¿Abejas silvestres en peligro? Hallan rastro de un parásito en Panamá

Entre los autores de la investigación está Gaspar Bruner-Montero, quién es investigador de la Estación Científica COIBA-AIP y miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI-SENACYT). Cedida
  • 26/10/2026 10:20

El hallazgo, documentado por primera vez en esta especie, abre nuevas interrogantes sobre las interacciones entre microorganismos y polinizadores nativos

Un equipo de científicos detectó ADN compatible con Nosema ceranae, un microorganismo parásito conocido por afectar principalmente a las abejas melíferas, en ejemplares de Euglossa imperialis, una especie de abeja silvestre presente en los bosques tropicales de América.

El hallazgo, documentado por primera vez en esta especie, abre nuevas interrogantes sobre las interacciones entre microorganismos y polinizadores nativos.

Los resultados forman parte de la investigación “Detection of Nosema ceranae in Euglossa imperialis (Apidae) and a synthesis of host associations across Hymenoptera”, publicada en la revista científica internacional Environmental Entomology, volumen 55, número 5, de 2026.

Entre los autores de la investigación está Gaspar Bruner-Montero, quién es investigador de la Estación Científica COIBA-AIP y miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI-SENACYT).

Para el estudio, los investigadores analizaron 82 abejas macho recolectadas en dos localidades de Panamá: el Parque Nacional Camino de Cruces y Ciudad del Saber.

Mediante pruebas moleculares de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), identificaron material genético compatible con el microorganismo en el tracto digestivo de los insectos.

Los resultados mostraron diferencias entre ambos sitios. En el Parque Nacional Camino de Cruces, 34 de las 44 abejas examinadas dieron positivo, equivalente al 77.3%. En Ciudad del Saber, la detección se registró en 12 de los 38 ejemplares analizados, es decir, el 31.6%.

La diferencia fue estadísticamente significativa, aunque el estudio no determinó qué condiciones ambientales podrían explicar los resultados. Tampoco se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre la estación seca y la lluviosa.

Los científicos plantean que futuras investigaciones deberán examinar factores como la temperatura, la humedad, la cobertura vegetal y la composición de las comunidades de polinizadores para comprender mejor las variaciones observadas.

En este caso, los resultados no permiten establecer si Nosema ceranae puede reproducirse dentro de Euglossa imperialis ni si representa un riesgo para su salud.

Una de las posibilidades es que el material genético haya llegado al tracto digestivo mediante el contacto con flores u otros recursos contaminados, sin que se haya establecido una infección.

Para esclarecerlo, será necesario realizar análisis adicionales, como observaciones microscópicas, pruebas moleculares complementarias y experimentos que permitan evaluar la capacidad del microorganismo para infectar a esta especie.

También se requiere confirmar los productos de PCR mediante secuenciación, una verificación que no se realizó en el estudio.

Nueva línea de investigación

Las abejas de las orquídeas pertenecen al grupo Euglossini y se caracterizan por sus tonalidades metálicas, que pueden variar entre verdes y azules intensos. Los machos recolectan sustancias aromáticas de flores y otras fuentes naturales, que utilizan durante su comportamiento reproductivo.

Como grupo, estas abejas participan en la polinización de diversas plantas tropicales, incluidas numerosas especies de orquídeas. Su actividad contribuye a la reproducción vegetal y al mantenimiento de las relaciones ecológicas de los bosques.

Por ello, conocer los microorganismos con los que interactúan constituye una nueva línea de investigación para comprender su biología y ecología. Sin embargo, todavía no se ha establecido si la presencia de Nosema ceranae tiene algún efecto sobre la salud o la supervivencia de Euglossa imperialis.

Además del trabajo de campo en Panamá, el equipo revisó literatura científica sobre las asociaciones de microorganismos del género Nosema con diferentes himenópteros, entre ellos abejas y avispas.

Entre las hipótesis que deberán investigarse está la posibilidad de que las flores compartidas por abejas silvestres y abejas melíferas funcionen como puntos de contacto con microorganismos presentes en el ambiente.

Aunque el hallazgo no demuestra la existencia de una nueva enfermedad en las abejas silvestres, aporta evidencia molecular sobre una asociación que no se había documentado en esta especie y plantea nuevas preguntas para la investigación de los polinizadores tropicales.