‘Benlliure entre Balboa y Bolívar’: el libro que revela la historia oculta de dos monumentos icónicos
- 04/07/2026 00:00
Las investigadoras Wendy Tribaldos y Lucrecia Enseñat Benlliure reconstruyen, a partir de archivos inéditos, la historia política, artística y diplomática detrás de los monumentos de Vasco Núñez de Balboa y Simón Bolívar, además de rescatar el legado del escultor español Mariano Benlliure
El libro ‘Benlliure entre Balboa y Bolívar’ arroja luz sobre el artista español Mariano Benlliure, el creador de algunas de las icónicas esculturas que forman parte del paisaje de la ciudad capital: el monumento a Vasco Núñez de Balboa y el conjunto escultórico en honor al libertador de América Latina Simón Bolívar, en la plaza homónima del Casco Antiguo. Si bien estas dos obras emblemáticas permanecieron en el imaginario colectivo de los ciudadanos, no se conocía mucho sobre la labor tanto de Benlliure como del artista Gabriel Bechini en la realización de estas esculturas así como de las gestiones diplomáticas necesarias para que se llevaran a cabo.
Para poner el foco en detalles desconocidos hasta ahora, las autoras Wendy Tribaldos y Lucrecia Enseñat Benlliure decidieron realizar un libro que, según las investigadoras, fue un proceso similar al de descifrar un rompecabezas ya que enfrentaron diversos desafíos como los vacíos que existían en los archivos locales para reconstruir con precisión los procesos políticos, artísticos y diplomáticos involucrados en la creación de los monumentos dedicados a Vasco Núñez de Balboa y Simón Bolívar. En este sentido, el acceso a los archivos históricos españoles fue primordial para no solamente entender que fue lo que se hizo que estas obras – originadas a inicios del siglo XX – vieran la luz, sino escudriñar esos detalles que nunca fueron revelados hasta el momento.
Este proyecto contó con la colaboración de instituciones como la Embajada de España en Panamá, el Archivo Histórico Nacional y el Archivo General de la Administración de España, los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, el Ministerio de Cultura de Panamá y Ediciones Balboa.
Una articulación de alianzas que sirvió para contar la historia de un escultor que no solamente dejó huella en Panamá, sino en diversos países como Chile, Argentina y México donde dejó grandes obras como la del general Justo José de Urquiza en Paraná o el general Manuel Bulnes – presidente de la República chilena entre los años 1841 y 1851 - en Santiago de Chile.
“Como solemos decir en Panamá, es un proyecto que se fue ‘cocinando’ durante mucho tiempo. La investigación comenzó justo antes de que el conjunto escultórico de Vasco Núñez de Balboa cumpliera cien años, en el año 2024. Posteriormente, el Gobierno de España decidió ampliar el alcance del proyecto para incluir también el conjunto escultórico dedicado a Simón Bolívar, una decisión que tenía todo el sentido, ya que el hilo conductor de ambas obras es, evidentemente, Mariano Benlliure”, rememoró Tribaldos, quien subrayó que la investigación logró localizar una segunda escultura dedicada a Bolívar ubicada en la provincia de Bocas del Toro.
Tribaldos agregó que la presentación del libro – realizada el pasado 18 de junio en el Centro Cultural de España Casa del Soldado – no solamente representó la culminación de todo un proceso de investigación, sino un momento emotivo por la presencia de la arquitecta Lucrecia Enseñat Benlliure, quien es la bisnieta del escultor de origen valenciano.
“Mariano Benlliure nunca llegó a viajar a América para contemplar personalmente sus esculturas, ni las de Panamá ni, según nos explica Lucrecia, ninguna de las que realizó para Latinoamérica. Por eso, contar con ella en Panamá fue, simbólicamente, como tener un pedacito del propio escultor entre nosotros”, relató.
Enseñat Benlliure contó a este diario que su bisabuelo se caracterizó por tener una creatividad infatigable y una mecánica de trabajo en la que él mismo supervisaba cada paso de su obra.
“En realidad, él comenzó desde muy joven. Él fue prácticamente un autodidacta. No cursó estudios en una academia de Bellas Artes. Sin embargo, creció en un ambiente profundamente artístico. Su padre era pintor decorador y tenía una academia de dibujo en su propia casa. Además, sus tres hermanos mayores estudiaban pintura. Con apenas 18 años decidió trasladarse a Roma para continuar su formación. Una de las razones fundamentales fue que en España todavía no existían fundiciones artísticas especializadas en la realización de esculturas monumentales en bronce. En cambio, Italia poseía una tradición que se remontaba a la Antigüedad clásica. En Roma comenzó a trabajar en la prestigiosa fundición Aurelio Crescenzi, donde aprendió la técnica de la fundición a la cera perdida”, narró la arquitecta.
