Conectando investigación y territorios para la sostenibilidad

El compostaje agroindustrial transforma residuos agrícolas en fertilidad para suelos productivos.
Visita técnica en fincas del Arco Seco.
El muestreo de suelo es la base para recomendaciones de manejo agrícola adaptadas a cada finca.
  • 03/04/2026 00:00

El Ciapcp-AIP está revolucionando la ciencia panameña al descentralizar la investigación y conectarla con el sector agropecuario del Arco Seco

Durante años, la ciencia panameña operó lejos del campo. Hoy, el Centro de Investigaciones Agroecológicas del Pacífico Central de Panamá (Ciapcp-AIP), fundado en 2023, está cambiando esta realidad. Su modelo es simple: usar la ciencia para resolver problemas del campo, con análisis del suelo, abono orgánico y tecnología fácil de usar. Este enfoque está dirigido a que el sector agropecuario del Arco Seco sea más fuerte y productivo.

Aunque la ciencia y la tecnología en Panamá han avanzado, por mucho tiempo, ha estado demasiado lejos de la gente que trabaja la tierra. Mientras los expertos investigaban en universidades y laboratorios, la mayoría de los productores, sobre todo los de la agricultura, tenían que trabajar con información limitada, basándose en la experiencia de toda la vida.

Esta desconexión ha sido costosa. Ha frenado la llegada de nuevas herramientas al campo y ha hecho que el país sea más vulnerable a problemas serios: la tierra se gasta, animales y plantas desaparecen, cambios drásticos en el clima y la dificultad para asegurar que no falte la comida en el país.

La ciencia regresa al campo

Ante esta situación, surgió el Centro de Investigaciones Agroecológicas del Pacífico Central de Panamá (Ciapcp-AIP) el 2 de marzo de 2023, con una idea muy clara: la investigación debe nacer en el campo y regresar al campo como soluciones fáciles de usar. Este fue el primer Centro Regional de Investigación elegido por un concurso público de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

Su misión es simple: crear conocimientos prácticos para que la agricultura sea más resiliente y sostenible en la zona central del país, conocida como el Arco Seco, que incluye a las provincias de Coclé, Herrera, Los Santos y Veraguas, aunque ayuda a otras áreas también.

El Centro trabaja con un modelo directo: investigación útil más enseñanza de tecnología en la propia finca. Esto ha traído cambios muy importantes bajo tres ejes de acción:

1. Decisiones con datos (No solo por costumbre)

El Ciapcp-AIP realiza análisis detallados de la tierra, el agua y el jugo de las plantas (savia). Los productores ahora saben, con datos exactos, qué abono o tratamiento necesitan sus cultivos. Esto les ayuda a ahorrar dinero, ser más eficientes y que sus fincas duren más tiempo.

2. Abono orgánico y reciclaje (Economía circular)

Impulsan la economía circular, que significa aprovechar los desechos y darle un valor agregado. Se enfocan mucho en hacer abono orgánico (compostaje) con los restos de las cosechas. Esto no es solo para cuidar el ambiente, sino una estrategia técnica que les permite a los productores reutilizar recursos, reducir costos y hacer que la tierra sea más fértil. Hay proyectos grandes, que producen 14 mil toneladas de abono en un año, y también ayudan a productores pequeños a hacerlo en sus propias fincas.

3. Tecnología para anticipar el clima

Usan herramientas de agricultura digital y monitoreo para entender lo que pasa en la tierra y el clima. A pesar del cambiante clima, con la información adecuada, es posible anticiparse a los problemas, logrando una agricultura más competitiva.

Capital humano y alianzas

El aporte más valioso del Centro es la formación de personas en el mismo territorio. Con la participación de jóvenes, técnicos y productores en las investigaciones, el conocimiento se queda y se consolida en la comunidad, sin depender solo de ayuda externa. La población beneficiaria incluye a productores, cooperativas, comunidades rurales y estudiantes.

El Dr. Abby Said Guerra Moreno, investigador y miembro fundador del Ciapcp-AIP, manifiesta: “La riqueza más grande del Centro no son sus equipos o sus edificios, sino su capital humano. Hemos demostrado que la ciencia deja de ser un ejercicio aislado y se convierte en desarrollo tangible, cuando se construye en el territorio y para el territorio, con la dedicación de nuestra gente”.

Para lograrlo, el Centro forma alianzas estratégicas con todos los actores relevantes: instituciones públicas como la Senacyt, la Universidad de Panamá, el Idiap y el Ministerio de Ambiente, otras universidades, empresas privadas y grupos de productores.

Panamá no solo necesita más investigación, sino, que estas sean pertinentes para resolver los problemas de los distintos territorios. La experiencia del Ciapcp-AIP demuestra que los modelos de ciencia que funcionan en la capital no son adecuados para las distintas realidades de Panamá. En cambio, los modelos que descentralizan y se conectan con las personas locales, son los que realmente logran un impacto positivo.

En el Arco Seco, este modelo genera soluciones prácticas basadas en datos, economía circular y tecnología, transformando la ciencia en un desarrollo tangible que fortalece la sostenibilidad agrícola y el capital humano local.