Cannes: la antesala del Oscar
- 03/05/2026 00:00
Unos de los caminos hacia la estatuilla dorada, es participar previamente en el Festival Internacional de Cine de Cannes. Veamos la ruta de esa relación
El Festival Internacional de Cine de Cannes, un proyecto que surge en 1946, es uno de los encuentros competitivos más importantes dedicados al séptimo arte mundial.
Su edición 76 será del 12 al 23 de mayo de este 2026, y promete, como es de rigor, mostrar lo mejor de lo mejor de la mano de directores como Pedro Almodóvar, Jeanne Herry, Léa Mysius, Rodrigo Sorogoyen, Pawel Pawlikowski, Marie Kreutzer, Ira Sachs, Arthur Harari y muchos más.
Todos los cineastas estarán emocionados de estar en un certamen que está a la altura de otros festivales de categoría A como Venecia, Berlín, San Sebastián, Locarno, Shanghái, Mar del Plata o Montreal.
Aunque hay otra poderosa razón para que ellos y sus colegas estén contentos al estar por esos días de mayo en esta ciudad francesa.
Con los años, el Festival Internacional de Cine de Cannes ha sido un escaparate perfecto para promover a esas producciones, en particular las de corte más independiente, que aspiran luego a recibir nominaciones al Oscar, ese codiciado premio que entrega -desde 1929- la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.
En cada versión, Cannes presenta en su selección oficial entre 20 y 22 producciones, más otras 60 o 70 fuera de competencia o repartidas entre las secciones Un Certain Regard, Semana de la Crítica y Queer Palm.
Su impacto en la llamada Meca del Cine fue paulatino. En los años 1990 su influencia fue reducida y fue en la siguiente década cuando su repercusión fue mucho mayor, hasta llegar a la actualidad, cuando estar en Cannes es un gran aliciente promocional para cualquier filme que aspire a ser tomado en cuenta por los miembros con derecho a voto de la Academia de Hollywood.
En la actualidad existe un 20% de posibilidades de que sean nominados a la estatuilla dorada los títulos seleccionados previamente por Cannes.
La apuesta de estar en la quiniela del Tío Oscar aumenta -hasta un 40%- si los filmes se quedan con la máxima distinción del festival (la Palma de Oro) como ocurrió con Parasite, Triangle of Sadness o Anatomy of a Fall.
¿Cómo constatar esa evolución? Se registraron varios factores que permitieron este desarrollo. Por una parte, la Academia de Hollywood ha tenido una amplia apertura durante los años recientes, lo que permitió que cada año reciba entre sus filas a docenas de nuevos miembros procedentes de países diversos y con esto la institución tuvo mayor cantidad de votantes que se inclinaban por estéticas diferentes y más arriesgadas.
Todo comenzó específicamente en el 2016 cuando se destapó la polémica de #OscarSoWhite, en la que se denunció algo que venía pasando desde hace demasiado tiempo: era más frecuente que los artistas blancos fueran nominados que creadores, igualmente valiosos, de otros colores de piel y procedencias. Para sanar esa injustica, desde entonces, aumentaron los nuevos votantes de África, Asia y el Viejo Continente.
El propio Cannes amplió su concepto de festival solo dedicado a una determinada manera de entender el arte experimental y esa apertura a otros lenguajes y narrativas cinematográficas dio como resultado que aceptara películas que podían interesar a esos nuevos académicos de los que hablé en el párrafo anterior.
Mientras que los productores de las películas premiables ya no solo postulaban sus filmes para que formaran parte de la programación de festivales dentro de Estados Unidos como Sundance, Tribica, SXSW, Nueva York, Seattle, Atlanta, Chicago y Santa Bárbara. Ahora también se esforzaban para que sus cintas estuvieran en la crema y nata de los festivales europeos y asiáticos.
Ese enganchar las películas que están en Cannes con la estatuilla dorada comenzó, de manera cada vez más evidente, a partir de la década de 1990 con largometrajes que se llevaron la Palma de Oro como The Piano (1993, 8 nominaciones al Oscar y venció en las categorías de actriz para Holly Hunter, actriz de reparto para Anna Paquin y guion original), Pulp Fiction (1994, obtuvo 7 nominaciones y venció en el aparte de guión original) y Secrets & Lies (1996, 5 nominaciones y consiguió guion original).
También conquistaron la Palma de Oro y les fue bien en el Oscar a The Pianist (2002, mejor director, actor y guión adaptado), Amour (2012, mejor película internacional), Parasite (2019, mejor película, director, guion original y película internacional) y Anora (2024, mejor película, dirección, guion original, montaje y actriz principal para Mikey Madison).
Hay títulos de aquella época que pasaron por Cannes (sin ganar la Palma de Oro) y después tuvieron acción en el Oscar como Cyrano de Bergerac (1990, 5 nominaciones, logró mejor vestuario), Il Postino (1995, 5 nominaciones, venció en mejor banda sonora), Shine (1996, 7 nominaciones y se alzó con mejor actor para Geoffrey Rush), Life Is Beautiful (1998, 7 nominaciones y estatuillas para el actor Roberto Benigni, más película extranjera y música) y All About My Mother (1999, mejor película extranjera).
Otras visitaron Cannes y estuvieron nominadas al Oscar, aunque se fueron con las manos vacías en ambas ceremonias como Farewell My Concubine (una nominación), Three Colors: Red (tres), The Sweet Hereafter (dos) y Central Station (dos), entre otras.
Entre el 2000 y 2009 visitaron Cannes y el Oscar cintas como Amores perros (nominada a película extranjera), Babel (ganó guion original), El Laberinto del Fauno (6 nominaciones, Oscar para su fotografía, dirección artística y maquillaje), The Diving Bell and the Butterfly (4 nominaciones) y Waltz with Bashir (nominada a película extranjera).
De 2010 a 2019 se da el caso de Amour (Palma de Oro y Oscar a mejor película internacional), The Great Beauty (Oscar a mejor película internacional), Biutiful (2 nominaciones), Midnight in Paris (Oscar al guion original), The Artist (Oscar a mejor película, director, actor para Jean Dujardin, banda sonora y vestuario) y Nebraska (6 nominaciones), entre otras.
Todos los festivales de cine de categoría A dan prestigio y publicidad positiva gratuita. Aunque, entre ellos, ha terminado creándose una especie de especialidad en áreas concretas a la hora de su vinculación con el premio Oscar.
La industria que mueve el de Toronto lo hace el más fuerte, ya que es el sitio idóneo para cerrar acuerdos de distribución porque convoca a la mayor cantidad de representantes de estudios, plataformas digitales y agentes.
El de Venecia es el espacio idóneo para que los actores que allí destacan en la Colpa Volpi (dedicada a la interpretación), después tengan mucho chance de repetir esa experiencia con los integrantes de la Academia de Hollywood como le pasó a Joaquin Phoenix, Cate Blanchett, Sean Penn o Emma Stone.
¿Quieres saber más de estos otros festivales de cine? Ese es un análisis de otro costal.
El autor es miembro de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci).