Entre matices de azul, la salud del océano y el futuro de la sociedad
- 02/10/2026 00:00
Del 21 al 25 de septiembre, profesionales, investigadores, estudiantes e instituciones se reunieron en el XXI Congreso Latinoamericano de Ciencias del Mar (Colacmar) en Panamá. Expertos abordaron los avances en biología marina, oceanografía, genética y cambio climático
Más allá de las costas y playas, en las profundidades del océano, existen criaturas poco conocidas y accidentes geográficos como en el medio terrestre. Pero la oscuridad total, las temperaturas gélidas y la presión extrema, son factores que históricamente han dificultado el estudio de estos ecosistemas. No es cualquier vehículo o instrumento que puede bajar al mar profundo.
“Se invierte muchísimas veces más en la exploración del espacio que en estudiar nuestro propio planeta”, comentó el Dr. Jorge Cortés Núñez, profesor emérito de la Universidad de Costa Rica, durante el XXI Congreso Latinoamericano de Ciencias del Mar (Colacmar) 2026, celebrado en Panamá.
El Dr. Cortés Núñez conversó sobre la exploración del océano profundo, definiendo sus límites físicos y destacando que este bioma constituye el 99% del volumen habitable de la Tierra. Mencionó hábitats fascinantes como las ventanas hidrotermales, las llanuras abisales y sus cerros, los montes submarinos, donde habitan especies de una longevidad asombrosa y alta especialización.
A través de la descripción de estructuras geológicas explicó cómo la vida prospera mediante procesos químicos en lugar de luz solar, subrayando fenómenos como las migraciones verticales masivas y los criaderos de especies en zonas de calor geotérmico.
Aún en la oscuridad hay muchos colores en la profundidad. La gran parte del planeta es oscuro y la única luz que va a haber ahí es la bioluminiscencia y por algunas reacciones químicas. Uno de los grupos más importantes de aguas profundas son los octocorales, corales negros y esponjas, que construyen ambientes para otros organismos.
Su mensaje final fue: transformar la investigación científica, abogando por una colaboración equitativa con América Latina donde se priorice el liderazgo local, el uso de tecnologías avanzadas como los vehículos operados remotamente y la preservación de muestras biológicas en sus países de origen.
El Dr. Milton Kampel, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, compartió una visión integral sobre la evolución de la observación oceánica, destacando la transición desde los primeros sensores espaciales hasta el uso actual de la inteligencia artificial y los gemelos digitales. Detalló cómo las mediciones satelitales permiten monitorear variables críticas como la temperatura superficial, la clorofila y el impacto del cambio climático en ecosistemas costeros.
Explicó que, a pesar de que los satélites ofrecen una cobertura global única, dependen de mediciones directas en el sitio para validar su precisión y garantizar resultados confiables. Es importante la complementariedad con mediciones locales de sensores in situ, robots autónomos y modelos numéricos de inteligencia artificial para comprender la estructura profunda del mar. Resumió que las nuevas misiones hiperespectrales y la necesidad de cooperación regional en América Latina es importante para gestionar recursos y alertas tempranas.
Finalmente, planteó que el desafío actual no es solo recolectar grandes volúmenes de datos, sino transformarlos en información estratégica para sustentar políticas públicas y la sostenibilidad del planeta.
Usando los diversos tonos de azul del océano, el Dr. Alexander Turra, profesor del Instituto Oceanográfico de la Universidad de São Paulo de Brasil, usó una metáfora de la inclusión y la diversidad, conectada con la sostenibilidad marina y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), subrayando que el mar influye en todos los aspectos de la vida, desde la economía hasta la salud mental.
Mediante el concepto de “Una salud”, se advierte que las enfermedades oceánicas, como el calentamiento y la contaminación, reflejan las crisis de una sociedad que ha sobrepasado los límites planetarios. El experto en gobernanza y conservación del océano hizo un llamado a la acción colectiva para trascender el ámbito académico y construir futuros basados en la armonía con la naturaleza, alineándose con los ODS y la Década del Océano para transformar la crisis actual en un camino de paz y sostenibilidad.
Por su parte, el Dr. Ángel Borja, investigador que analiza el vínculo directo entre la salud de los océanos y el bienestar humano, destacó que los ecosistemas marinos saludables ofrecen servicios culturales y recreativos fundamentales para mejorar la salud física y mental.
La relación con el océano tiene efectos tanto positivos como negativos. Durante mucho tiempo, la investigación se concentró en los riesgos para la salud de los surfistas, como lesiones, contacto con aguas contaminadas, ataques de tiburones o picadura de medusas. Actualmente, también se estudian sus beneficios, especialmente el uso de los espacios azules para mejorar la salud humana, sobre todo, la salud mental y el bienestar, resaltando su impacto positivo incluso en momentos de crisis como la pandemia de Covid-19.
El Dr. Borja presentó diversos estudios que demuestran que vivir cerca de la costa o interactuar con entornos marinos mejora significativamente la salud mental y reduce el estrés, incluso superando los beneficios de los espacios verdes terrestres. “Estamos yendo cada vez más a ver los aspectos positivos que tiene la práctica de deportes o el contacto con el océano”. Se está ampliando una línea de investigación que se había concentrado en espacios naturales terrestres, como parques y bosques.
“Conservar el océano es una cuestión ambiental, de salud y bienestar para el ser humano. La próxima vez que estén en contacto con el océano, no solo lo vean como un paisaje, sino también como un aliado para su salud”.
El programa del congreso también abarcó temas como: pesquerías sustentables, microplásticos, gobernanza, arrecifes rocosos, entre otros. Se exhibieron posters y equipos para el trabajo en campo.
Por 40 años, el Colacmar se realizó en México, Argentina, Brasil, Colombia, Chile y Venezuela. Panamá acogió por primera vez este congreso en 2022, como resultado de la gestión del Dr. Edgardo Díaz-Ferguson, director ejecutivo de Coiba AIP. En 2026 el encuentro volvió al país, con su gestión y bajo el liderazgo de Coiba AIP.
“Este centro panameño de investigación científica posiciona a Panamá como líder azul y abre las puertas a estudiantes panameños interesados en continuar sus estudios en la región en conocer las ofertas y oportunidades que existen a nivel regional para estudiar y especializarse en diferentes disciplinas conexas a las ciencias del mar”, dijo el Dr. Díaz-Ferguson, que también presentó el tema: ‘Detección de ADN ambiental en peces’.
Doctores de Coiba AIP participaron como instructores en minicursos, ponentes de conferencias y chairs de minisimposios: Joel Sánchez y Marco Mendizábal (Genómica y Biotecnología); Eloisa Lasso (Carbono azul) y Candelario Rodríguez (Bioprospección y Venómica).