La Exposición Internacional de Panamá de 1916 reforzó todavía más su proyección en Hispanoamérica, precisamente cuando ya se estaba gestionando el monumento dedicado a Vasco Núñez de Balboa.
Toda esta trayectoria, en palabras de Enseñat Benlliure, contribuyó a que numerosos gobiernos latinoamericanos vieran en el escultor como la persona ideal para representar a sus héroes nacionales.
Los monumentos en homenaje a Vasco Núñez de Balboa y Simón Bolívar sirvieron como un puente para reforzar las relaciones diplomáticas entre España y Panamá a inicios del siglo XX en un contexto marcado por las primeras andanzas de Panamá como república independiente, según afirmó Tribaldos, ya que formaba parte de una estrategia para recuperar y reivindicar su pasado hispano y así insertarse de manera sólida dentro del conjunto de naciones hispanoamericanas.
“Hay que recordar que la separación de Panamá de Colombia fue un proceso complejo y que la influencia de Estados Unidos sobre el país era muy cercana. En ese contexto, los líderes políticos panameños buscaron deliberadamente la figura de Vasco Núñez de Balboa como un símbolo capaz de reafirmar la identidad histórica de Panamá dentro del mundo hispanoamericano. No fue una decisión casual. De hecho, Balboa comenzó a aparecer en múltiples espacios de la vida nacional: en monumentos, nombres de calles, sellos postales, monedas e incluso en una cerveza. Existió una clara intención de convertirlo en uno de los grandes símbolos de la nueva República”, apostilló la historiadora.
Tribaldos igualmente señaló que la iniciativa para levantar el monumento en honor a Balboa surgió originalmente del Municipio de Panamá y antecede a los esfuerzos del presidente Belisario Porras. Posteriormente, Porras impulsó un importante proceso diplomático que permitió sumar al Gobierno de España, a instituciones españolas y a diversos países hispanoamericanos que contribuyeron económicamente mediante suscripciones públicas para hacer realidad el proyecto.
El caso del monumento a Simón Bolívar responde a una lógica similar. Los dirigentes panameños también buscaban una figura que pudiera representar un ideal compartido de patria y de integración latinoamericana. Bolívar era el personaje idóneo para reforzar el discurso de Panamá como puente entre las naciones americanas. El conjunto monumental de Bolívar comenzó a inaugurarse parcialmente en 1926, con motivo del centenario del Congreso Anfictiónico, aunque en ese momento todavía no estaba completamente terminado. El libro explica cómo el resto del monumento fue instalándose progresivamente hasta completarse en lo que se ve hoy en la Plaza Bolívar del Casco Antiguo.
Por su parte, la bisnieta de Benlliure hizo hincapié en que el escultor era extremadamente riguroso con las representaciones históricas que se le encargaban.
“En el caso de Vasco Núñez de Balboa, acudió al Museo del Prado para estudiar las esculturas realizadas por Leone Leoni y Pompeo Leoni, dedicadas a Carlos V y Felipe II. Analizó minuciosamente las armaduras representadas en esas esculturas y realizó numerosos dibujos y apuntes, que hoy se conservan y que aparecen reproducidos en el libro. Posteriormente visitó la Real Armería del Palacio Real de Madrid, donde estudió otras armaduras de la época, especialmente la armadura de parada de Felipe II. Toda esa documentación le permitió diseñar con gran rigor histórico la armadura que viste Balboa, incluyendo detalles como el casco tipo borgoñota, característico del siglo XVI”, contó Enseñat Benlliure.
En lo que se refiere a la representación de Simón Bolívar. Antes de comenzar la escultura investigó profundamente la vida del Libertador para seleccionar los episodios que mejor resumían su trayectoria política y militar. Esos acontecimientos quedaron representados en los cuatro grandes relieves que rodean el pedestal. De alguna manera, estos relieves – según la descendiente de Benlliure - funcionan como una narración visual. Invitan al espectador a recorrer el monumento y conocer, paso a paso, los momentos más importantes de la vida de Bolívar.
El monumento a Balboa fue pensado como un gran hito paisajístico. Cuando Benlliure lo diseñó, prácticamente no existían edificaciones alrededor, por lo que la escultura dominaba el paisaje y podía contemplarse desde grandes distancias. El monumento a Bolívar, en cambio, fue concebido para un entorno urbano. Está diseñado para una plaza de escala humana y busca generar una relación cercana con el espectador con la habilitación de una plataforma con escalones que invita a aproximarse al monumento y observar detenidamente sus relieves.
Esta es la historia de unos monumentos que no solo constituyen hitos fundamentales para el patrimonio cultural del país, sino que también poseen una enorme relevancia dentro del patrimonio artístico hispanoamericano e, incluso, a nivel internacional, debido a la importancia que Mariano Benlliure tiene en la historia de la escultura, reflexionó Tribaldos.
El libro está disponible para su descarga gratuita en el sitio web: www.wendytribaldos.com.