De los tembleques al sombrero pintado: la riqueza de la Feria Nacional de Artesanías 2026

El Centro de Convenciones Atlapa reúne hasta el 2 de agosto a 700 artesanos. E
Los tembleques y las polleras de gala, entre los productos más demandados.
Distintos visitantes se han acercado a la Feria. Se prevé que la afluencia aumente este fin de semana.
José del Rosario, un joven oriundo de Penonomé que mantiene viva la tradición.
Los artesanos depositan sus expectativas en esta feria.
La interacción con el público es clave para asegurar una buena venta.
  • 01/08/2026 00:00

La Feria Nacional de Artesanías reúne en Atlapa a creadores de todo el país, quienes encuentran en este evento una plataforma para preservar tradiciones, impulsar sus negocios y acercar las tradiciones al público

Desde hace más de 40 años, la Feria Nacional de Artesanías significó un punto de encuentro para adquirir las mejores artesanías a un buen precio, poniendo el horizonte en las típicas fiestas patrias que se celebran en el mes de noviembre o simplemente para adquirir el producto ideal para tener o regalar a un ser querido. Hasta este domingo 2 de agosto, la Feria abrirá sus puertas en el contexto de un evento que no solo constituye una oportunidad única para 700 artesanos con el objetivo de dar a conocer sus creaciones y hacer crecer su negocio, sino en observar cómo la cultura y el progreso económico van de la mano.

De acuerdo al Ministerio de Cultura, la edición pasada dejó una derrama económica de $1.3 millones.

Una de las artesanas con quien La Estrella de Panamá tuvo la oportunidad de conversar fue con la orfebre Norma Jurado de Dickson, quien recibió la Condecoración San José 2026, un reconocimiento que premia las más de tres décadas dedicadas a la orfebrería junto a su esposo David Dickson. Si bien su emprendimiento comenzó inicialmente de forma empírica, ambos esposos – con formación y sacrificio – prosiguieron en la labor de elaborar joyería tradicional en plata basándose en la tradición del arte precolombino, con un respeto cabal a la identidad de este arte.

“Hoy en día, el arte precolombino es una de esas pieza que se debe tener en la casa o en la oficina”, agregó.

Jurado de Dickson asegura que ‘no se puede quejar’ del ritmo de las ventas, las cuales aumentaron conforme a los tres días de feria que llevaban instalados en el Centro de Convenciones Atlapa. Si bien años atrás, la feria antes quedaba en el sector de El Dorado y tenía un espacio reducido para los artesanos. Hoy en día, ha crecido mucho hasta convertirse en una de las ferias más exitosas del año.

Quien comparte también esta opinión es la artesana Clotilde Ojo. Originaria de la provincia de Coclé, Ojo ve en la Feria Nacional de Artesanías una oportunidad para salir adelante. Lo que más se vende en su local son los tembleques, los collares, y las polleras y camisillas de montuno de tamaño infantil que exhibe en su escaparate. Durante su trayectoria profesional de 15 años de experiencia, la artesana pudo comprobar que el público busca, sobre todo, aquellos tembleques que tienen patrones de escamas o perlas. Si bien no tiene expectativas definidas, Ojo busca aprovechar la exposición que cada año le de la Feria.

El traspaso de las tradiciones y el relevo generacional también forman parte del contexto de la Feria de Artesanías. Un buen ejemplo de ello es el artesano José del Rosario, originario de Penonomé, quien tuvo una gran aceptación debido a sus obras que reflejan con realismo las realidades y características del campo panameño. Desde los 15 años de edad, manifestó su deseo de vivir del arte y de la confección de artesanías, y ve en la Feria una oportunidad para conectar con otros colegas de otras provincias del país como Chiriquí y Los Santos.

Su arte se concentra sobre todo en los elementos representativos de Panamá como su flora y su fauna, así como los elementos típicos nacionales como los sombreros pintados, e instrumentos nacionales como los tambores, la mejorana, la churuca, entre otros elementos. Del Rosario además apuesta por un arte sostenible en el que se usan las botellas de vidrio como elementos artísticos dignos de decorar una habitación o una sala de estar.

En cambio, María Edilma Rodríguez realiza sombreros pintados, siguiendo de esta forma la tradición familiar. La artesana explicó a La Estrella de Panamá que un buen sombrero pintado puede tomar varios días de elaboración y que su fabricación se debe hacer de forma cuidadosa, no solo por los detalles de la artesanía en sí sino para evitar las lesiones en el brazo o la muñeca al hacer determinadas vueltas. Otro factor llamativo es el precio, el cual depende de las vueltas (la forma circular en la que se elabora el sombrero pintado con fibras vegetales ya sea de de bellota, junco y chonta). Por ejemplo, el valor de un sombrero de 13 vueltas puede ascender a $250 mientras que una pieza de 15 vueltas contiene la etiqueta de $450.

Además de exhibir propuestas que combinan la tradición más rigurosa con las tendencias más innovadoras, la Feria también sirvió como una vitrina de la cultura nacional, teniendo presentaciones en tarima de grupos de baile provenientes de diversas partes del país. Además, la sección gastronómica contenía diversos manjares de la cocina panameña como los bollos y el chicheme, entre otros. Se prevé que la afluencia de público se intensifique durante este fin de semana.