A. Jiménez estuvo marcada por la promulgación de la Constitución de 1946, uno de los hitos jurídicos del Panamá republicano.
  • 08/02/2026 00:00

La vida y obra de Enrique A. Jiménez permiten entender los desafíos de la República en la primera mitad del siglo XX

El 8 de febrero ocupa un lugar particular dentro del calendario histórico panameño al conmemorarse el natalicio de Enrique Adolfo Jiménez Brin, nacido en 1888, una de las figuras políticas más influyentes del país durante la primera mitad del siglo XX.

Aunque no se trata de una fecha asociada a batallas, tratados o gestas militares, su importancia radica en el impacto que tuvo Jiménez en la consolidación institucional de la joven República de Panamá y en los debates que marcaron la evolución de su sistema político.

Panamá a finales del siglo XIX: el contexto de una generación

Enrique A. Jiménez nació cuando Panamá aún formaba parte de Colombia y atravesaba un periodo de inestabilidad política, conflictos armados y tensiones entre liberales y conservadores.

La Guerra de los Mil Días (1899–1902) marcaría profundamente a su generación, dejando secuelas económicas, sociales y políticas que influirían en los líderes que emergerían tras la separación de Panamá de Colombia en 1903.

Jiménez perteneció a una generación de panameños que crecieron en medio del tránsito entre el orden colonial tardío, la pertenencia a la República de Colombia y la construcción de un Estado nacional independiente, condicionado además por la presencia estadounidense en la Zona del Canal.

Formación y ascenso político

Abogado de formación, Enrique A. Jiménez desarrolló una carrera política caracterizada por su participación activa en el liberalismo panameño y su cercanía a los debates institucionales del país. Desde temprano ocupó cargos públicos que le permitieron influir en áreas clave de la administración del Estado, destacándose por su interés en el fortalecimiento del orden constitucional y la legalidad.

Su figura se consolidó en una época en la que Panamá buscaba definir su identidad política, equilibrar las presiones externas y construir instituciones sólidas en un escenario de frecuentes crisis gubernamentales.

Presidencia de la República (1945–1948)

El punto culminante de su carrera política fue su elección como presidente de la República de Panamá, cargo que ejerció entre 1945 y 1948.

Su llegada al poder se dio en un contexto complejo: el país salía de los efectos económicos y sociales de la Segunda Guerra Mundial, mientras se intensificaban los debates sobre soberanía nacional, relaciones con Estados Unidos y el rol del Canal de Panamá.

Uno de los hechos más relevantes de su administración fue la promulgación de la Constitución de 1946, considerada por historiadores y juristas como una de las más avanzadas y progresistas en la historia constitucional panameña. Esta carta magna introdujo importantes garantías sociales, fortaleció los derechos ciudadanos y sentó bases para un Estado más moderno y democrático.

La Constitución de 1946: un legado clave

La Constitución de 1946 es, sin duda, el mayor legado de Enrique A. Jiménez. Bajo su gobierno, Panamá adoptó un texto constitucional que incorporó principios como:

La ampliación de derechos civiles y políticos
El fortalecimiento de las garantías sociales
Una mayor definición del papel del Estado en la economía y el bienestar social

Este marco jurídico respondió a demandas acumuladas desde décadas anteriores y reflejó las transformaciones sociales de la posguerra. Aunque posteriormente sería reemplazada, la Constitución de 1946 marcó un referente en la historia institucional del país.

Tensiones políticas y final de su mandato

El gobierno de Jiménez no estuvo exento de conflictos. Las tensiones entre los distintos sectores políticos, las pugnas internas dentro del liberalismo y la fragilidad del sistema democrático desembocaron en un clima de inestabilidad. En 1948, su mandato concluyó en medio de una crisis política que derivó en un golpe de Estado, evidenciando las dificultades que enfrentaba Panamá para consolidar un sistema democrático estable.

Aun así, su figura no quedó asociada a la represión o el autoritarismo, sino a un intento de fortalecer la institucionalidad en un contexto adverso.

El significado del 8 de febrero en la memoria histórica

La conmemoración del 8 de febrero, natalicio de Enrique A. Jiménez, no solo recuerda a un expresidente, sino que invita a reflexionar sobre una etapa clave de la historia panameña: la transición hacia un Estado más moderno, con mayores aspiraciones democráticas y sociales.

Enrique A. Jiménez falleció en 1973, pero su nombre permanece ligado a uno de los periodos más significativos del constitucionalismo panameño. Su vida política refleja los esfuerzos, aciertos y limitaciones de una generación que intentó consolidar la República en medio de presiones internas y externas.

Recordar el 8 de febrero como su natalicio es, en esencia, recordar una etapa de búsqueda institucional, de debates sobre soberanía y de construcción del Estado panameño contemporáneo.

Más allá de los grandes hitos militares o diplomáticos, fechas como el 8 de febrero subrayan la importancia de los procesos políticos y de los actores civiles en la historia de Panamá. Son recordatorios de que la historia nacional también se construye desde la ley, la institucionalidad y las decisiones tomadas en los espacios de poder.

En ese sentido, el natalicio de Enrique A. Jiménez ocupa un lugar relevante en el calendario histórico panameño, como símbolo de una etapa en la que el país buscó fortalecer su democracia y su marco jurídico.