La ciencia panameña frente al desafío de los sismos
- 16/10/2026 00:00
Desde 2005, la Senacyt ha financiado 19 proyectos de investigación en sismología, riesgo sísmico e ingeniería estructural. Sus aportes han fortalecido el conocimiento sobre las amenazas geológicas del país y la capacidad de respuesta ante futuros eventos sísmicos
Ondas sísmicas, diferencia entre magnitud e intensidad, fallas geológicas o la interacción entre las estructuras tectónicas asociadas al bloque o microplaca de Panamá. Desde el terremoto registrado el pasado 9 de octubre en el país, una serie de conceptos de la geofísica y la sismología han pasado a ser parte de la conversación diaria y han sido clave para comprender lo que ocurrió y sus secuelas.
En este contexto, el conocimiento científico ha cobrado especial relevancia. Además de explicar fenómenos complejos como los sismos, ha permitido entender los riesgos asociados, orientar las medidas de prevención y fortalecer la capacidad de respuesta ante futuros eventos telúricos.
La comprensión de los fenómenos sísmicos se apoya en una amplia trayectoria y en las evidencias recabadas por la investigación científica durante décadas.
En Panamá, por ejemplo, la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), ha financiado desde 2005 a través de sus convocatorias públicas 19 proyectos de investigación relacionados con sismología, riesgo sísmico, ingeniería estructural y construcción sostenible, con una inversión aproximada de 1.35 millones de dólares.
Estas investigaciones han permitido generar conocimiento sobre la actividad sísmica del territorio nacional, la identificación de fallas geológicas, la evaluación de amenazas naturales y la vulnerabilidad de infraestructuras esenciales para la población.
Las primeras investigaciones financiadas abordaron aspectos fundamentales para comprender el comportamiento sísmico de Panamá. Entre ellas destacan estudios sobre la sismicidad del extremo oriental del cinturón deformado del norte de Panamá, el análisis de terremotos históricos ocurridos en la región caribeña y trabajos enfocados en la tectónica activa del sistema de falla Soná-Azuero.
Con el paso de los años, la investigación también se orientó al fortalecimiento de las capacidades de vigilancia y monitoreo. Un ejemplo fue el desarrollo de sistemas de comunicación satelital para el monitoreo sísmico automático en tiempo real, una herramienta que contribuye a mejorar la observación y el análisis de la actividad sísmica nacional.
Más recientemente, iniciativas como DeSDoT (Deconvolución de Señales en el Dominio Temporal) y MInELoRS (Medidas de intensidad y efectos locales en el riesgo sísmico) han incorporado metodologías avanzadas para el procesamiento de señales sísmicas y la evaluación y medición de la intensidad de los movimientos telúricos y comprender cómo las condiciones del suelo local afectan el nivel de riesgo sísmico en Panamá.
La investigación científica no solo busca entender por qué ocurren los terremotos, sino también cómo reducir sus consecuencias sobre la población.
En esa línea, diversos proyectos han evaluado la amenaza sísmica y la vulnerabilidad de infraestructuras críticas. Uno de ellos analizó los riesgos asociados a los terremotos en el distrito de Barú, mientras que otro estudió la vulnerabilidad sísmica de las redes de distribución de agua potable en Panamá, información clave para fortalecer la resiliencia de los servicios esenciales durante emergencias.
Los resultados de estas investigaciones aportan evidencia para la planificación territorial, la gestión de riesgos y la toma de decisiones orientadas a la prevención y la protección de las comunidades.
La agenda científica impulsada por la Senacyt también ha incluido estudios enfocados en la resistencia y sostenibilidad de las construcciones.
Durante los últimos años se han financiado proyectos relacionados con sistemas estructurales innovadores, el comportamiento del concreto reforzado en ambientes costeros, metodologías de inspección estructural mediante imágenes hiperespectrales y aprendizaje automático, así como investigaciones sobre manufactura aditiva y producción de hormigón sostenible.
Estos esfuerzos buscan desarrollar tecnologías y materiales que permitan construir infraestructuras más seguras, duraderas y adaptadas a las condiciones ambientales y sísmicas del país.
Los proyectos apoyados por la Senacyt han abarcado proyectos locales de investigación, colaboración internacional, inserción de talento especializado, suma de talento y equipamiento e instrumentación especializada en los laboratorios, detalla Milagro Mainieri, directora de la Dirección de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico (I+D) de la Senacyt.
“La capacidad de Panamá para entender la amenaza sísmica y prepararse ante ella se construye durante años de investigación, no solo en el momento de una emergencia. Detrás de cada análisis científico hay recurso humano formado, instrumentación especializada y conocimiento generado en el país y para el país. Por ello es fundamental seguir fortaleciendo las capacidades científicas de nuestro país para reducir riesgos, tomar decisiones informadas y construir un país más seguro y resiliente”, agrega Mainieri.
Estos proyectos científicos relacionados con sismología, riesgo sísmico, ingeniería estructural y construcción sostenible han involucrado a cerca de 60 investigadores nacionales e internacionales, entre investigadores principales y coinvestigadores, fortaleciendo las capacidades científicas del país en sismología, gestión de riesgos e ingeniería estructural.
Algunos de los investigadores locales forman parte de los equipos de investigación de la Universidad de Panamá, Universidad Tecnológica de Panamá, Universidad Santa María La Antigua, Universidad Autónoma de Chiriquí y el Observatorio Sísmico del Occidente de Panamá, entre otras instituciones.
De forma general, incluyendo las diversas disciplinas científicas, desde 2004 se han adjudicado desde la Senacyt 877 proyectos de investigación científica y desarrollo tecnológico (I+D), por un monto superior a 79 millones de dólares.