De la investigación a la decisión: cuando la ciencia se convierte en política pública
- 21/08/2026 00:00
Producir conocimiento y que quienes toman decisiones lo utilicen para el bienestar de la población y del ambiente, es un desafío de la ciencia
Una investigación científica no termina cuando se publica un artículo en una revista indexada, se presenta en un congreso, o se incorpora a una tesis universitaria. Ese puede ser el cierre de una etapa académica, pero no necesariamente el comienzo de su impacto en la sociedad.
El verdadero valor de buena parte del conocimiento científico está en su capacidad para ayudar a comprender los problemas que enfrenta un país y aportar evidencia para encontrar soluciones. Para que esto ocurra, los resultados de las investigaciones deben cruzar las puertas de las universidades y centros de investigación, y llegar a quienes toman decisiones: ministros y sus equipos técnicos, alcaldes, representantes de corregimiento, diputados, autoridades locales y nacionales, y funcionarios responsables de diseñar, implementar y evaluar políticas públicas.
Sin embargo, la ciencia no sustituye las decisiones políticas. Tampoco puede resolver por sí sola problemas que tienen dimensiones económicas, sociales, culturales o administrativas. Pero puede ofrecer evidencia confiable para comprender mejor una realidad, anticipar sus consecuencias y evaluar qué alternativas pueden funcionar.
En Panamá, esta conexión es importante. Durante décadas, la población ha enfrentado desafíos relacionados con el suministro de agua potable, la movilidad, el acceso a los servicios de salud, la infraestructura, el crecimiento urbano y la contaminación. Son problemas complejos que requieren decisiones informadas y una visión de largo plazo.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11, plantea la necesidad de construir ciudades y comunidades sostenibles, establece metas para avanzar hacia modelos urbanos más inclusivos y resilientes, incluyendo los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural. Alcanzarlas requiere, entre otras cosas, conocer mejor nuestro territorio, generar datos, analizar evidencias y escuchar los resultados de quienes investigan estos fenómenos.
Uno de los grandes retos de la ciencia contemporánea es lograr que el conocimiento sea comprensible y útil para personas que no necesariamente son especialistas en el área. Por ejemplo, un investigador puede dedicar años a estudiar la movilidad urbana, las condiciones de ventilación de las viviendas en Panamá, o los efectos de una política pública. Sus resultados pueden ser rigurosos y relevantes, pero si permanecen únicamente en una publicación académica, su alcance será limitado.
Quien debe decidir, necesita respuestas concretas: ¿cuál es el problema?, ¿a quién afecta?, ¿qué evidencia existe?, ¿qué alternativas pueden aplicarse?, ¿cuánto podrían costar?, ¿qué beneficios generarían?, ¿qué riesgos deben considerarse?, ¿qué instituciones tendrían que participar?
Es allí donde adquieren importancia herramientas como los Policy Brief. Se trata de documentos breves que traducen investigaciones complejas en información accesible para los responsables de formular y ejecutar políticas públicas.
En este contexto surge la iniciativa Senacyt Policy Brief, una revista digital de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) cuyo propósito es visibilizar propuestas y recomendaciones de políticas públicas elaboradas por grupos de investigación a partir de estudios sistemáticos y rigurosos.
La iniciativa busca fortalecer el vínculo entre la investigación académica y la toma de decisiones en el ámbito público. Los Policy Brief sintetizan resultados de investigaciones científicas y los presentan en un formato accesible, conciso y relevante para quienes diseñan, implementan y evalúan políticas públicas. A la fecha, se han publicado 10 documentos que se encuentran en el sitio web de la Senacyt, en la sala de publicaciones (Policy Briefs - senacyt), que abordan:
Los investigadores autores de estos documentos son: Jazmín Mack, María Lourdes Peralta, Franchesca González Olivardía, Jorge Quijada Alarcón, Miguel Chen, Graciela Arosemena, Silvia Arroyo, Juan Javier Moreno y Alcibiades Villarreal.
En marzo pasado, se realizó el foro “Panamá: Hacia una ciudad sostenible”. La Senacyt ha hecho dos entregas de los Policy Brief: a autoridades y a investigadores de la Universidad Tecnológica de Panamá, y a otro grupo de investigadores, académicos y autoridades de instituciones gubernamentales, el pasado 11 de agosto.
Las investigaciones reunidas en los Policy Brief muestran que la ciencia puede aportar respuestas a problemas cotidianos que muchas veces parecen exclusivamente políticos o administrativos. Por ejemplo, mejorar la ventilación de las viviendas requiere comprender las barreras técnicas, económicas y de gobernanza que dificultan alcanzar condiciones adecuadas en los hogares.
Respecto al modelo urbano vigente, este no contribuye de forma efectiva a la reducción del consumo de recursos, la generación de residuos ni las emisiones de gases de efecto invertido. Además, el crecimiento urbano tiene dos patrones insostenibles: concentración vertical no planificada en corregimientos como San Francisco, y dispersión periférica descontrolada hacia el Este.
La resiliencia y sostenibilidad de la vivienda urbana plantea la posibilidad de contar con un marco para evaluar, comparar y clasificar las viviendas panameñas según criterios de resiliencia y sostenibilidad, en lugar de asumir que existe un único modelo adecuado para todos los contextos.
El bienestar y la percepción ciudadana abre otra dimensión: cómo articular de manera coherente el bienestar material, la percepción de los ciudadanos, el territorio, las intervenciones públicas y el presupuesto. En materia de movilidad y planificación urbana, la investigación puede ayudar a identificar las causas de los problemas y plantear soluciones concretas.
La protección del patrimonio cultural también requiere esta conexión. Frente a las amenazas crecientes, conectar el marco legal con la planificación urbana puede contribuir a pasar de la desprotección a una verdadera integración del patrimonio en el desarrollo de las ciudades.
Otro ejemplo es el Plan Verde Urbano que propone mirar los espacios verdes no simplemente como elementos decorativos de una ciudad, sino como parte de su infraestructura. Establecer estándares de áreas verdes por habitante, garantizar la conectividad ecológica, incorporar soluciones basadas en la naturaleza y avanzar hacia una mayor autosuficiencia urbana, son decisiones que pueden apoyarse en conocimiento científico.
Este tipo de propuestas demuestra que la investigación no pertenece exclusivamente a los laboratorios. También está presente en las calles, los barrios, los sistemas de transporte, las viviendas, los parques, los hospitales, las fuentes de agua y los planes de desarrollo de una ciudad.
Para la ciencia, producir conocimiento y que este sea utilizado, es un desafío.