Antonio Gaudí: el arquitecto de Dios, su camino hacia la santidad y sus obras más emblemáticas de Barcelona
- 02/02/2026 00:00
Antoni Gaudí, creador de la Sagrada Familia, fue declarado venerable por el Vaticano y consolidó a través de los años su figura como el “arquitecto de Dios”. Se espera que el proceso de beatificación avance en junio próximo
El arquitecto español Antoni Gaudí – quien es el máximo representante del modernismo catalán y que es autor de numerosas obras arquitectónicas reconocibles como la famosa Sagrada Familia y la Casa Batlló de Barcelona – es una figura no solamente venerada en su profesión, sino en la religión católica, la cual ve a Gaudí como una figura divina por idear una de las iglesias que más se asemejan a la sensación de estar camino al cielo.
Un reportaje del diario francés Le Monde se hizo eco de ello el pasado domingo al recoger las impresiones de los barceloneses, quienes todavía tienen la impaciencia de que su ciudadano más ilustre – cuyo centenario de su fallecimiento se conmemora este año - pueda ser certificado cuanto antes como un santo por las autoridades eclesiásticas de El Vaticano.
Si bien la Santa Sede ya consideró en abril de 2025 a Gaudí como un ‘venerable’ en el camino de la santidad por iniciativa del Papa Francisco, su sucesor, el Papa León XIV, será el encargado de continuar con la iniciativa dispuesta por su predecesor en junio próximo.
Una decisión que en 2025 fue llevada a cabo por Francisco gracias al aporte de historiadores, teólogos, cardenales y obispos del Dicasterio de las Causas de los Santos de la Santa Sede. Un venerable – que es el estatus bajo el que ahora mismo está Gaudí en los ojos de El Vaticano – es un cristiano que, con motivo de haber vivido de acuerdo con las virtudes cristianas, es candidato a ser beatificado.
La consideración de venerable constituye asimismo el segundo paso en el camino de la canonización, después de haber sido examinada la práctica “constante y alegre de las virtudes teologales y morales durante un largo período de su vida”, según afirma el sitio web de la propia Sagrada Familia.
El diario británico The Guardian, por su lado, aseguró que muchos admiradores de Gaudí – al hacer un estudio dedicado a su obra – se convirtieron al catolicismo. Un aspecto que, según afirmó a este rotativo en el año 2003, el presidente de la Asociación para la Beatificación de Gaudí José Manuel Almuzara. De este modo, Barcelona y los seguidores de la obra de Gaudí lo consideran como ‘el arquitecto de Dios’.
Una de las tantas biografías – citadas por Le Monde – sobre Gaudí contiene esta descripción en la que, más allá de lo informativo, se implora al Vaticano a considerarlo de una vez por todas un santo de la fe católica: “Dios, nuestro Padre, que insuflaste en tu siervo Antoni Gaudí, arquitecto, un gran amor por tu Creación (...) Concédeme el éxito en el cumplimiento de mi tarea y dígnate glorificar a tu siervo Antoni, otorgándome, por su intercesión, la gracia que te pido (enuncia tu petición). Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.”
Una de las obras singulares de Barcelona, sin duda, es la de la Sagrada Familia cuya construcción comenzó en el año 1882. Un año después, Gaudí asume la conducción del proyecto y lo transformó por completo, contemplándolo como una iglesia dispuesta a reflejar la divinidad en conjunto con las piedras, la luz y la naturaleza. El arquitecto catalán le dedicó más de 40 años de su vida a la obra, a la que entregó su vida por completo hasta su muerte en 1926.
La obra quedó inconclusa por diversas razones, entre ellas, los destrozos que le ocasionó la Guerra Civil española, el desafío de interpretar la visión del propio Gaudí, y las dificultades económicas. Cultor de la paciencia, Gaudí encarnó la frase: “Mi cliente no tiene prisa”.
Otra de las obras que forman parte del paisaje urbano de Barcelona es la Casa Batlló. Situada en pleno Paseo de Gracia, se trata de una de las creaciones más representativas de Antoni Gaudí y una muestra clara de su originalidad creativa. Reformado entre 1904 y 1906, el edificio —hoy uno de los más visitados por turistas de todo el mundo— da la impresión de estar vivo: su fachada ondulante, recubierta de mosaicos de colores, recuerda el movimiento del mar; los balcones evocan máscaras o calaveras, y el tejado, con forma de lomo escamoso, se vincula a la leyenda de Sant Jordi y el dragón. En el interior, Gaudí prestó especial atención a la luz, la ventilación y las formas orgánicas, logrando un espacio donde funcionalidad y estética conviven en armonía. Un ambiente fantasioso que recuerda a la estética de otros artistas como Salvador Dalí.
Estas mismas características se aprecian en La Pedrera, considerada hoy uno de los grandes referentes del modernismo catalán. Construida entre 1906 y 1912, su fachada de piedra, marcada por líneas curvas y sinuosas, rompe con la arquitectura tradicional y sugiere una masa rocosa modelada por la naturaleza. En la azotea, las chimeneas de formas escultóricas, a menudo comparadas con figuras humanas o guerreros, crean un entorno singular y casi onírico. Gaudí concibió el edificio con una visión innovadora, incorporando patios interiores que favorecen la entrada de luz y aire, lo que convirtió a La Pedrera en una obra pionera tanto desde el punto de vista estético como funcional. Un edificio que sería la residencia de importantes figuras de la élite barcelonesa.