‘Consumidores de atención’: Roberto Palacio analiza cómo la hiperconectividad transforma nuestras relaciones
- 30/08/2026 18:02
El filósofo colombiano presenta en la FIL Panamá 2026 Consumidores de atención, un ensayo sobre la dispersión, las redes sociales y la pérdida de la interacción humana
El filósofo y ensayista colombiano Roberto Palacio llegó a la Feria Internacional del Libro de Panamá 2026 con una pregunta que atraviesa buena parte de la vida contemporánea: ¿qué ha pasado con nuestra atención?
Su sexto libro, Consumidores de atención. Sobre la dispersión y la vida interior en la era digital, explora cómo las redes sociales, las pantallas y la hiperconectividad están transformando la manera en que las personas se relacionan con el mundo y consigo mismas.
En entrevista exclusiva con La Estrella de Panamá, Palacio explicó que la atención no desapareció, sino que fue desplazada hacia una realidad digital que cada vez ocupa más espacio en la vida cotidiana.
“¿A dónde se ha ido nuestra atención?”, plantea el autor como una de las preguntas centrales de su libro.
Para Palacio, actualmente habitamos una representación de la realidad construida por las redes. Una especie de espectáculo permanente en el que podemos entrar y salir constantemente, pero que, con el tiempo, ha dejado de sentirse separado de la vida cotidiana.
La reflexión parte de las ideas del filósofo francés Guy Debord y su concepto de la sociedad del espectáculo. Sin embargo, Palacio considera que el escenario actual es distinto: ahora el espectáculo está interconectado y forma parte de la experiencia diaria.
Una atención cada vez más superficial
Uno de los principales planteamientos de Consumidores de atención es la diferencia entre la concentración profunda y la atención capturada por las plataformas digitales.
El autor sostiene que las redes han favorecido una atención rápida y superficial, marcada por el desplazamiento constante de un contenido a otro.
“Si tú miras la mirada de un chico que está en una red como TikTok o Instagram, los ojos van de arriba para abajo, nunca se detienen realmente”, explica.
Para Palacio, esta transformación no es menor. La cultura, señala, ha sido construida históricamente a partir de una atención capaz de detenerse, observar y hasta “perder el tiempo”.
Ese tipo de concentración profunda es, precisamente, una de las capacidades que considera amenazadas por la dinámica de las plataformas digitales.
El problema, sin embargo, no es únicamente individual.
“Es un problema claro colectivo, pero que se vuelve personal”, sostiene.
Menos tiempo frente a otros
Una de las cifras que más llamó su atención durante la investigación para el libro está relacionada con la llamada generación Z.
Según Palacio, las personas nacidas entre 1997 y 2012 pasan, en promedio, unas mil horas menos al año frente a otros seres humanos que las generaciones anteriores. Esto equivaldría a aproximadamente 2,7 horas menos al día de interacción cara a cara.
Para el filósofo, esa reducción progresiva del contacto directo está modificando aspectos esenciales de la vida.
Uno de ellos es la manera de establecer relaciones afectivas. Las aplicaciones de citas, por ejemplo, han convertido la interacción mediada por una pantalla en una experiencia cotidiana para millones de personas.
El fenómeno no consiste simplemente en que las relaciones ocurran dentro de una aplicación. El punto, explica Palacio, es que esa virtualidad se ha convertido en parte de la realidad misma.
El otro como gran ausente
Una de las preocupaciones que atraviesa Consumidores de atención es la pérdida de presencia del otro. Palacio considera que detrás de la hiperconectividad existe una paradoja: las personas pueden estar expuestas a miles de rostros y conversaciones durante el día, pero tener cada vez menos vínculos profundos.
“Estar conectados no es lo mismo que estar vinculados”, afirma.
La exposición permanente también puede afectar la manera en que las personas se perciben a sí mismas. Las redes permiten compararse constantemente con miles de individuos, lo que puede alimentar una sensación de insuficiencia.
La atención, en este escenario, se convierte además en un recurso por el que compiten plataformas y contenidos.
Palacio advierte que las aplicaciones están diseñadas para reducir al mínimo las fricciones que puedan hacer que el usuario abandone la experiencia. Incluso hablar con otra persona puede convertirse en una molestia dentro de esa lógica.
Durante su investigación, el autor encontró estudios relacionados con la experiencia de usuario que apuntan precisamente a esto: la interacción humana puede representar una de las mayores “fricciones” dentro de una aplicación.
De allí surge una de sus preocupaciones: que se esté formando una sociedad cada vez más acostumbrada a evitar el contacto directo.
De la ansiedad a la atención
Consumidores de atención también dialoga con su libro anterior, La era de la ansiedad, publicado en 2023.
Para Palacio, ambos temas están estrechamente relacionados. Cuando el otro desaparece de nuestra experiencia cotidiana, también cambian los mecanismos con los que las personas se evalúan y buscan reconocimiento.
En las redes, esa evaluación puede depender de mecanismos automáticos, métricas, algoritmos, seguidores o reacciones que no necesariamente corresponden con la manera en que una persona quiere ser reconocida.
El resultado puede ser una brecha entre quiénes somos, cómo queremos ser vistos y los mecanismos que utilizamos para medir nuestro valor.
Recuperar el encuentro
Palacio no plantea abandonar las redes sociales. Reconoce que forman parte de la vida contemporánea y que no desaparecerán.
Su propuesta es recuperar los espacios en los que todavía existe una interacción humana auténtica.
Al terminar de leer Consumidores de atención, el lector podría preguntarse si debe recuperar el silencio, el aburrimiento, el tiempo o la capacidad de decirle que no a una pantalla.
Para Palacio, la respuesta reúne todos esos elementos, pero hay uno que considera fundamental: volver al encuentro con otras personas.
“Los momentos en que podamos tener auténtica interacción humana, no vacilemos, no dudemos en hacerlo”, plantea.
En la Feria Internacional del Libro de Panamá, donde presentará su obra y conversará con el público sobre estas inquietudes, Palacio propone precisamente eso: detenerse por un momento para observar cuánto de nuestra vida estamos entregando a las pantallas y cuánto seguimos reservando para nosotros y para los demás.
Porque, en una época en la que nunca había sido tan fácil estar conectados, la pregunta que queda abierta es quizá la más sencilla: ¿cuánto tiempo estamos dejando de estar realmente presentes?