‘Doris Tango Bar’: el viaje de Doris Herbruger por la poesía, el amor y el tango

La presentación de Doris Herbruger se llevó a cabo el pasado viernes en el Teatro En Círculo. José Vilar | La Estrella de Panamá
  • 10/08/2026 00:00

Entre poesía, milongas y recuerdos familiares, Doris Herbruger llevó al escenario del Teatro En Círculo un viaje por el Buenos Aires de su infancia, en una obra protagonizada por sus propios familiares

Faltaban pocos minutos antes de las 7:00 pm del pasado viernes 7 de agosto cuando el Teatro En Círculo se fue llenando de a poco de familiares, amigos y conocidos que ocupaban un lugar especial en el corazón de la poetisa Doris Herbruger, una de las plumas más reconocidas de la poesía contemporánea nacional.

Como si se tratara de la terminal de un aeropuerto, el vestíbulo principal del Teatro fue decorado para recibir a los invitados, quienes estaban a punto de abordar – según sus invitaciones diseñadas al estilo de un boleto de avión – un vuelo directo hacia Buenos Aires (Argentina). De esta forma, Herbruger invitó a los presentes a usar su imaginación y transportarse a aquella urbe bonaerense de los años 1940 y 1950, donde se gestó la época de oro del tango y un periodo en el que Herbruger disfrutó los años más felices de su vida: su infancia.

El ambiente que vivió en aquella época – caracterizada por la danza incesante del tango en los salones de baile y la banda sonora de Carlos Gardel – fue recreado a la perfección en un escenario que recreaba un tango bar en el corazón de Buenos Aires. Dicho establecimiento llevaba por nombre ‘Doris Tango Bar’. Tanto la escenografía como el preámbulo del espectáculo poco a poco desvelaban la incredulidad de los espectadores, quienes pensaban que solamente asistirían a una mera lectura cantada de las poesías de Herbruger al ritmo de la milonga argentina.

Rossana Uribe fungió como la asesora y directora de la obra.

Si bien era cierto que el tenor argentino Darío Tula iba a transformar esos versos en canciones, el público presente no se imaginó que iba a observar un espectáculo teatral sobre la vida y obra de Doris Herbruger. Mucho menos que ese relato dramatizado iba a ser encarnado por sus familiares directos: hijos, nietos y hasta bisnietos. La actriz Rossana Uribe, ampliamente conocida por su trayectoria extensa en el teatro, no dudó un segundo cuando la misma Herbruger le pidió ayuda para que pudiera hacer realidad ese espectáculo.

“Realmente se dedicaron por completo. Aguantaron mis regaños, las bromas, las risas y todo lo demás, pero aquí están. Lo que ustedes han visto esta noche es el resultado de ese esfuerzo”, manifestó Uribe una vez concluyó una función que finalizó entre los aplausos y los vítores del público.

Las palabras de Uribe ilustraban un esfuerzo de semanas y meses por parte de la familia en lo que se constituía como un acto de amor colectivo que era ilustrado por los cantos de Tula. Una obra cuyo elenco estuvo compuesto por Doris Herbruger, Darío Tula y Andrés Quezada, Jacqueline Sánchez Piad, Paola Sánchez Piad, Rossana Uribe, Michelle Piad, Eric García, Ivanna Orellana, Dominique de Janón, Carlos Andrés Dávila, Angelina Piad, Valentina Vásquez, Valerie Piad, Ariel González y Natasha Jelenszky Piad.

Es así que los espectadores viajaron con Doris Herbruger en el tiempo sobre lo que sentía la poetisa en los primeros años de vida, no solo las melodías que escuchaba en los vinilos de antaño, sino de las parejas que tenía en la infancia y en la adolescencia. Además de las experiencias de amor y desamor que transformó en letras. Unas letras que, en la voz de Darío Tula, hacían sentir las mismas sensaciones que Doris sentía al plasmar con su pluma la visión que tenía sobre la vida.

Uno de los momentos más emotivos de la presentación teatral fue cuando le brindó un poema a su madre Stella Deliot de Herbruger, a quien le dedicó unos sentidos versos y quien deseó siempre devolverle el cariño que siempre recibió de ella. Un viaje de vida sentido en el que, por momentos, tenía la voz entrecortada mientras narraba cada uno de los pasajes y daba paso a la voz de Tula para que los replicara con el canto y con el sonido de la milonga de fondo.

Con igual devoción, contó a los presentes el amor que se tenían tanto su hermana Stella Herbruger (q.e.p.d) como su esposo Carlos González e igualmente les dedicó una poesía a sus hijos: Doris Piad de Jelenszky (q.e.p.d), Stella Isabel Piad Herbruger, Michelle Piad Herbruger, Carlos Raúl Piad Herbruger y Rodolfo Ernesto Piad Herbruger.

Todo ello en un repertorio que incluyó los siguientes poemas convertidos en milongas: ‘Voy despertando hoy a la vida’, ‘Dejarte de quererme de repente’, ‘Por qué escribo poesías, poesía y canción’, ‘Hoy como antes’, ‘Tomados de la mano’, ‘Ya no quiero saber de tu vida’, ‘Amor es algo que manda Dios’, ‘Apago las luces’ y ‘Guardo los recuerdos’. Todas ellas estarán disponibles próximamente en la plataforma de música en línea Spotify.

Terminada la función, y con los ojos llorosos después de un viaje plagado de memorias y emotividad, Doris Herbruger se dirigió al público, por un lado, para recordar a su hija Dorisín de quien dijo que le hubiera gustado este momento que estaba viviendo y, por el otro, agradecer los aplausos ante tal retrospectiva. Un viaje en el tiempo que Doris Herbruger construyó haciendo lo que más le sale natural: contar los distintos momentos de la vida, traduciéndolos en poesía. Este lunes cumple los 92 años de vida. No le faltarán motivos para celebrar.

Uno de los momentos más emotivos de la noche: Doris Herbruger recitándole amor a sus hijos a través de una poesía.