Bad Bunny sacude el Super Tazón y se consolida como un símbolo de Puerto Rico

Bad Bunny sosteniendo una bandera de Puerto Rico durante su presentación en el medio tiempo del Super Bowl LX el 8 de febrero de 2026 en el estadio Levi's en Santa Clara, California (Estados Unidos).
Bad Bunny exhibió un mensaje de unidad latinoamericana: una América que vaya más allá de Estados Unidos.
  • 11/02/2026 00:00

La presentación de Bad Bunny en el espectáculo de Medio Tiempo del Super Bowl desató un intenso debate político y cultural, al consolidarlo no solo como una figura central de la música global, sino como un símbolo de identidad latinoamericana, crítica a las políticas antimigración de Donald Trump y defensa de la independencia de Puerto Rico

La actuación del artista puertorriqueño Bad Bunny en el tradicional espectáculo de Medio Tiempo en el Super Tazón del pasado domingo sigue dando de que hablar no solo por su mensaje político en favor de la visión de una América más allá de Estados Unidos, sino en su potencial como icono cultural más allá de ser un mero exponente del reggaetón.

En este sentido, varios medios de comunicación a nivel internacional se están haciendo eco de esta potencialidad de convertirse no solo en el icono cultural, sino en un símbolo en contra de las políticas antimigración del presidente estadounidense Donald Trump, y en un emblema a favor de la independencia de Puerto Rico.

Dando sus tímidos pasos en la plataforma SoundCloud en el año 2016, Bad Bunny deslumbró por su talento y, al poco tiempo, se convirtió de un empacador de supermercado a una de las personalidades latinas más influyentes de la industria. Diez años después, hizo historia al ser el primer cantante en español en ganar el Mejor Álbum del Año con su última producción ‘Debí Tirar Más Fotos’.

Conforme iba avanzando sus carrera se atrevió a experimentar de distintos modos: desde cantar en japonés en su famoso tema ‘Yonaguni’ – lanzando en el contexto angustioso de la pandemia – hasta el desafío en sus apariciones públicas a los típicos roles de género impuestos por la sociedad, reforzados por la hipermasculinidad aupada por el reggaetón de los años 1990 e inicios de la década de los 2000.

No obstante, la presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Tazón, la cual congregó a más de 130 millones de espectadores, marcó un hito definitivo en su carrera. Al punto que el diario argentino Página 12 tituló: “Bad Bunny llevó la fiesta caribeña al corazón del imperio”. Un espectáculo en el que Bad Bunny se hizo acompañar de Lady Gaga, Ricky Martin, Los Sobrinos y Los Pleneros de la Cresta. Por otro lado, desde la aparición de Bad Bunny en el Super Tazón, el índice de escuchas del cantante subió un 85%.

Por contra, un grupo de congresistas republicanos pidieron ayer a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos – el ente regulador de las telecomunicaciones - “multar” y “encerrar” a Bad Bunny y ejecutivos de la Liga de Fútbol Americano y la cadena NBC al argumentar que el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl incluyó groserías e “innombrables depravaciones”.

En la misma noche de la presentación, el presidente de Estados Unidos aseguró que la presentación del Super Tazón ha sido la peor de la historia en parte porque, asegura, al cantante no se le entendía casi nada.

A este respecto, quiso hacer alusión el columnista Carlos Manuel Álvarez del diario español El País quien tituló su columna asegurando que a Bad Bunny “no se le entiende nada”. En dicha columna, denuncia el escrutinio excesivo al que se sometió al artista, ya que algunos aseguran que no entienden con claridad lo que intenta expresar en sus canciones.

“La obsesión que hay con deconstruirlo, con dilucidar cada guiño sembrado en su espectáculo, viene dada porque se trata de un artista en cuyo delito encontramos las pruebas de nuestra falta, como si fuéramos un detective que, en la escena del crimen de la cultura pop estadounidense, siguiese las pistas del culpable para descubrir que el asesino era él”, desarrolló el columnista de El País.

Acto seguido, se refirió a la inmediata reacción de Trump en su cuenta de Truth Social en la que hizo alusión a la ininteligibilidad de Bad Bunny.

“Después del show, Donald Trump dijo que a Bad Bunny no se le entendía nada. Eso es justamente lo que hace falta. Que no se haga entender, ya que ahora mismo no se me ocurre una declaración más legible. Él no es, no ha sido nunca, un traductor, sino la lengua en ejercicio, y su cultura, que es la nuestra, no sufrió jamás una mutilación cuando tuvo que trepar la cuesta del éxito y enfrentarse al tráfico de símbolos emprendido alguna vez por todas las estrellas latinas que han triunfado en el mercado estadounidense”, agregó.

En cambio, la periodista puertorriqueña Alana Casanova-Burgess destacó en su columna en el diario británico The Guardian rememora el orgullo de Bad Bunny por su cultura en momentos en los cuales lo latino se ve bajo ataque por la administración Trump, y, por otro lado, ahonda en la postura independentista de Bad Bunny ejemplificada en la presencia de uno de los instrumentos tradicionales de su país en un show visto por millones de personas: el cuatro puertorriqueño.

“Para Bad Bunny, que defiende abiertamente la independencia de Puerto Rico y ondea la bandera puertorriqueña azul celeste asociada a esa postura, no hay duda de que la respuesta es sí. Puerto Rico es un país americano en el sentido más amplio y cargado de esa palabra: forma parte de una familia mayor, una que no gira en torno a Estados Unidos”, dice Casanova-Burgess respecto a la idea de unidad latinoamericana que buscó transmitir Bad Bunny.

Así mismo, la conductora del podcast La Brega señala lo que muchos puertorriqueños sienten como una afrenta: el no ser considerados como una nación en sí misma.

“Para muchos de quienes llevamos a Puerto Rico en el corazón, hay ciertas palabras que resultan imposibles de tragar. Cuando leemos que Puerto Rico es descrito como un ‘territorio’ o un ‘Estado Libre Asociado’, sabemos que quien habla se siente incómodo con la realidad de que Puerto Rico es una colonia y que Estados Unidos es un colonizador”, elaboró la periodista.

Casanova-Burgess va mucho más allá en su análisis y describe también la indignación que se siente cuando se utiliza el término América en un sentido reduccionista, implicando solamente a los Estados Unidos, cuando América también es América Latina. “Se aplica a todos los países del hemisferio y, sin embargo, una sola nación —Estados Unidos— se ha arrogado durante mucho tiempo el monopolio de su uso”, comentó en este respecto.

Bad Bunny – al igual que el rapero puertorriqueño Residente – utilizó su plataforma artística para denunciar las distintas situaciones que viene atravesando el pueblo de la isla. Algunas de ellas son la corrupción política y la precaria situación del sistema de energía eléctrica que dejó a la isla a oscuras, siendo que la empresa prestataria del servicio eléctrico – en manos privadas – no llevaba a cabo un buen trabajo. En dicha canción, también criticó la privatización de tierras y playas.

Esta situación es denunciada a fondo en el video musical El Apagón en el que Bad Bunny – durante 20 minutos – denuncia la desesperanza que viven los ciudadanos de la isla al tiempo que indica en su tema que el cambio es posible si la sociedad actúa unida para luchar por lo que es justo.