Carlos Iván Zúñiga Guardia, jurista y abogado (V parte)

Desde la emisora ‘La Voz del Barú’, Carlos Iván Zúñiga ofrecía asesoría jurídica y analizaba temas políticos, una labor que contribuyó a acercarlo a los dirigentes sindicales.
Zúñiga impulsó iniciativas de organización obrera, entre ellas la elaboración de ‘El Manual del Trabajador’, para orientar a los trabajadores en sus reivindicaciones laborales.
  • 17/10/2026 00:00

De las audiencias penales de Penonomé a las negociaciones sindicales en Puerto Armuelles, Carlos Iván Zúñiga destacó como abogado, orador y defensor de los trabajadores

La vocación de orador y de elocuente abogado penalista, según sus propias palabras, nació cuando era un adolescente de 16 años después de escuchar al doctor Felipe Juan Escobar en Penonomé, con motivo de una famosa audiencia seguida en 1942 a un profesor acusado de homicida.

El doctor Escobar se enfrentaba al fiscal Superior, el ya mencionado José María Vásquez Díaz, abogado de palabra lacerante, implacable e incisiva.

El escenario, la sala de audiencias del Tercer Tribunal Superior del Segundo Distrito Judicial, con jurisdicción entonces en los circuitos judiciales de Coclé, Veraguas, Herrera y Los Santos, con sede en el Palacio de Justicia Héctor Conte Bermúdez en Penonomé.

Recordaba Carlos Iván: “en cada ocasión en que el doctor Escobar vestía la toga de defensor, la sociedad se congregaba en el gran Salón de Audiencias para escuchar su palabra racional, erudita y convincente.

Lo mismo ocurría cuando el Dr. Demetrio A. Porras, de la escuela francesa, asumía una defensa penal.

Escobar era didáctico, razonador, específico; su verbo jugaba el papel del fuelle candente para fundir una tesis imbatible.

Porras era el ingenio, la pasión latina, la ternura, el teatro y hasta el llanto; era el sociólogo y el jurista que colocaba el delito como fruto de la sociedad injusta y lograba con tal criterio, ablandar el corazón del jurado y hasta hacerlo sentirse culpable del hecho en debate.

Escobar, en cambio, era el mago del detalle probatorio, el cazador de las contradicciones del sumario y en la balanza de su apreciación lógica, nada escapaba al cedazo de su juicio crítico que tenía ante sí el juicio que le abriría todas las puertas en su carrera ascendente.

Tenía que aprovechar la ocasión para los grandes saltos. Pero Escobar destruyó con argumentos sólidos, muy fundados, todos los infundios pueblerinos acumulados con saña en el expediente en perjuicio del acusado.

El pueblo de Penonomé se arremolinó en torno a la palabra, como lo hacían las comunidades místicas de la antigüedad, y seguía el gesto, la mirada y el verbo airoso de Escobar, como poseído por un encantamiento superior.

Yo era un adolescente de 16 años y comencé a soñar ese día con llegar a ser un tribuno como Escobar.”

En ese momento, por la mente juvenil de Carlos Iván no pasaba la idea que él mismo inauguraría en abril de 1959, otra sala de audiencias penales con jurados de conciencia, la del Cuarto Tribunal Superior del Tercer Distrito Judicial, esta vez con sede en David, Chiriquí, cuando se enfrentó dialécticamente en un proceso de homicidio al Fiscal Superior licenciado Carlos Perez Castrellón, quien según sus palabras, era un gran jurista, y, quien tenía una lógica jurídica muy puesta de manifiesto y un verbo muy firme.

De esa primera audiencia con jurados de conciencia en Chiriquí y de sus resultados, hablaremos más adelante.

Pero el abogado Zúñiga no limitó su práctica profesional únicamente al Derecho Penal, sino que incursionó también en el derecho laboral y sindical.

Su esposa doña Sydia Candanedo de Zúñiga, refiere que la lucha sindical de Carlos Iván se hizo más evidente en 1960, al comentarle que los trabajadores del Sindicato de Trabajadores de la Chiriquí Land Company habían solicitado en la radio, los servicios de un abogado, para que los ayudara a alcanzar sus pretensiones laborales.

Carlos Iván se reunió con una delegación en su hogar ubicado en la que es hoy la Avenida 9 de enero, en el barrio Doleguita en David, adonde llegaron dirigentes de la talla de Efigenio Araúz, José Nemo Herrera, Héctor Requena, Prudencio González, Jesús Fernández, Tomás Palacios Salinas, José Ángel Villarreal y otros, a los que ayudó asesorándolos para iniciar la negociación con la empresa.

Carlos Iván dirigía un programa en la emisora La Voz del Barú, en donde brindaba asesoría jurídica y analizaba los temas políticos; quizás así los trabajadores supieron de sus conocimientos.

Los sectores más retrógrados de Panamá, en especial, de la provincia de Chiriquí lo acusaban de comunista y de azuzar a los trabajadores, cuando en realidad lo que hacía era atender jurídicamente al Sindicato para que negociaran con la empresa en igualdad de condiciones.

La huelga bananera de 1965 culminó en un éxito para los trabajadores y hasta el mismo gerente de la Chiriqui Land Company llegó a ponderar positivamente el trabajo jurídico realizado por Carlos Iván Zúñiga y de cómo mejoraron las relaciones obrero-patronales gracias a su intervención.

Dice doña Sydia que el triunfo logrado con la huelga bananera fue un hito en la historia latinoamericana ya que nunca se había logrado que la compañía trasnacional de la frutera cediera ante las pretensiones de sus empleados.

La ciudad de Puerto Armuelles, sede del sindicato, fue testigo de la lucha sindical. A esa ciudad se trasladaba por tren el abogado laboralista y permanecía por varios días trazando estrategias, en reuniones, manifestaciones y grandes concentraciones que eran impensables en el año 1960, cuando en otras latitudes se dieron masacres contra poblaciones enteras si luchaban por reivindicaciones frente a las bananeras.

La huelga de 1965 fue un éxito gracias al tesón de la dirigencia, la capacidad, el equilibrio y la madurez que demostró la masa obrera. Mucho tuvo que ver la asesoría de Carlos Iván que logró distribuir un folleto orientador que en poco tiempo sacó a la luz, El Manual del Trabajador; además, fundó el comité de damas, conformado por las esposas y compañeras de los trabajadores, la Asamblea de Representantes de Fincas y las Juntas de Conciliación.

Fue también asesor jurídico del Sindicato de Aviadores de Panamá y de otros gremios.

Pero el jurista y abogado ya en su retiro en Boquete, donde también vivía quien les habla, nos permite reconstruir una aproximación a la historia de la abogacía y de la judicatura en Chiriquí en los años 50 del siglo pasado, donde fue un protagonista de primer orden.

Ficha

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanedo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.