De no gustarle las matemáticas a ganar medallas: la historia de Valentina Lopera
- 05/08/2026 00:00
La joven, que anteriormente ganó competencias en India y Malasia, asegura que las matemáticas pasaron de ser una materia difícil a una pasión que la impulsa a perseguir su sueño de estudiar ingeniería en el MIT
Para Valentina Lopera Román, de 11 años de edad, las matemáticas son un pasatiempo divertido que le genera éxitos memorables tales como el segundo lugar que cosechó recientemente en las Olimpiadas Internacionales de Ábaco y Aritmética Mental AIAMA 2026, que se celebraron los días 25 y 26 de julio en la ciudad de Taipéi (Taiwán), congregando a niños y jóvenes de diversos países en una de las competencias más importantes del mundo en cálculo mental y manejo del ábaco.
Un certamen – organizado por la Asociación Internacional de Ábaco y Aritmética Mental - que no solo evaluó la velocidad, la precisión y las destrezas mentales en el ámbito de las matemáticas, pero también consistió en promover el intercambio cultural entre los participantes.
En conversación con La Estrella de Panamá, Lopera Román aseguró que fue una experiencia ‘muy bonita’. “Es un honor representar a mi país, Panamá, en una competencia internacional. Me alegra que personas de otros lugares del mundo puedan ver que en Panamá también hay niños y niñas capaces de alcanzar sus sueños con esfuerzo, práctica y dedicación”, agregó.
Esta no es la primera vez que la joven concursante representa a Panamá en un evento de estas características. Por ejemplo, Lopera Román se hizo con el primer lugar de las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas en Malasia, en la categoría del grupo E, logrando destacarse entre regiones de prestigio académico, como Japón, Taiwán, Corea del Sur, India, Indonesia, China, Sudáfrica y el país anfitrión.
En el año 2024, se ganó el premio Champion en las olimpiadas internacionales de matemáticas llevadas a cabo en Mumbai (India). En esa competencia realizó operaciones de suma y resta con y sin decimales, multiplicación y división en 1 y 3 minutos.
En el caso del certamen en Taiwán, se midió ante los presentes con pruebas de suma, multiplicación y división en modalidades de un minuto y tres minutos. “En las multiplicaciones de un minuto trabajábamos operaciones de dos cifras por una cifra, mientras que en las de tres minutos resolvíamos ejercicios de tres cifras por tres cifras y de cuatro cifras por dos cifras”, añadió.
La preparación fue bastante larga ya que comenzó en marzo y se extendió hasta el momento de la competencia. Si bien recuerda que fue un proceso exigente, matiza que a la vez fue divertido, ya que aprendió muchos trucos y técnicas que le ayudaron a mejorar en cada operación. Además, todo ese aprendizaje también le ha servido para las clases de matemáticas que recibe en el colegio, así como en otras situaciones de la vida diaria.
Lopera Román admite que al principio no le gustaron las matemáticas. Sin embargo, cuando se inscribe en la academia Wheeminds cambia su relación con ellas.
Los instructores les plantean retos con tablas de multiplicar o con operaciones grandes. Colocan varios números en una hoja y, mientras, deben resolver las operaciones para encontrar la respuesta correcta. También se realizan ejercicios similares con divisiones.
Los profesores preparan estos juegos según el nivel de cada estudiante, al tiempo que hay actividades que realizamos mediante aplicaciones educativas.
“Cuando era pequeña no me gustaban las matemáticas y además me costaban mucho. Por eso mis padres me inscribieron en la academia Wheeminds. Allí aprendí distintos métodos para mejorar, utilizando las manos, la aritmética mental y el ábaco. Lo que más me ayudó fue que todo se enseñaba mediante técnicas y ejercicios divertidos. Poco a poco fui mejorando y terminé enamorándome de las matemáticas. Lo divertido que es me motiva a seguir aprendiendo”, admite la concursante, quien antes de la entrevista realizada el pasado 2 de agosto, tuvo la oportunidad de recorrer la Presidencia de la República y El Hatillo, la sede de la Alcaldía capitalina.
Ella estuvo acompañada en esas visitas por sus compañeros de Wheeminds quienes también conformaron la delegación panameña a Taipei como Ariel Avilés, Elián Aguilar, Carlos Rodríguez, Xinxing Montenegro, Ricardo Bell y Leena Anilbhai.
Lopera Román contó que el alcalde capitalino Mayer Mizrachi les felicitó y les dijo que siguieran adelante ya que podían inspirar a muchos más niños a perseguir sus sueños y demostrar que las matemáticas no son tan aburridas como algunas personas creen.
La competencia en Taiwán no solo le sirvió para poner a prueba las capacidades aprendidas, sino el haber tenido la posibilidad de conocer a otros niños que, como ella, siguen practicando hasta alcanzar el éxito.
“Me sentí muy feliz porque pude conocer a otros niños que también se esfuerzan mucho para cumplir sus metas y representar a sus países, igual que nosotros. Además, eran muy amigables y fue bonito compartir con ellos. También nos contaban sobre las tradiciones de sus países y nosotros les hablábamos de Panamá. Cada vez que vamos a competencias internacionales, intercambiamos con los demás concursantes objetos representativos de Panamá y conocemos más sobre la cultura y las tradiciones de otros países”, rememoró.
Ya Lopera Román se prepara para las siguientes olimpiadas de matemáticas que tendrán lugar el próximo año en Tokio (Japón). Siendo también una atleta deportiva, la concursante es consciente de que cuando juega flag football y calcula distancias y tiempos en el proceso, eso también le sirve para poner su mente a prueba en competencias donde la resolución de problemas en el menor tiempo posible es la tónica fundamental.
A pesar de los altibajos que puedan haber en el proceso, Lopera Román tiene una cosa clara: que volverá a esforzarse aún más que en los años anteriores para obtener un mejor resultado y seguir mejorando. Su sueño más adelante es estudiar ingeniería en el Instituto de Tecnología de Massachussets (Estados Unidos). (MIT, por sus siglas en inglés)
A aquellos que sueñan con lograr sus sueños, les dice lo siguiente: “Nunca se rindam. Los sueños se pueden alcanzar con esfuerzo y práctica. Es importante no pensar que uno no puede lograr algo. Hay que creer en uno mismo, seguir intentándolo y trabajar para conseguirlo”.